¿Alguien pensaba, hace sólo unos meses, que siete mil millones de personas íbamos a convertirnos en los protagonistas de una de esas películas de ciencia-ficción que desafían los límites de la imaginación? Cuando se dice que la realidad supera la ficción, llegamos a casos como el que vivimos en nuestras propias carnes. Una pandemia a nivel global, cuya envergadura es de tal dimensiones que hacía más de un siglo que el planeta no sufría una situación así, desde la epidemia de gripe española de 1918. Creo que ni los más conspiranoicos llegaron a creer que viviríamos algo de este calibre… y aquí estamos.

He de reconocer que, en mi caso, la luz de alarma se encendió a últimos de Enero, un día que estaba haciendo máquinas en el gimnasio y de repente vi en las pantallas de televisión una imagen que se me quedó clavada: la de un policía chino llevándose a rastras al hospital a una mujer mientras sus vecinos observaban atemorizados la escena detrás de las ventanas. Recuerdo que en aquel momento pensé «joder ¿llegaremos a vivir aquí algo así?» . Es algo que te queda a miles de kilómetros pero que en realidad no está tan lejano. La respuesta no tardó mucho en llegar. De hecho, todo ha ido tan sumamente deprisa que el 99% de la población mundial aún está en estado de shock.

Cómo he llevado el confinamiento

Cuando hemos cumplido cinco semanas de cuarentena, debo reconocer que son varios los días que llevo dándole vueltas a escribir este artículo. Lo he ido dejando por varios motivos. Quizás el principal haya sido intentar alejarme de esa sensación de pesimismo, horror y pánico que a todas horas transmiten los informativos, encantados de sacar su cara más amarillista. Por eso os confieso que en casa apenas estamos viendo los telediarios, huyendo de esas cifras horribles que ponen número a personas con alma. Intentamos estar informados de las noticias más importantes pero poco más. Por eso he cogido la buena costumbre de, a cambio, ojear a diario la web de 65ymás, una página creada por jubilados que todos los días sube 10 buenas noticias en torno al dichoso virus. Me voy a la cama con una sonrisa en la cara sabiendo que hay hueco, cada vez más grande, para la esperanza.

happiness-2726568_1920_Easy-Resize.com

Otra de las causas por las que he ido retrasando hacer una reflexión acerca de lo que va a suponer este cambio brutal en el mundo del turismo y los viajes es porque necesitaba unos días de barbecho en el blog para centrarme en cómo voy a enfocar este mismo a partir de ahora. Digamos que necesitaba unas pequeñas vacaciones blogueras, aprovechando este parón forzoso que todos hemos tenido. Reconozco que estoy llevando muy bien esto del confinamiento, bastante mejor de lo que esperaba. Intento llevar una rutina en la que hacer un poco de todo.

Estoy aprovechando para dedicarle más tiempo a mis clases de inglés y portugués (que, no nos queda otra, han pasado a ser virtuales, con profesora y alumnos conectados por Zoom), innovo en la cocina atreviéndome con recetas nuevas, mantengo todos los días un montón de videoconferencias con familiares y amigos y tengo mucho más tiempo para jugar con nuestros gatos. Incluso, junto a mi compi de programa Ricardo Dómine, hemos encontrado hueco para hacer un par de podcasts de nuestro programa La Ruta 61 en Radio Viajera e ir preparando los próximos destinos. Porque la rueda ha de seguir girando y sabemos que son muchos los oyentes que estos días más que nunca necesitan encontrar un poquito de ilusión a través de las ondas.

Series, deporte, lecturas, cocina casera, hacer radio, disfrutar de mis gatos, estudiar idiomas, manualidades y videollamadas con amigos y familia ¡lo estamos llevando bien!

