Viaje a Argentina

Cuán­tos años ya des­de mi via­je a Argenti­na en el ’98. Una ciu­dad que ya entonces empez­a­ba a sufrir los estra­gos de las pri­va­ti­za­ciones y la cor­rup­ción pero que comen­zó a sufrir sus horas más bajas, cor­ral­i­to incluí­do, muy poquito tiem­po después de que yo regre­sara. Sin embargo,son curiosas las vueltas que da la vida:ahora que ellos empiezan a recu­per­arse, es España la que se hunde eco­nomi­ca­mente y miles los españoles que vuel­ven a emi­grar a Argenti­na, repi­tien­do el pro­ce­so que se dió hace más de un siglo, cuan­do tan­tos y tan­tos españoles se fueron a hac­er las Améri­c­as… Las ironías del des­ti­no.

 

Pues bien,volviendo la vista atrás,lo cier­to es que aquel 1998 me que­da ya lejísi­mos en el tiempo.Siendo una pip­i­o­la entonces de sólo 22 añitos,me embar­qué en lo que fue mi “primer cruce del charco”.Tenía clarísi­mo des­de pequeñi­ta que la primera vez que fuera a Améri­ca sería para ir a Buenos Aires:desde niña,me qued­a­ba encan­di­la­da ante cualquier doc­u­men­tal de la ciu­dad que echa­ran por televisión.Y,casualidades de la vida, resultó que tenía un ami­go argenti­no que había insis­ti­do varias veces en que fuera a verle.Asi que me lié la man­ta a la cabeza,convencí a una ami­ga de entonces para que me acom­pañara y tiramos ambas rum­bo a Argenti­na. Fijaos si han cam­bi­a­do las cosas que entonces se podía fumar en los aviones.Todavía recuer­do que por aquel entonces nos costó el bil­lete 80.000 pesetas,una autén­ti­ca for­tu­na para aque­l­los tiempos,ya que sólo vola­ban al país Iberia, Aerolíneas Argenti­nas y Lan­Chile. Volam­os con Iberia en un via­je larguísi­mo que incluía una escala en Las Palmas,pues con la ton­tería nos plan­ta­mos en las 14 horas.Y encima,nada más lle­gar al aerop­uer­to de Ezeiza,nos reg­is­traron las male­tas de arri­ba a aba­jo a las dos.No puedo daros datos de lo que costa­ba ir des­de el aerop­uer­to a la cap­i­tal ya que nue­stro ami­go vino a bus­carnos en el coche.¿Lo mejor? Via­jar a Sudaméri­ca en Noviem­bre, dejan­do aquí el frío inver­nal y encon­trán­dote allí un sol esplén­di­do y tem­per­at­uras veran­ie­gas!!

 

Nue­stro via­je iba a ten­er una duración de algo más de tres sem­anas pero pasamos de ir ni a Iguazú ni a la Patag­o­nia. Yo me nega­ba a sac­ri­ficar días en Buenos Aires,una ciu­dad que quería cono­cer con mucha tran­quil­i­dad y sin prisa ningu­na, en ben­efi­cio de otras partes del país,asi que uni­ca­mente accedí a pasar unos días al final del via­je en Mar del Plata,ya que mi ami­go tenía un aparta­men­to allí. Y la ver­dad es que si volviera atrás,de nue­vo haría el mis­mo planteamiento.Buenos Aires es una ciu­dad enorme,con mil­lones de rin­cones por descubrir,y me ale­gro de haber­la ded­i­ca­do tan­tísi­mo tiempo.Fue la úni­ca man­era de que regre­sara a Madrid con la sen­sación de ten­er ya un sueño cumpli­do.

 

Voy a comen­zar el recor­ri­do por Buenos Aires des­de San Tel­mo,no sólo en mi opinión el más boni­to bar­rio de toda la ciu­dad,con sus casa coloniales,por suerte tam­bién donde se encon­tra­ba la casa de nue­stro anfitrión,en ple­na calle Chile. Éste es el bar­rio más pequeño de Buenos Aires pero tam­bién uno de los más antiguos;la casa de mi ami­go era un antiguo palacete enorme,una casa colonial,con una azotea que regal­a­ba unas vis­tas porteñas de quedarte sin res­piración.

