Uno de mis artículos más leídos, no sólo por los lectores sino también por muchos de mis compañeros travel bloggers, es Cómo llevar un blog de viajes (y no morir en el intento). Escribí dicho artículo hace bastante tiempo pero considero que está de plena actualidad. Sigo opinando de igual manera en el 99% del contenido que en su día publiqué. He querido precisamente revisarlo antes de escribir este otro artículo para certificar si mi mentalidad había cambiado desde entonces (y no, no lo ha hecho). Pero sobre todo porque he visto mucho pesimismo entre algunos de mis paisanos blogueros ante el futuro que nos espera a los blogs de viajes. Un futuro que algunos de ellos ven negrísimo y no entiendo el por qué. En mi caso este último mes las visitas han aumentado en un 52%, pese a que se supone que la gente «no tiene planes de viajar». ¿O realmente sí que los tienen, aunque sea cerquita?

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¿Por qué tanto alarmismo, al menos entre la gente que no vive directamente del turismo y esto sólo le afecta como cliente de hotel? ¿No deberíamos ser pacientes y esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos? En miles de años que el homo sapiens lleva sobre la faz de la Tierra, hemos demostrado que somos nómadas porque lo llevamos en la sangre. Pese a que a lo largo de la Historia la Humanidad ha sufrido catástrofes de todo tipo (guerras, pandemias, hambrunas, genocidios, terremotos, tsunamis y todo tipo de desastres), de un modo u otro hemos continuado viajando, moviéndonos de un lugar a otro, más lejos o más cerca pero cambiando de lugar. Seríamos la primera generación en la historia del mundo que permaneciera estática.

Blog Viajes

Sin embargo, vivimos un momento histórico en el que eso va a ocurrir durante un periodo de tiempo limitado que no sabemos cuánto se extenderá. No vamos a poder viajar durante un tiempo. Y no pasa absolutamente nada por ello. Estos días, en redes sociales, he leído comentarios tan irrespetuosos como «¡para vivir sin conciertos, prefiero morirme!» o «¡no puedo soportar la idea de tirarme todo un año sin coger un avión!». Sí, uno va a poder vivir meses sin conciertos, sin viajes, sin gimnasio, sin piscinas, sin obras de teatro, sin cines y sin muchas otras cosas. Diferente es que se queje el actor, el monitor, el socorrista o el piloto que se queda sin trabajo y al que, por supuesto, hay que ayudar desde los gobiernos con lo que haga falta, estaría bueno. Pero que nosotros nos quejemos por quedarnos sin vacaciones con la que está cayendo es para hacérselo mirar.

Permitidme que ante estos comentarios tan banales aporte la experiencia de mi familia. Dos días después de decretar la cuarentena, mi tía entraba al hospital. El virus la dio dos días de vida. Murió sola, sin ningún familiar que pudiéramos estar a su lado dándole la mano. De mis tres primos, sólo uno pudo pasar a decirle adios con un EPI puesto: aún no sabemos cuándo podremos llevar sus cenizas al pueblo y despedirla como se merece. Después de una experiencia así, de ver a miles de sanitarios jugándose la vida, de refugiados sirios sin asistencia médica, de miles de estadounidenses muriendo en sus casas porque no pueden pagar la sanidad privada, de sudamericanos que no pueden hacer el confinamiento porque si no salen a la calle a trabajar, se mueren de hambre, pasemos a preguntarnos si no se nos debería caer la cara de vergüenza al preguntarnos cuánto tardaremos en volver a coger un avión.

Mi tía era una mujer realmente especial, de las personas más optimistas y positivas que he conocido jamás. Después de una vida de penurias, siempre tenía hueco para un chascarrillo, para un chiste y para quedarse con lo bueno de las cosas. Eso es lo que intentó inculcarnos en vida y ese optimismo suyo es con el que quiero quedarme. Que ahora la sociedad sufra un parón y no se pueda viajar, para mí es secundario si observamos los dramas que esta pandemia está trayendo consigo. Yo, de hecho, doy el 2020 por perdido en lo que a viajes se refiere y me importa bastante poco. No estoy triste ni desanimada por ello, al contrario, intento levantarme todos los días con la moral alta, agradeciendo el estar viva, con salud, el mejor marido del mundo, con trabajo los dos , una casa que no nos pide alquiler, dos gatos que son como nuestros hijos, una familia que me quiere y un montón de amigos que siempre están ahí, aunque ahora no pueda abrazarles. No es poca cosa, os lo aseguro.