Como echo tanto de menos mis cuatro días a la semana de gimnasio, en casa hago mucha bicicleta estática y sigo clases de pilates o total body, para no perder el ritmo que tenía cogido. Al no poder venir estos días la chica que nos limpia la casa, me he metido a saco con la cocina (que ese sí que es ejercicio del duro) y de paso me he puesto con unas cuantas manualidades que tenía a medias. Veo un montón de series que tenía pendientes («Kingdom», «Manifest», «Liar», «El último show»,»Siren» entre otras) y con mucho gusto he retomado la pila de libros que esperaban encima de la estantería. Bastantes de ellos de temática viajera (ahora acabo de terminar «Volverás a Alaska», qué maravilla), lo que me vendrá estupendo para añadir algunas reseñas al apartado de literatura de viajes.

El primer artículo post-pandemia del blog 📚

Porque ahí es donde quería llegar: los libros viajeros nos inspiran y nos motivan a la hora de elegir destinos. Y nunca hemos dejado de soñar. Por eso este blog seguirá en activo y con la misma ilusión de siempre. Cuento con muchos artículos esperando en la cantera, de viajes pasados que aún no han sido plasmados aquí. Siempre he dicho que hay que tener la despensa llena de provisiones para cuando lleguen épocas de vacas flacas. Así que no os preocupéis: aunque estemos un tiempo sin viajar, el blog seguirá publicando con asiduidad, quizás ahora más a menudo ya que tendremos más tiempo libre que antes dedicábamos precisamente a dichos viajes (menuda ironía). Material, al menos en mi caso, hay más que de sobra. Tengo aún bastantes artículos por publicar de antiguos viajes y un montón de ideas preparadas.

colored-pencils-4952155_1280_Easy-Resize.com

Es cierto que ahora llegan tiempos complicados en los que pasaremos mucho tiempo en casa pero como dice mi madre, la paciencia es la madre de todas las ciencias. Al menos yo no tengo ninguna prisa por volver a coger una maleta, os soy sincera. Creo que querer que todo pase en un segundo sólo genera ansiedad, inquietud, nerviosismo y malestar. A todos nos encantaría que esta pesadilla acabase, que nos levantáramos por la mañana y todo volviera a ser como antes pero eso no va a suceder, al menos a corto plazo. Cuanto antes asumamos que el turismo (y la vida en general) va a sufrir unos cambios tan profundos que viviremos situaciones inimaginables, mejor.

De hecho esos cambios ya los estamos viviendo en muchos lugares del planeta y la fauna es la gran beneficiada. Las atestadas aguas de Venecia, ahora despejadas de barcos y góndolas, lucen limpias y claras, llenas de patos, medusas y peces. Se han visto a los corzos paseando bajo el acueducto de Segovia, a las cabras dormitando en el parking de Alquézar, a un jabalí merodeando por una calle de Barcelona y a los osos bajando a aldeas asturianas.

Coyotes en las calles de San Francisco, monos peleando por un yogur en Lopburi (Tailandia), acostumbrados a que les alimenten los turistas, y ciervos paseando por la ciudad japonesa de Nara. Hacía 30 años que en Punjab, una región al norte de la India, la polución impedía ver la cordillera del Himalaya, situada a 150 kilómetros.

Aunque ahora nos ponga los pelos de punta ver las calles de Madrid vacías y sin atascos de coches o lugares tan turísticos como Times Square, el Partenón de Atenas, el Coliseo romano o las playas de Río de Janeiro, son imágenes que aunque no perdurarán eternamente, sí serán más habituales de lo que creemos. Porque aunque se volverá a salir a la calle, de forma escalonada, la distancia de seguridad entre las personas será la obligación y la norma.