 

Una de las cosas que más me gustó de San Tel­mo fue la Feria de Antigüedades que se orga­ni­za allí cada domingo,como una especie de Ras­tro a la argentina,donde puedes darte con cualquier cosa que busques.Aquí se acer­can miles de per­sonas a ojear, regatear y cono­cer gente.Asi que ya sabes,si quieres sen­tir toda la His­to­ria de Argentina,la pasa­da y la pre­sente, con­cen­tra­da en una pequeña zona,no te pier­das la visi­ta domini­cal a la Plaza Dor­rego. Aquí se con­cen­tran además un mon­tón de locales de tan­go, lo que ellos cono­cen como bolich­es, y dece­nas de cafeterías donde los argenti­nos se hin­chan a char­lar (el argenti­no no es que hable mucho,no,es que nun­ca calla!!),por lo que puede ser un buen pun­to de encuen­tro para cono­cer locales y via­jeros de otros países.En esta plaza viví la anéc­do­ta de un bar con una pan­talla enorme tele­visan­do un Boca Juniors-Riv­er Plate y todos los ¿clientes? vién­do­lo des­de fuera a través de una ven­tana para no gas­tar en con­sum­i­ciones.

 

Vámonos al bar­rio con­tiguo a San Tel­mo,Montser­rat,el corazón de la cap­i­tal porteña. En mi opinión,el primer sitio que uno ha de vis­i­tar en cuan­to pise tier­ras bonar­erens­es es la Plaza de Mayo.Ubi­ca­da entre el Cabil­do y la Casa Rosada,es un lugar al que los porteños ven­er­an (aquí se dan las cel­e­bra­ciones de todo tipo,para bien y mal,tanto logros deportivos como man­i­festa­ciones antigu­ber­na­men­tales) pero tam­bién con un oscuro pasado:aquí murieron 300 transe­untes durante un bom­bardeo en 1955 y actual­mente es la sede de reunión de las Madres de la Plaza de Mayo, que sem­ana tras sem­ana se con­gre­gan aquí para cla­mar por sus hijos desa­pare­ci­dos durante la dictadura.Nosotros coin­cidi­mos varias veces con ellas y sus his­to­rias son tristísi­mas. Ojalá algún día con­si­gan la jus­ti­cia que per­siguen.

 

Pre­cisa­mente en la Plaza de Mayo se ubi­ca el que es el hog­ar del pres­i­dente (pres­i­den­ta actual­mente) de la nación: la Casa Rosa­da.Ya que estás por esta zona,tampoco pier­das ocasión de acer­carte a ver el Con­gre­so y la Man­zana de las Luces, lo que era la antigua Uni­ver­si­dad de Buenos Aires.

 

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Buenos Aires es una ciu­dad de con­trastes y bue­na mues­tra de ello son dos bar­rios como Puer­to Madero y La Boca. Puer­to Madero fue uno de mis lugares favoritos,ya que es el que de ver­dad otor­ga la iden­ti­dad marí­ti­ma a la ciudad,y se abre a la desem­bo­cadu­ra (inmen­sa) del Río de la Plata.En la otra orilla,Uruguay. Es un sitio,digamos,bastante chic,lleno de restau­rantes y bares de copas,donde el argenti­no viene a lucirse,el lugar ide­al para pasear con buen tiem­po. Una delicia,de veras.

 

Y aho­ra lleg­amos a La Boca, la antíte­sis de Puer­to Madero.Porque si éste rep­re­sen­ta la mod­ernidad y la cara futur­ista de Buenos Aires (con­tin­u­a­mente se está recon­struyen­do a sí mis­mo), La Boca rep­re­sen­ta su lado más tradicional,más ape­ga­do a sus tradiciones,la cuna abso­lu­ta del tan­go. Fun­da­do por italianos,principalmente genoveses,desde sus ini­cios acogió a emi­grantes de todo el mun­do y aun hoy en día con­ser­va esa mul­ti­cul­tur­al­i­dad en cada una de sus esquinas.Pero si hubo un colec­ti­vo que pobló real­mente La Boca este fue el de los marineros. Heren­cia suya es la par­tic­u­lar arqui­tec­tura de las calles más longevas,las típi­cas casas de cha­pa de col­orines, segu­ra­mente la primera ima­gen que viene a la mente cuan­do alguien cita por sor­pre­sa “¡Buenos Aires!” Se les conoce como Los Con­ven­til­los y aunque sean tan bonitas,las condi­ciones de las famil­ias que viv­en den­tro no bril­lan tanto:la may­oría son comu­ni­tarias y se ha de com­par­tir baños,aseos y cuar­tos.