Es curiosa esa actitud de pesimismo de ciertos bloggers porque yo justamente coincido con esa otra gran mayoría optimista que piensa que los blogs de viaje ahora somos más necesarios que en ningún otro momento. Creo que ,de hecho, tenemos una oportunidad de oro para mejorar en muchos aspectos, analizar los cambios que vienen y salir airosos ante la adversidad. Yo es que soy positiva por naturaleza, de las que piensa que hasta de las cosas negativas que te ocurran en la vida hay que sacar el lado bueno. ¿Que ahora no se puede viajar? Pues vale, En nuestro caso, mira, así podemos ahorrar para esos viajes que esperamos hacer en el futuro. Paciencia, tranquilidad y calma. Que nunca sobran.

El otro día leí que Lonely Planet, una de mis editoriales viajeras preferidas y con diferencia la más leída del mundo, cerraba sus oficinas de Melbourne y Londres «casi por completo», dejando abiertas sus sucursales de Dublín y Tennessee con mucho menos personal.

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Mi amor por el old school no lo aplico sólo cada vez que me tatuo: ¡soy de las que también reivindica las guías en papel de toda la vida! Aunque he de reconocer que la mayoría están bastante machacadas de tanto trote de acá para allá pero también esa es buena señal: la de lo mucho que han viajado con nosotros. . Mis favoritas, pese a que suelo tirar de varias editoriales, continúan siendo las de Lonely Planet. Y sí, pese a todo, también me confecciono mis propias guías con un montón de lugares frikoides que visitar, que al final son los que más molan. . Y vosotros ¿aún seguís utilizando guías de papel? 😉 . 📚📚📚📚📚📚📚📚📚 . #viaje #viajes #viajar #viajeros #lonelyplanet #roadtrip #ilovetravel #turismo #mujeresviajeras #soyviajera #comuviajera #travel #travelgram #mytravelgram #instatravel #iamtb #instaviajeros #travelpics #travelphotography #blogdeviajes #travelblog #travelblogger #traveler #travelandlife #wearetravelgirls #wanderlust #aroundtheworld #girlslovetravel #amoviajar

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Otras editoriales como Rough Guides (que lleva activa más de 40 años) ha optado por ofrecer versiones electrónicas gratuitas de sus guías durante tiempo limitado y Brad Guides ha rebajado en un 50% el precio de sus guías versión epub. Esto podría parecer el apocalipsis de las guías de viajes; sin embargo, creo que es un nicho que siempre tendrá su público. Somos muchos, como comentaba en esa foto de ahí arriba de Instagram, a los que nos sigue encantando ir con nuestras guías de papel, manoseadas, con las esquinas dobladas y manchurrones de más de una cerveza o restos de pad thai que les hayan caído encima. Si estuvieran nuevecitas, mal asunto. Es como cuando entras en una casa y los libros están relucientes en las estanterías: poco los habrán leído.

Guias Viaje

El caso es que el gran problema al que se enfrentan las editoriales es que las guías físicas, las de papel, no pueden actualizarse. Algo que sí podemos hacer los blogs de viajes y que de hecho yo ya hacía a menudo antes de esta crisis del virus. Actualizar artículos es de lo más sano para el blog, atrae a nuevos lectores y demuestra tu nivel de preocupación para no quedarte obsoleto. Creo que en ese sentido los medios digitales (ya sean revistas, webs o blogs) llevábamos años de ventaja a los impresos por esa capacidad de improvisación.

Nos enfrentamos a una época en que los cambios van a ser continuos, prácticamente de un día para otro. Lo que en un país vale, en otro no, dependiendo de su situación sanitaria o de la forma en que estén encarando la gestión de la pandemia. Las aerolíneas, los hoteles o restaurantes dependen de normas que hoy sirven pero mañana no. Y el viajero va a demandar eso, inmediatez, estar al día y que les resuelvas sus dudas lo antes posible. En tu mano como blogger está el estar a la altura de las circunstancias.

Otros de mis compis, la mayoría, se quejaban de lo mucho que les habían bajado las visitas a raíz de esta dichosa crisis. Vaya, pues yo debo ser la excepción que confirma la regla porque quitando el mes de Marzo, cuando se declaró la cuarentena, en el que noté una bajada de un 20% más o menos, en unos días las visitas volvieron a dispararse. Además de una forma exagerada. Yo misma me extrañé.

¿A qué responde este fenómeno? Mi teoría es que los primeros días no es sólo que la gente hubiera aparcado sus ansias de viajar, centrados en el shock que estaban sufriendo a nivel emocional, sino que esos primeros días toda la atención se centraba en leer noticias, estar pendientes del telediario o discutir en redes sociales acerca de lo que estaba ocurriendo (es decir, justo tres actividades que eliminé de mis rutinas por parecerme de lo más tóxicas). Sin embargo, una vez superado este primer impacto psíquico y sociológico, los lectores regresan poco a poco a la normalidad y se dan cuenta de que lo de viajar no es una utopía. Y es entonces cuando regresan en masa a leer ese blog (el tuyo, el mío) que de tanto les sirvió en el pasado y con el que desean seguir contando en el futuro. No les falles.