El antes y el después de algunos de los lugares más visitados del mundo

El mundo va a cambiar mucho en los próximos meses. Y uno de los principales afectados va a ser el turismo. Las previsiones más amables hablan de una pérdida de 75 millones de puestos de trabajo. En un artículo que escribí hace tiempo, «¿Está España preparada para 80 millones de turistas?», ya hablaba del peligro que conlleva que la economía de un país dependa tantísimo de un solo sector. Desgraciadamente, en este país se ha descuidado mucho la industria nacional (coño ¡si es que ahora todo viene de China!), creyendo que la gallina de los huevos de oro de hoteles, playas y chiringuitos era inmortal. Quien nos iba a decir que una maldita pandemia cerraría la hostelería, que a la gente le daría miedo salir de vacaciones o que los españoles llegaríamos a tener vetada la entrada en decenas de países. Situaciones que jamás hubiéramos imaginado pero que sí, estamos viviendo en nuestras propias carnes con incertidumbre, sin saber qué va a ser mañana de esos millones de familias que viven del turismo.

Mis propios compis bloggers se encuentran en una situación similar. Afortunadamente, la mayoría de nosotros tenemos el blog como hobbie y nos dan de comer nuestros respectivos curros pero hay muchos bloggers profesionales, periodistas, editores, fotógrafos que ven como su vida laboral se tambalea. Eso por no hablar de los dueños de hoteles, hostales, bares y restaurantes, camareros, limpiadores, botones, aparcacoches, empleados de servicio de mantenimiento, guías turísticos o decenas de empleos que dependen directa o indirectamente del turismo y que no saben cuando podrán recuperar su vida normal. Porque la normalidad parece estar lejos. En lugares como Canarias se teme que hasta un 35% de las familias se quede en situación de pobreza si su principal fuente de riqueza, los turistas, no regresan a las islas. Antes de ello, debemos enfrentarnos a un cambio de costumbres que nadie preveíamos.

🚙 ¿A dónde viajaremos en la primera fase? 🚙

Parece que lo tenemos claro: según las encuestas, nuestras primeras escapadas serán cerquita, en nuestra propia comunidad autónoma. Dando pasos poco a poco. He dedicado bastantes artículos a mis paseos por Madrid y alrededores , así que si te quieres inspirar para estos primeros días «de excursión», puedes echar un ojo. En Madrid tenemos un montón de lugares preciosos y si quieres escapar de los calores veraniegos, siempre cuentas con la opción de la sierra para dormir por la noche fresquito.

En esta primera etapa parece que van a ser muchos los que huyan de aviones, trenes, barcos y autocares que les obliguen a coincidir con otros pasajeros para cambiarlo por el coche.Además, debemos tener en cuenta que para entonces aún van a ser muchos los países con fronteras cerradas. Pero no sólo eso: es probable que el propio gobierno ponga trabas a que salgamos del territorio nacional, al menos durante un tiempo. Vamos, que entre que unos no nos dejan salir y otros no nos dejan entrar, regresamos a esas vacaciones de los años 70 en las que se cargaba la baca de maletas y a descubrir este fantástico país nuestro.

windmills-4278679_1280_Easy-Resize.com

Quedarse en España va a ayudar ¡mucho! a recuperarse al turismo nacional, que buena falta va a hacerle. De hecho, son varias las campañas lanzadas buscando conservar el turismo local. Con esto no queremos decir que no haya que viajar al extranjero en el futuro (de hecho ahí al lado tenemos Portugal y Francia para irnos en coche… ¡si nos dejan pasar!) pero entendemos perfectamente que en estos primeros meses la gente no quiera alejarse demasiado de casa. Andalucía y Galicia parecen ser los destinos más valorados por los españoles para estas próximas vacaciones «en casa». Campañas como Quédate en España, Costa del Sol te Espera, Cádiz Quiero Verte o Barcelona Visits You están intentando levantar el turismo en la peor crisis vivida nunca por este sector.

Campaña promovida por la Junta de Andalucía

Si el turismo rural ya estaba en alza los últimos años, ahora con más motivo. El buscar pueblos pequeños donde con menos gente te cruces, mejor, va a ser la oferta más demandada. Y las rutas por campo o montaña, alejadas de los monumentos más visitados o de las grandes ciudades, también. En nuestra sección Escapadas por España ofrecemos un montón de opciones para que redescubras nuestro país. Seguro que, como a nosotros, aún te quedan pendientes lugares maravillosos.