 

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Pese a que La Boca esté con­sid­er­a­do uno de los bar­rios más con­flic­tivos (al menos entonces,y pese a que fuimos un par de veces por la tarde,cuando te ale­jabas unas calles del meol­lo no veais cómo cam­bi­a­ba el “paisaje”),el bar­rio es una con­stante ida y veni­da de turistas.La “culpa”,de la calle Camini­to, una autén­ti­ca preciosidad,de las calles más boni­tas que he recor­ri­do jamás,y eso que es bien cor­ti­ta. Os ase­guro que es como un min­imuseo de Argenti­na. Pare­jas bai­lan­do tan­go,tien­das de sou­venirs (sí, has acertado,los tiem­pos marineros se acabaron),música por doquier,pintores calle­jeros. El bar­rio bohemio por exce­len­cia.

 

Camini­to está con­sid­er­a­do el primero museo peaton­al del mun­do de hecho,su nom­bre es Museo Caminito,una exposi­ción al aire libre.

 

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Pare­ja deján­donos atóni­tos a los transeuntes.¡Tango!

 

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En La Boca, seas fut­bolero o no, eso es lo de menos, y estando a sólo 400 met­ros de Caminito,imprescindible que vis­ites el que es uno de los esta­dios de fút­bol más emblemáti­cos del mundo,el del Boca Junior: La Bom­bon­era. Curiosa­mente años después coin­cidí con el equipo entero en una escala en Mia­mi, ellos venían de ganar la Copa Améri­ca en Méx­i­co (de donde veníamos nosotros tam­bién) y como los yan­kees son así, cuan­do estás de trán­si­to en su país no te dejan ni salir a las tien­das: todos ahí en una sala abur­ridísi­mos. El caso es que Buenos Aires tam­bién tiene otro esta­dio muy reseñable, el de Riv­er Plate,tenedlo en cuen­ta. La ciu­dad al com­ple­to se encuen­tra divi­di­da entre un equipo y otro:La Boca es el equipo de las clases mas humildes,River es apoy­a­do en may­oría por la gente más pudi­ente.

 

La Reco­le­ta, otro bar­rio bas­tante céntrico,es un lugar donde puedes tam­bién gas­tar alguno de los días.El Cemente­rio es bas­tante bonito,aunque siem­pre hay un mon­tón de gente por el tema de la tum­ba de Eva Perón (que no nos acer­camos a ver,la verdad,visto el panora­ma) pero sí merece la pena pasear por el cementerio,tiene mau­soleos preciosos,nosotros fuimos al atarde­cer y es una mez­cla inusu­al de belleza y atmós­fera sinies­tra…

 

Otro de los bar­rios más autén­ti­cos de Buenos Aires es Paler­mo. Quizás la parte más entrañable sea la zona de Paler­mo Viejo,con casitas de sólo una plan­ta (las “casas-chorizo”).Aquí se encuen­tra tam­bién el area de los Bosques de Paler­mo (lo que sería Cen­tral Park a Nue­va York),un ter­reno enorme de par­ques y jar­dines donde se encuen­tra el Zoologico,el Jardin Botan­i­co y el Jardin Japonés.Ya que se men­ciona lo asiático,recordarte que tam­bién hay un Bar­rio Chino,aunque es bas­tante pequeño,sólo un par de calles. Por cierto,Palermo tiene otra zona bas­tante pija,Palermo Hollywood,y otra zona nueva,Palermo Soho,por si quieres dar una vuelta por allí…

 

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Entre visi­ta y visita,vamos a hablar un poco del tema gas­tronómi­co.Nosotras,al vivir con una famil­ia argentina,comíamos la may­or parte de los días en casa de ellos,por lo que imag­i­nad si probamos de primera mano todo lo más gen­uino de Argentina.Por mi parte,por más que lo inten­té (e inclu­so me tra­je a Madrid para “seguir inten­tán­do­lo”) no pude con el mate. Pero lo demás,menudas del­i­cat­tessen. Una de las cosas más pop­u­lares son las lla­madas fac­turas. Las venden en cualquier pastelería,son muy populares,y además bas­tante baratas.Son unos dul­ces vari­a­dos con difer­entes proce­den­cias (ale­m­anas, españo­las…) y allí se comen a cualquier hora del día. El postre estrel­la jun­to al dulce de leche.