¿A qué responde este proceso tan singular? Mi teoría es que tras un confinamiento tan brutal y aún con el miedo de futuros rebrotes (que fijo los habrá), los lectores tímidamente comienzan a abrir la puerta, asomar la nariz y plantearse esas primeras escapadas, no muy lejos, que les devuelvan un poco de normalidad y de aire fresco. Fue entonces cuando comprendí por qué de la noche a la mañana De ruta por los rincones más lindos de Soria , el relato del viaje que hicimos por esta entrañable provincia castellana, se había convertido en el artículo estrella del blog, con cientos de visitas diarias. ¿Y por qué? Porque Soria es la provincia más despoblada de España, con apenas 8 habitantes por kilómetro cuadrado, y la gente quiere viajar a sitios donde no haya aglomeraciones. Recuerdo que cuando vi las estadísticas, pensé en tono de humor  «a ver si ahora nos vamos a ir todos a Soria y convertimos aquello en un nuevo Benidorm». Bromas aparte, me alegré de este interés de mucha gente por el mundo rural porque va a permitir a muchas aldeas y pueblos generar unos ingresos por turismo con los que antes no contaban y que va a salvar las economías de muchas familias.

Aldea Españs
En los próximos meses parece revivir la tendencia al turismo rural

Volver a viajar va a llevar tiempo y paciencia. Quien no asimile esa máxima, claro lo lleva. Yo no tengo ninguna prisa por volver a hacerlo y no sé la de meses que tardaré en volver a coger una maleta o montarme en un avión. Habrá quien piense que con lo que me gusta viajar, llevo mal esta incertidumbre. En absoluto. Me parece mucho más prioritario salvaguardar la salud de los que quiero y la mía propia y si ello implica tener que pasar unos meses en casa, adelante con ello. No se va a acabar el mundo. Además ¿los blogueros no nos quejamos siempre del mucho tiempo libre que nos falta para dedicar al blog toda la atención que desearíamos? ¡Pues venga con ello! Si no se puede viajar con tanta asiduidad, aprovecha para escribir nuevos artículos, revisar reportajes antiguos, renovar tu imagen bloguera, promocionarte en redes sociales, buscar nuevas ideas… Parece mentira que os quejéis de la falta de tiempo y luego no sepáis qué hacer con él.

Los bloggers debemos aconsejar cuando estamos de viaje pero también cuando estamos en casa (y los demás también lo están). La de cosas que puedes sugerir a tus lectores. Cosas que se pueden hacer en casa, a falta de viajes, que relajan, ayudan a centrarse en algo que no sean las malas noticias e invitan a soñar con el mundo que está esperando ahí fuera para un poco más adelante. Aquí te mostramos algunas sugerencias:

¿Has pensado en pasar tus fotos digitales a formato físico? Anima mucho revisar viejas fotos, recordar viajes antiguos, lo bien que lo pasamos en aquella fiesta nocturna en la playa o volando en globo. Yo misma he aprovechado para hacer ese tipo de cosas, llenar una pared entera de marcos que narran nuestras vacaciones por el mundo. Te dispara los niveles de optimismo, te lo aseguro.

Si eres cocinillas ¿por qué no aprovechar para experimentar con todas esas recetas del mundo que tanto te gustaron cuando estabas de viaje? Como a mí precisamente me encanta cocinar y he dado algunos cursillos, te animo a que eches un ojo a la sección de gastronomía que tenemos en el blog y te dejes inspirar.

Hablando de inspiración, los programas de viajes, siempre tan variados y con perspectivas de personajes tan diferentes, siempre son motivadores: aquí te dejo mis favoritos para que gastes más de una tarde. Si quieres tirar de ficción, puedes dejarte guiar por artículos como Escenarios de cine que bien merecen una escapada, Hoteles que parecen en películas: dónde y cómo encontrarlosSiguiendo los escenarios de «The Warriors» en Nueva YorkPelículas que empujan a coger la maleta .

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Libros, libros y más libros. Un montón de artículos publicados en nuestra sección de Literatura de Viajes. ¿Algunos de mis libros viajeros favoritos, por si no sabes por dónde empezar? «Territorio viking: un viaje por Suecia, Dinamarca, Noruega, Islandia, las islas británicas y Normandía««Cerrado 24 horas: Crónica de un viaje a Corea del Norte» La historia real que inspiró el libro «Hacia rutas salvajes»«Finlandia: Suomi para los amigos» , Aventuras de un diplomático en Guinea Ecuatorial«Billete al fin del mundo: la historia del tren transiberiano«El cuerno del elefante»: viaje a Sudán  o Malditos viajes»: la cara oculta de viajar por el mundo .