🗽 Viajar al extranjero 🗼

Tampoco queremos que esto desemboque en nacionalismos, ojo, porque el español necesita salir al extranjero y en España se necesita también de los extranjeros para sobrevivir. Que una cosa no excluya a la otra. Simplemente estamos rigiéndonos por lo que va a ser la primera tendencia de los españoles a la hora de viajar: permanecer en nuestro país. Pero cuando desaparezca ese miedo inicial, compresible en todo momento, debemos pensar que en otros países lo están pasando igual de mal o peor que en el nuestro. El turismo no entiende de fronteras y en todo el mundo se están cerrando hoteles y tiendas de souvenirs.

old-man-1145469_1280_Easy-Resize.com

La mayoría de los países están haciendo campañas turísticas a favor del turismo nacional, como la de México, «México, por ti viajaré», o la propuesta del gobierno italiano de una deducción de 325 euros para los que veraneen en el país. Otros como Turquía tendrán  zonas turísticas «libres de coronavirus» a las que sólo podrán acceder turistas con certificados que avalen que están sanos (la noticia parece de «1984» de George Orwell pero a este tipo de control vamos encaminados).

Así mismo, la OMT (Organización Mundial de Turismo) ha lanzado la campaña #TravelTomorrow en apoyo al turismo global. Porque sabemos que en esta primera época los alemanes se quedarán en Alemania, los ingleses en Reino Unido y los españoles en España. Pero después deberemos volver a salir a conocer mundo, a empaparnos de otras culturas y a practicar un turismo sostenible y mucho más  respetuoso con el medio ambiente. Que el miedo no nos impida volver a disfrutar de lo de ahí fuera.

Planes de última hora

Love Hotel on LG G5

Al vivir una situación tan anómala, en la que sabemos lo que pasa hoy pero no mañana, las propias asociaciones de consumidores están recomendando reservar lo más tarde posible, pese a que prácticamente el 100% de los alojamientos están ofreciendo cancelaciones gratuitas. Sabéis que yo siempre os digo «¡cuánto antes reserves, mejor!». En este caso os aconsejo lo mismo. Aprovechad la flexibilidad de las cancelaciones para ver cómo está el tema.

Si podéis cancelar uno o dos días antes del viaje, esto os va a permitir reservar en varios sitios y decidiros en el último momento por lo que más os convenga. No es ninguna tontería pensar en un rebrote repentino de esta pandemia en determinada parte del país o una bajada de precios en otra ante la alarma de que los clientes no lleguen. Está claro que este año los hosteleros van a bajar mucho las tarifas. Teniendo en cuenta que en las islas se vaticina un 30% de ocupación, imaginad ya cómo está el panorama.

¿Cómo serán los hoteles a partir de ahora?

Hotel on JoyPixels 5.5

Si en otros sectores las grandes empresas, las que cuentan con un enorme capital detrás, son las que tienen mas posibilidades de capear el temporal, en el sector hostelero las casas rurales o los hotelitos pequeños, de cuatro o cinco habitaciones, parecen destinados a sobrevivir en una primera época en la que la gente va a huir de aglomeraciones. Además, debemos tener en cuenta que la mayoría de estos pequeños establecimientos son Pymes regentadas por familias: si el negocio falla, todos los miembros de la familia se quedan en la calle. Es hora de ser solidario y acordarse de los que más lo necesitan. En cualquier caso, hoteles (tanto grandes como pequeños) deberán ceñirse a unas estrictas normas de seguridad e higiene si quieren seguir atrayendo clientes. Además se lo va a exigir la ley, no les queda otra.

building-66789_1280_Easy-Resize.com

Todos los alojamientos deben respetar unas normas de higiene imprescindibles para evitar un rebote de la pandemia. Algunos de ellos ya están ofreciendo limpiar el aire de las habitaciones durante 24 horas para eliminar cualquier tipo de germen, bacteria o similar. Se plantea instalar cámaras que midan en las entradas de los hoteles la temperatura corporal, proporcionar a los clientes mascarillas y gel hidroalcohólico y respetar la distancia de seguridad entre trabajadores y huéspedes, así como limitar el aforo en zonas comunes como jardines o piscinas. Algunos hoteles han anunciado medidas como el envasado al vacío de ciertos enseres de las habitaciones, como el mando a distancia de la televisión, o para evitar que se toquen los pomos de las puertas, la apertura por un sistema de voz o tarjeta. En los ascensores habrá dispensadores de gel y muchos mostradores de recepción contarán con mamparas protectoras.