 

Lo bueno de la gas­tronomía argenti­na es que al beber de todos los inmi­grantes que lle­garon a miles al pais,hoy en día han con­ser­va­do las mejores rec­etas de unos y otros y es habit­u­al que puedas encon­trarte con mejores piz­zas en cualquier restau­rante argenti­no que en la propia Italia. Qué decir de la carne, de man­te­qui­l­la casi,se corta­ba direc­ta­mente con tene­dor; yo no soy muy carnívo­ra pero en ningún sitio del mun­do la podrás encon­trar más tier­na y mejor hecha;y frente a la típi­ca parrillada,la pop­u­lar milane­sa (nue­stro filete empana­do). Lo úni­co que eché en fal­ta es el pescado,poco habit­u­al en su dieta diaria pese a que ten­gan kilómet­ros y kilómet­ros de cos­ta. Curioso. Por supuesto,a ellos ni les comentes que aquí comem­os cara­coles o pulpo. Se mare­an de pen­sar­lo. Y si quieres com­er de man­era económica,tira por los “tene­dores libres” (buf­fet libre ver­sión argenti­na), los hay a mon­tones. Puedes com­er un buen asa­do argenti­no por muy poco dinero.

 

Nadie puede irse de Buenos Aires sin pasar por el Café Tor­toni, el más antiguo de la cap­i­tal (más de 150 años). En la ciu­dad existe el lis­ta­do Bares Nota­bles, con­for­ma­do por más de sesen­ta establecimientos,es recomend­able que además del Tor­toni tam­bién vis­ites el Café de los Angeli­tos o Las Vio­le­tas.

 

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Otro apunte a la hora de moverte. Puedes hac­er­lo en taxi (bas­tante económi­cos) o colec­ti­vo (buses,llegan a casi todos los pun­tos). El metro,lo que ellos cono­cen como “subte” (el sub­ter­ra­neo) a mí me pare­ció poco efi­caz, son seis líneas que tran­scur­ren para­le­las, sin ape­nas tras­bor­dos que la unan, por lo que sir­ven si vas a pun­to fijo de ida y vuelta pero te limi­ta más para moverte a var­ios lugares con­sec­u­tivos. Una de las cosas que me llamó la aten­ción es la can­ti­dad de gente (pedigüeños, músi­cos, vende­dores de comi­da) que sub­ían al bus sin pagar bil­lete y se baja­ban en la sigu­iente para­da. Hay mucha gente pasán­dolas canu­tas en Argenti­na, pese a lo rico que es el país.

 

A niv­el musical,que habrá tam­bién gente que le interese el tema,pues bas­tantes expe­ri­en­cias positivas…Buenos Aires es una de las ciu­dades más musi­cales del mun­do y no sólo por el tango:el rock aquí se vive con pasión desmesura­da. Por aquel entonces,la dis­cote­ca estrel­la era War­lock (hoy cerrada),a la que fuimos bas­tantes noches.Curioso tam­bién lo de com­par­tir cubatas (se com­pra uno,lo beben entre todos y a por el sigu­iente). Por otro lado,estuvimos una tarde en los estu­dios de la pres­ti­giosa Rock & Pop (lo que aquí equiv­al­dría a Los 40 Prin­ci­pales pero ver­sión rock) ya que entonces colaborábamos en un pro­gra­ma de radio de Onda Cero y conec­ta­mos en direc­to des­de allí para con­tar a los oyentes cómo se vivía allí el rock n’ roll. Menudos peda­zo de estu­dios que se gas­tan allí,nos trató todo el mun­do de maravilla.Añadiré tam­bién que coin­cidía el concier­to fin de gira de A.N.I.M.A.L., prob­a­ble­mente el grupo más impor­tante en el país en esa época, en Par­que Sarmien­to ante 12.000 personas.Como les conocíamos de cuan­do estu­vieron en España,que cur­ramos con ellos, nos invi­taron y mira que he vis­to concier­tos en sitios del mundo…lo de Argenti­na no tiene comparación!se vuel­ven total­mente locos!!

