“Territorio vikingo” (Manuel Velasco)

Si te consideras como yo un fan acérrimo de todo lo que supuso en la antigüedad la cultura vikinga, hazme caso y hazte con este libro cuanto antes. Concebido como una mezcla entre guía de viajes y repaso cultural a todo lo que significó esta civilización única en el mundo y que llevó al máximo esplendor a los pueblos nórdicos, constituye el repaso de los numerosos viajes que su autor, Manuel Velasco, realizó por diferentes países norteños siguiendo la estela vikinga. Hay que reseñar que Velasco es uno de los escritores que más ha ahondado en las raíces culturales de Escandinavia y es autor de varias novelas inspiradas en la época vikinga, como “Erik el Rojo”, “La saga de Yago”, “Nacido en Vinland” o “Breve historia de los vikingos”.

Antes de desgranar los lugares visitados, aclaremos que no todos los vikingos eran escandinavos (también existieron en Irlanda, Reino Unido, Normandía o las islas Feroe), pese a la creencia popular no utilizaban cascos con cuernos (aunque sí bebían cerveza en cuernos y de ahí viene el “salud!” sueco, ¡skal!, que significaba cráneo y que simbolizaba cuando los antepasados de los vikingos brindaban con los cráneos de los enemigos vencidos) ni eran sólo navegantes sino que también practicaban la agricultura, el comercio y la artesanía, y un dato a tener en cuenta: la mujer vikinga gozaba de unos derechos impensables en otras épocas, tales como contar con propiedades, poder divorciarse, ser guerreras u ocuparse de las granjas. Sus barcos, los langskip y los drakkars, fueron en su época el terror de los mares y les sirvieron para exportar sus productos (pieles, brea, hierro e incluso esclavos) pese a que ellos no tuvieran moneda pero aceptaban plata para elaborar joyas. Fueron los fundadores del pueblo ruso, llegaron hasta España e incluso se supone que a América muchos siglos antes que Cristóbal Colón. Practicaban, como otras tantas civilizaciones contemporáneas suyas, los sacrificios de animales y humanos, los disting, y en el siglo XII vieron con pesar como, tras múltiples batallas, les ganaba terreno el cristianismo, aunque fueron muchos los que continuaron con sus ritos paganos en la clandestinidad.

El libro comienza su andadura en Escandinavia y más concretamente en Suecia, en Gotland (Isla de los Godos), donde destaca el museo de historia vikinga y donde se pueden comenzar a admirar las piedras con runas (el “alfabeto” vikingo). Estamos en Visby, una de las ciudades claves de la ruta, donde también visitaremos el poblado vikingo de Vikingabyn: aquí es posible asistir en verano a banquetes, elaborar tu propio pan como antiguamente (moliendo tú mismo los cereales), luchar con otros vikingos con espadas de madera o probar suerte con el arco y las flechas, así como visitar una skeppssättning (tumba con piedras con la forma de un barco). Llegamos a Escolmo, la capital sueca, para visitar la tienda Handfaste (una de las mejores de parafernalia vikinga) y el Museo Vasa, el único museo del mundo dedicado a un solo barco, ese navío grandioso que se hundió el mismo día de su botadura y que tras tres siglos anclado en el lecho marino y posteriormente limpiado y restaurado, hoy es el mayor orgullo de los suecos y el lugar más visitado de toda Escandinavia (yo estuve visitándolo hace años y me quedé sin palabras, una maravilla!). En Estocolmo, al igual que Velasco, también os recomiendo recorrer Skansen, un museo al aire libre que recrea la Suecia rural en la antigüedad, así como el Museo de Historia. Desde allí puedes acercarte a la isla de Birka, antigua ciudad comercial vikinga y donde se encontraron más de tres mil tumbas. Ya en Uppsala, tienes el Museo Gustavianum y los túmulos reales; puedes continuar el viaje en Sigtuna, la ciudad más antigua de Suecia, y ver con tus propios ojos la Piedra de Sigurd que no,no está en un museo sino al aire libre. En el poblado de Foteviken se intenta también recrear el cúmulo de costumbres vikingas, por lo que es otra visita ineludible.

Llegamos a la cercana Dinamarca y comenzamos con Lindholm Hoje, el Cementerio de los Mil Años, donde aparte de las tumbas se han encontrado infinidad de restos arqueológicos. Las tumbas eran de todos los tipos y tamaños, sin fidelidad a ningún orden establecido. En Fyrkat podrás recorrer restos de una fortaleza circular (una de las cinco que se conservan en suelo danés), donde se refugiaban las tropas vikingas (los ejércitos se dividían en el hird, los guerreros más leales, y el gestir, mercenarios). En Arhus intenta coincidir con el festival Viking Moot y aprovecha la visita para conocer el Museo Vikingo y la Ciudad Vieja (un museo al aire libre tipo Skansen). Desde Arhus puedes ir en bus a Moesgard, donde también se exponen piedras rúnicas, y visitar en el museo municipal la momia del hombre de Grauballe, el cadáver de un vikingo con el cuello cortado y que ha llegado en inmejorables condiciones hasta nuestros días (se cree que fue una muerte ritual). Incido en lo de coincidir con el festival Viking Moot, donde se organiza un mercado, batallas ficticias y música folklórica danesa. Una pequeña parada en Jelling para ver más runas para continuar en Ribe (la ciudad más antigua de Dinamarca) y donde se hallan el Museo Ribes Vikinger y el Vikingcenter (este último es una recreación de un mercado vikingo). En Copenhague (en mi opinión, una de las ciudades más bonitas que he visitado en Europa) podrás hacerte con un montón de souvenirs de temática vikinga o visitar el Museo Nacional (donde también hay piedras rúnicas) o pasear por Nyhavn, ese puerto maravilloso que se quedará en tu corazón de por vida. El viaje por esta zona culmina en el fiordo de Roskilde, donde se exponen antiguos barcos vikingos (cinco nada menos).