Debemos irnos olvidando de los desayunos buffet, al menos como los habíamos conocido hasta ahora. Muchos hoteles se plantean que este servicio desaparezca y servir los desayunos, a la carta, en las habitaciones. Otros desean conservarlos pero con otras costumbres: el cliente no se servirá el desayuno sino que esperará en su mesa esperando que lo traigan los camareros. O directamente se proporcionará una bolsa de picnic con fruta y yogur. Muchos hoteles quieren garantizar durante los primeros meses que sólo se servirán platos calientes, cocinados a más de 70 grados, para evitar sorpresas innecesarias.

buffet

Algunos hosteleros también proponen disponer, en los hoteles grandes, de áreas con habitaciones aisladas para posibles casos confirmados de clientes. La desinfección exhaustiva ha de ser el denominador común, tanto en habitaciones como spas o gimnasios. En las piscinas se baraja también una reducción del número de hamacas. Al parecer, el cloro ayuda a evitar la propagación del virus pero el contacto directo entre los bañistas conlleva el mismo riesgo que en cualquier otro lugar.

Por poner un ejemplo, la Federación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Granada está trabajando en un «distintivo ‘COVID Free», que avale que los establecimientos hosteleros siguen los protocolos de desinfección y seguridad. Y La Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM) está trabajando en un protocolo común para impulsar el certificado ‘Hoteles COVID Free’, cuyo objetivo es garantizar la seguridad de los empleados y huéspedes de los establecimientos madrileños

Y un par de comentarios adicionales, ambos para dar las gracias por un lado a todos esos hoteles medicalizados que han acogido a miles de pacientes y esos otros que han alojado a médicos y enfermeros que no podían o no querían volver a sus casas para no poner a sus familiares en peligro y por otro a la cadena Meliá, que ofrecerá a los profesionales sanitarios gratuitamente 10.000 estancias de dos noches de hotel para dos personas. Bonitos gestos en una época en la que la solidaridad nos muestra también la mejor cara de mucha gente.

Playas: distancia de seguridad sí o sí

Beach with Umbrella on Facebook 4.0

Sabemos que es totalmente surrealista pero esta imagen de aquí abajo es la propuesta que está haciendo una empresa italiana: cubículos de plástico que protejan las sombrillas.

mampara playa

Desde algunas asociaciones de hosteleros españoles se ha emitido un comunicado en el que rechazan este tipo de «burbujas del infierno» ya que con las altas temperaturas nos coceríamos dentro y se apuesta por una reducción del número de sombrillas y hamacas para que exista más separación entre la gente. Se habla de «guardias de playa» que vigilen que se mantenga la distancia de seguridad e incluso la entrada por turnos. Olvídate de esas playas abarrotadas a lo Benidorm que a mi particularmente me han dado siempre tanta grima. Que ya veis que no hay mal que por bien no venga.

¿Y qué ocurrirá con los chiringuitos playeros que tanto nos gustan y que son ya un clásico? Sólo en las costas andaluzas hay casi mil chiringuitos. Al parecer seguirán abiertos pero con un aforo menor, disposición de gel a la entrada y un servicio digital para evitar que las cartas de los menús sean toqueteadas por todo el mundo. Y a muchos no les quedará más remedio que ajustar los precios, porque viendo cómo está el tema económico en muchas familias españolas, que a duras penas podrán permitirse una semana en la playa, lo de pagar tres euros por una cerveza a pie de playa no va a ser algo que se pueda permitir todo el mundo. Aún así, son muchos los chiringuitos que no saben con seguridad si podrán llegar a abrir si no se elimina el pago del canon de ocupación de playa y dan la campaña veraniega por perdida.