 

En cuan­to al tan­go,la ciu­dad está pla­gadísi­ma de “bolich­es”, los locales de ocio bonaerens­es. Alrede­dor de la Casa de Car­los Gardel (en Abas­to) es donde se encuen­tran más para ele­gir. La Esquina de Car­los Gardel es uno de los más rep­uta­dos.

 

Esta­mos aho­ra en la calle más ancha del mun­do,los 140 met­ros de la Aveni­da Nueve de Julio. Hay que atra­ver­sar­la en var­ios tramos y más tenien­do en cuen­ta que los bonaerens­es eso de respetar los semá­foros se lo toman con una seriedad relativa.Aquí se encuen­tra el icono abso­lu­to de la capital,el Obelisco,del que en la foto sólo se ve su base pero tiene casi 70 met­ros de altura. Se encuen­tra en el cruce de la 9 de Julio con la calle Cor­ri­entes y tam­bién es un pun­to impre­scindible a vis­i­tar. En esta zona se encuen­tra tam­bién el pres­ti­gioso Teatro Colón, recono­ci­do mundial­mente. Y ya que estás,a recor­rer Cor­ri­entes y Floridi­ta, dos de las calles más com­er­ciales. Para los amantes de los libros,aquí podéis encon­trar hal­laz­gos fan­tás­ti­cos.

 

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Ya que te acon­se­jo que hagas una excur­sión a las afueras de la ciu­dad y para ello lo mejor es el tren, ya tienes la ocasión per­fec­ta para pasear por el bar­rio de Retiro,donde pre­cisa­mente se encuen­tra la Estación de Tren de Retiro. Real­mente muy,muy boni­ta (en su inte­ri­or me record­a­ba vaga­mente a la de Nue­va York),con el triste con­traste de que a muy pocos met­ros se ubi­ca una de las numerosas vil­las de mis­e­ria de la ciu­dad (las vil­las de mis­e­ria son el equiv­a­lente a las fave­las brasileñas). Insis­to en que por des­gra­cia en Argenti­na hay muchísi­ma pobreza y es desco­ra­zon­ador ver la can­ti­dad de niños pequeños pidi­en­do por las calles. En esta zona se nota especialmente,sobre todo por la zona de la Plaza Gen­er­al San Martín,que es donde más se acer­can los vis­i­tantes gra­cias a la boni­ta Torre Mon­u­men­tal (esta es una de las plazas más impor­tantes de Buenos Aires).

 

Hay un lugar muy espe­cial a las afueras de Buenos Aires que te recomien­do no te pier­das en abso­lu­to: Tigre. Como te comen­té antes,allí se puede acced­er por el tren “nor­mal” por el Tren de la Cos­ta, que fue el que cogi­mos nosotros,y va paran­do en algunos de los munici­p­ios más impor­tantes del extrar­ra­dio (San Isidro, Pun­ta Chi­ca, Bar­ra­cas, Anchorena),en para­le­lo a la cos­ta del Río de la Pla­ta para ter­mi­nar en el Delta del Tigre. La erosión de las aguas ha orig­i­na­do un fenó­meno casi úni­co en el mundo,sólo com­par­tido con el río Nilo, cre­an­do miles de islas minús­cu­las, del tamaño de una casa, donde pre­cisa­mente se encuen­tran eso (casas unifamiliares),y las famil­ias se trasladan de un sitio a otro en bar­cas. Hay paseos en bar­co por los canales bas­tante baratos,no se te ocur­ra irte sin gas­tar un buen rato en la zona porque es espec­tac­u­lar. Nosotros echamos allí un día entero (cer­ca de las tien­das de arte­sanía hay var­ios chirin­gui­tos tira­dos de pre­cio para comer,si no te impor­ta que sean bas­tante modestos).

 

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Supon­go que todos estos recor­ri­dos por la ciu­dad se pueden hac­er en unos cin­co días,metiéndote mucha caña y deján­dote mul­ti­tud de cosas por ver. Yo,como os comen­to, estuve dos sem­anas largas sólo en Bs.As., por lo que aparte de repe­tir en var­ios sitios,nos har­ta­mos de recor­rer otros bar­rios más pop­u­lares y des­de luego nada turísticos,donde real­mente se ve cómo vive el argenti­no. A veces llena mucho más que ver mon­u­men­tos sen­tarse un rato en un ban­co a ver cómo jue­gan al fút­bol unos cuan­tos niños mien­tras sus madres se con­vierten en las más fer­vientes ani­mado­ras. No hay nada como meterse en cualquier bar humilde a tomarse la cerveza local, la Quilmes, y char­lar con todo el que se te acer­ca (ya sabeis,argentino=adicto a la con­ver­sación!!;))