«Edúcate» para futuros viajes. Las culturas de ahí fuera son muy diferentes a las nuestras y ahora es buen momento para ver documentales, descubrir rituales que ni imaginabas (son, por ejemplo, muy curiosos los de las bodas o funerales alrededor del mundo). Tampoco está de más que te apuntes algunas visitas pendientes, de esas que se van dejando pese a tenerlas en tu próxima ciudad. Para los madrileños (y los que vengan a Madrid próximamente) que aún tengan en la agenda alguno de nuestros espectaculares museos, te propongo Un paseo por el Museo Arqueológico  o ir a ver los Diez cuadros que me fascinan del Museo del Prado . Y si te queda tiempo, te acercas al templo de Debod: el monumento más antiguo de Madrid , visitas el Palacio Real o te vas a descubrir el lado más oscuro del Konasterio de El Escorial .

El lector va a seguir dando más credibilidad a alguien cercano, que organice sus propios viajes sin presiones de ningún tipo, que a la típica influencer en bikini que anuncia unas gafas de sol «a cambio de». Lo tengo visto y comprobado. Una cosa es la cantidad de fans palmeros que esa gente tiene en Instagram y otra bien distinta a quien escriben y consultan a la hora de preparar un viaje. Por ello los blogs cada vez somos más importantes en los eventos turísticos y se nos da más relevancia: porque una mala crítica nuestra puede hacer mucho daño pero una buena atrae a cientos de clientes. Aquí vuelvo a basarme en mi propia experiencia, con muchos lectores (y hosteleros) poniéndose en contacto conmigo continuamente por las recomendaciones sinceras que aquí se publican.

Los lectores adoran el aire personal que envuelve a los blogs. Somos viajeros de carne y hueso, a los que les pasan cosas extraordinarias estando de viaje pero que también sufren de gastroenteritis, de timos inesperados, de compañeros de viaje indeseables, de mal tiempo y de un montón de inconvenientes que no escondemos para que todo quede precioso y perfecto. Nos encanta contar las cosas como son y que, pese a ello, los recuerdos que traemos de los viajes sean los mejores (y de los peores aprendamos a reírnos). Que el que venga a leer tus andanzas sienta que puedes ser uno más de sus colegas y que se sienta identificado con situaciones similares gozadas y sufridas.

En definitiva, considero que los que llevamos un blog, de forma profesional o amateur, estamos aquí para ayudar a los demás pero sobre todo, para hacerles soñar. Porque esa es mi idea: los bloggers somos, ante todo, contadores de historias, trovadores cibernéticos que invitan a olvidarse durante unas horas de la rutina y la monotonía. Según los mails que recibo, observo que  el blog llega a muchos lectores que no saben si harán muchos de los viajes que relato pero que disfrutan de las historias y anécdotas. Si incluso en los peores momentos, que ya se sabe lo de «en las duras y en las maduras» o «contigo pan y cebolla», consigo sacarles una sonrisa, para mí es más que suficiente. Tiempo de demostrar la motivación que nos empuja a escribir, a ponernos delante de un teclado. Hora de no caer en autocompasiones baratas, en buscar fórmulas para reactivar tu blog y que la ilusión esté por las nubes. Que nunca, nunca se apague esa llama.

2 comentarios

  1. Magnífica exposición de la situación y un bálsamo emocional tus palabras, sin ninguna duda el espíritu fantástico de tu tía está en ti, descansé en paz y mi más sentido pésame .
    Es increíble que cuando hay tantas tragedias y tantísimo riesgo de que aún haya más, nos encontremos con esa gente que “se muere si no viajar”, “se muere si no se va de cañas”….
    Estoy viendo ahora mismo en la calle que está lloviendo bastante y bajo el toldo de la terraza del bar de enfrente no cabe ni de canto una persona más, muy a gusto ”socializando” con su vaso en la mano ….. Yo me muero, pero no por no poder viajar que me encanta, no por no poder salir a disfrutar de un concierto o de una caña que también me encanta, me muero de miedo, tengo miedo mucho miedo por lo que veo, de esta no se saldrá pronto y no se saldrá sin muchas más muertes y la gente lo tiene que saber y ser muy conscientes de ello.
    Mi blog es mi tabla de salvación para eludir el miedo unas horas cada día, porque el mundo está para verlo, disfrutarlo, recordarlo y compartirlo y durante mucho tiempo, solo podremos hacer estas dos últimas cosas. Yo sigo recordando y compartiendo mis viajes, aunque llegue a muy pocos lectores, si puedo distraer y hacer soñar a alguien merece la pena.
    Saludos

  2. Author

    Gracias por tus palabras! Creo que en una situación como esta ha de prevalecer la prudencia. Luego quién sabe, lo mismo dentro de un tiempo todo se va arreglando y podemos volver a viajar con total normalidad. Pero mientras tanto es mejor esperar y ver cómo se desarrolla todo. Y no es el fin del mundo, sólo una época más en nuestras vidas.

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