A este tipo de medidas han debido adaptarse hasta las compañías de buceo, quienes comienzan a anunciar que reducirán el aforo de las excursiones submarinas. Los grupos de personas han de ser menores ya que aunque bajo el agua el contacto es imposible, sí puede producirse en el barco que traslada a los buceadores a alta mar.

Volar en avión: nada será igual que antes

Airplane Departure on Samsung One UI 1.5

Encuestas recientes revelan que el 60% de los pasajeros habituales esperan retomar la costumbre de volar no antes de seis meses. A ello contribuye no sólo el miedo a la pandemia sino también las dificultades económicas a las que se enfrentarán muchas familias. Evidentemente, hay que ser prudente y ver la evolución de la enfermedad: el ejemplo de esta lenta recuperación le tenemos en China, donde se han visto obligados a cerrar durante un tiempo sus fronteras para impedir los casos importados. Ahora que las han vuelto a abrir, se obliga a los extranjeros a cumplir dos semanas de cuarentena al llegar al país. Estados Unidos continúa teniendo interrumpidos los vuelos que conectan con Europa . En este momento (a últimos de Abril), 90 países tienen cerradas sus fronteras al turismo. Esto, obviamente, irá poco a poco cambiando pero es una buena prueba de cómo están las cosas y como comentaba antes, que no es una cuestión de que uno quiera viajar sino de que pueda hacerlo.

airline-1807486_1280_Easy-Resize.com

Cuando comenzó a extenderse la pandemia, el siempre polémico Michael O’Leary, consejero delegado de Ryanair, auguró que iban a sobrevivir muy pocas aerolíneas a esta hecatombe que supondría, a nivel aéreo, que millones de aviones estuvieran durante meses aparcados en los hangares de los aeropuertos. Y parece que razón no le falta.

El tráfico aéreo en Europa cayó de la noche a la mañana un 90%. Norwegian acaba de declarar en quiebra cuatro filiales en Dinamarca y Suecia, Virgin Australia está aun paso de desaparecer tras declararse insolvente (hablamos de la segunda compañía más importante de Australia), Portugal no descarta nacionalizar TAP para evitar el colapso, Lufthansa ha cerrado su filial de bajo coste Germanwings, South African Airways deja de volar tras 86 años de historia (Sudáfrica se convierte en el primer país del mundo en esta crisis en perder a su aerolínea de bandera)… Se han dado casos tan curiosos como que Air New Zealand haya llegado a operar 20 vuelos ¡con sólo un pasajero a bordo del avión! En definitiva, son muchas las compañías aéreas que andan pendientes de los rescates gubernamentales para intentar sobrevivir y no dejar a miles de empleados en la calle.

Aviointeriors, una compañía italiana, ha presentado un prototipo de asiento llamado Janus (en homenaje al dios romano de dos caras), en el que dicho asiento gira 180 grados y está protegido por mamparas. Iría en la parte central de la fila de tres asientos, por lo que al ir de espaldas al morro del avión (es decir, al contrario que los dos asientos de los laterales) se evitaría aún más la proximidad de las caras al hablar o toser. Aunque habría problemas iniciales que solucionar como el agobio psicológico que supone para el pasajero en cuestión volar tantas horas de espaldas (muchos tendrían la sensación de marearse aunque fuera ficticia ya que eso sólo ocurriría en el aterrizaje o despegue) o la dificultad al pasar las bandejas de comida.

Foto: Aviointeriors

Compañías como Delta ya están tomando medidas a la hora del embarque. Este se hace por orden estrictamente numérico: es decir, entran primero los de la última fila y así sucesivamente, para que el avión se vaya llenando desde atrás a adelante y los pasajeros no puedan cruzarse en el pasillo (a no ser que vayan posteriormente al WC). El desembarque se realizará del mismo modo pero, evidentemente, en sentido inverso.