 

Después de 18 días pate­an­do Buenos Aires,cogimos (bueno,“agarramos”,allí lo de coger evi­tad decir­lo) un tren noc­turno a Mar del Pla­ta, a 400 kilómetros.Menudo viajecito,un mon­tón de horas tiesos en unos asien­tos que parecían sil­las de tor­tu­ra (para más inri a la vuelta estu­vi­mos para­dos dos horas porque descalir­ró otro tren,menudo espectáculo,por suerte no hubo heri­dos).

 

La his­to­ria es que nue­stro anfitrión tenía un “depar­ta­men­to” en Mar del Plata,la ciu­dad costera más turís­ti­ca del país.Este es el lugar elegi­do por miles de argenti­nos para pasar las vaca­ciones des­de hace más de un siglo y muchos tienen aquí su res­i­den­cia de verano.Las vis­tas des­de nues­tra ter­raza…

 

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Mar del Pla­ta se llam­a­ba antigua­mente Cape Lobos por la gran can­ti­dad de lobos mari­nos que había en sus playas. Por cierto,nosotros bajamos var­ios días porque el tiem­po era estu­pen­do (en Noviem­bre unos 25º) pero sólo logré bañarme uno y a duras penas,el agua está con­ge­la­da (recuer­da que esta­mos muy aba­jo en el Hem­is­fe­rio Sur). Sólo os digo que algu­na de estas playas,como la de Varese,han lle­ga­do a verse en algu­na ocasión cubier­tas de nieve. Y además,guardan una triste historia:en sus aguas se sui­cidó la escrito­ra Alfon­si­na Storni (hay un sen­cil­lo mon­u­men­to con­mem­o­ra­ti­vo). En el Puer­to no olvides acer­carte a la Basquina de Pescadores. Está declar­a­do Pat­ri­mo­nio Nacional, son encan­ta­do­ras embar­ca­ciones antiguas que cada amanecer zarpan a fae­nar las frías aguas marde­platens­es.

 

A Mar del Pla­ta se la conoce como la Biar­ritz argenti­na por lo car­ac­terís­ti­co de alguno de sus bar­rios (la Ville Nor­mandie es pre­ciosa), la ver­dad que se nota que aquí viene gente con mucha pas­ta (el Boule­vard marí­ti­mo tiene cada sitio que no veas,por cierto,maravillosa la enor­mísi­ma prin­ci­pal y sus fuentes).Las zonas más intere­santes de la ciu­dad (que no todo es playa,aunque sean grandísi­mas como la de La Per­la) son la de La Ram­bla, la calle prin­ci­pal de la ciu­dad y donde se alza el gran Casino,la ciu­dad atrae a mucho tur­is­mo ludópata…La Ram­bla Bris­tol tiene ese inequívo­co aire francés que tan­tas veces se encuen­tra en Argenti­na. Por cierto,uno de sus pun­tos más entrañables es el Mon­u­men­to al Lobo Mari­no. Y el Tor­reón del Mon­je sobre la Bar­ran­ca de Pun­ta Piedras, parece de cuen­to (hay otro lugar sim­i­lar recomend­able, la Torre Tanque,de casi 90 met­ros de altura de pura piedra).

 

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No dejes tam­poco de vis­i­tar la Igle­sia de San­ta Cecil­ia,el Teatro Colón y pasear por la Aveni­da de los Tilos,que sale de la plaza San Martín,es un boule­vard súper agrad­able. En cuan­to a zonas de copas (la vida noc­tur­na es inabarcable),la may­oría de las dis­cote­cas se acu­mu­lan en Aveni­da Costan­era, cuan­do nosotros fuimos comen­z­a­ba la tem­po­ra­da alta y las noches que fuimos esta­ban has­ta arri­ba.

 
Museo de Arte Juan Car­los Castagni­no
 

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Una últi­ma recomen­dación para cinéfilos:recordad que el Fes­ti­val de Cine de Mar del Pla­ta es uno de los más impor­tantes del mundo.Si con­sigues que coin­ci­dan tus fechas allí,se suele cel­e­brar a últi­mos de Noviembre…enhorabuena!


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