Es hora de Noruega. Comenzamos en Oslo, la capital: donde más se nota la presencia vikinga es en la península de Bygdoy. Allí está el Vikingskipshuset (Museo de Barcos Vikingos) y el célebre Museo Kon-Tiki, donde se expone la rudimentaria embarcación que utilizó Thor Heyerdahl para navegar desde Perú a la Polinesia. En Bygdoy también se encuentra el Norsk Folkemuseum, donde al igual que en Skansen, se exponen más de 150 viviendas rurales traídas de toda Noruega y donde destaca la iglesia de Gor. Velasco hace un repaso también al Inner Circle, el movimiento black metal de bandas noruegas, neovikingos, que reivindicaban la vuelta al paganismo y que quemaron un buen puñado de iglesias católicas (si queréis saber más sobre el tema, os recomiendo un libro alucinante que compré cuando se editó, “Lord of Chaos”; como curiosidad, uno de mis gatos se llama Vikernes precisamente por Varg Vikernes, uno de los líderes de la Black Metal Mafia y quien asesinó a su “principal rival”, Euronymous, vocalista de Mayhem).

A unos 20 kilómetros de Oslo tienes Vikinglandet, un parque temático vikingo, donde se recrean las things, antiguas asambleas donde se decidía el destino de los condenados: no existía la pena de muerte pero sí la condena a ser un utlaggin (forajido), una especie de exilio, aunque la mayoría de los ultrajes se resolvían por medio de la compensación. Velasco prosigue el viaje por la costa noruega, visitando el Museo de Historia de Harstad, la comuna de Kvaefjord, las islas Lofoten y en Borg. Desde allí subirá navegando hasta el Círculo Polar Ártico, visitará el Museo de Rorvik, Trondheim con el templo medieval más grande de Noruega, y es aquí cuando nos habla de Ballard, el barrio escandinavo que estuve visitando en Seattle (Estados Unidos), donde se encuentra el único museo vikingo de todo USA. En Bergen recorrerá el precioso barrio de Bryggen, los fiordos cercanos y esta zona donde vivieron los vikingos noruegos, antes de partir hacia Islandia.

En Islandia hay un repaso concienzudo a las costumbres actuales de los locales, no tan alejadas de las de sus antepasados. Visita a Thingvellir, donde se reunían los antiguos vikingos (ya os comentamos que Islandia será el primer país del mundo donde se construirá un templo dedicado al dios Thor); rutas por tierras de cascadas,volcanes y geyseres y análisis de las sagas islandesas, epopeyas que han forjado la historia islandesa (se visita, como no, el Saga Museum). Velasco llega también a Dalasysla, uno de los distritos más prósperos en la época vikinga, y donde nació y vivió Erik el Rojo y su hijo Leif, los dos vikingos más famosos de la Historia (se ha reconstruído la casa original). En la zona sur de Islandia visitará la granja de Stöng, que da buena idea de cómo era la vida vikinga entre cuatro paredes y donde nos hablará del skyr (una bebida típica vikinga parecida a la cuajada). En Hafnarfjordur, la ciudad de los elfos, disfrutará en el restaurante Fjorukrain de un banquete vikingo (se organizan todos los fines de semana), donde probará el tiburón podrido y la cerveza islandesa. En esta parte del libro se explica muy bien las profundas creencias de los locales respecto a seres como elfos, hadas, duendes y trolls (más de un 80% de los islandeses creen en su existencia y hasta se desvían carreteras para no molestar en sus lugares de descanso). Holmavik, la ciudad de los brujos, será donde estudiará la historia de la brujería islandesa (y, por tanto, la vikinga) y acabará su recorrido en Snaefellness, la montaña mágica.

La última parte del libro nos lleva hasta los vestigios vikingos que se conservan en las islas británicas. Concretamente empieza en Irlanda, donde en la capital se halla Dublinia (una exposición medieval con un apartado dedicado a los vikingos); a las afueras de Dublín se encuentra el Monasterio de Glendalough, también con restos vikingos. Ya en Gran Bretaña, llegamos a York, con el Jorvik Viking Center y donde también se organiza un festival vikingo, con mercados artesanales y batallas; en el Museo de Yorkshire también se repasa la historia vikinga. Tiempo para Escocia: en Edimburgo podemos encontrar el Museo Nacional de Escocia con su respectiva sección vikinga. En el pequeño pueblo de Largs también hay un museo vikingo. Las paradas finales serán ya en la Normandía francesa, en Ruan, Rollon y Bayeux, para acabar visitando el drakkar de Cherbourg, remate perfecto para una travesía larguísima que ahonda en las raíces de los habitantes más fascinantes de la historia europea: los vikingos.

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