¿Se acabó el chollo de volar por cuatro duros?

Delta ha sido de las primeras aerolíneas en anunciar que ha bloqueado el asiento central para evitar que los pasajeros viajen juntos. Otras como la húngara WizzAir han dicho que sus aviones volarán a un tercio de su capacidad. Y la mayoría de las compañías low cost argumentan que no pueden asumir esta reducción de asientos sin caer en la bancarrota. A no ser que elevaran al menos un 50% el precio de los billetes, por lo que el low cost ya no es tan low cost y el pasajero dice «para pagar lo mismo que en una aerolínea normal que me ofrece diferentes servicios, me voy con la que no es bajo coste». La mayoría de estas aerolíneas necesitan un 75% de ocupación para que los vuelos sean rentables. Por lo que parece que es difícil que salgan las cuentas y el futuro no es prometedor.

Pese a estas reducciones, el factor riesgo no desaparecería del todo. A fin de cuentas, incluso con el asiento central vacío, tu compañero de avión está a menos de medio metro. Aunque las aerolíneas argumentan que gracias al HEPA (High Efficiency Particulate Air), el filtro de aire que purifica el aire de las cabinas, es difícil contagiarse. Parece más fácil hacerlo en cualquier dependencia de los aeropuertos, como las salas de embarque.

Por lo tanto, otra de las opciones que barajan las aerolíneas para no volar con aviones medio vacíos es la de que el pasajero demuestre que no está contagiado. Para ello, se necesitarían hacer tests rápidos antes de embarcar y visto el panorama actual, que ni  muchos médicos ni personal sanitario pueden acceder a ellos, parece que la cosa va para largo. Aún así, Emirates ya ha sido la primera aerolínea en realizar pruebas rápidas de COVID-19 a los pasajeros en un trayecto que cubría la ruta de Dubai a Túnez. Otra de las medidas ha sido retirar las revistas impresas para evitar que estas sean compartidas por los pasajeros.

¿Y qué pasa con los trenes?

Locomotive on JoyPixels 5.5

Miles de pasajeros que habían adquirido los primeros billetes de AVLO, la versión bajo coste del AVE que debía comenzar a funcionar esta primavera, han visto como les era devuelto el importe al posponerse el inicio del servicio hasta nuevo aviso. De momento RENFE viaja con sus trenes al 30% de capacidad (muchos AVE que cubren el trayecto Madrid-Sevilla lo hacen con sólo cinco o seis pasajeros) y en las taquillas, por seguridad, sólo se admite el pago con tarjeta para evitar manejarse dinero en metálico. RENFE ha programado una limpieza extraordinaria de sus trenes, aplicando producto desinfectante específico a todos los elementos de interiorismo.

train-4351325_1280_Easy-Resize.com

A partir de ahora, RENFE obliga a que los billetes sean personalizados: deberás dar tu nombre, número de teléfono móvil y otros datos de contacto. Esto se hace para poder contactar con los viajeros en caso de alerta sanitaria o de registrarse alguna eventual incidencia en la circulación de los trenes. RENFE lleva un mes con la campaña «Siempre hay luz al final del túnel» para enviar un mensaje de esperanza a los pasajeros.

La recuperación de las agencias de viajes

Si en los últimos años, debido precisamente al patrón «do it yourself», el papel de las agencias de viajes había quedado en un segundo plano, con miles de ellas echando el cierre, parece que a partir de ahora serán muchos los viajeros que volverán a confiar en ellas. El miedo a no saber / poder cumplir los protocolos de seguridad, la contratación de seguros de viajes (si antes eran imprescindibles, ahora con más motivo) o la necesidad de asesoramiento van a ser las principales causas para el regreso de la clientela a dichas agencias.

¡Volveremos a viajar!

Castle on WhatsApp 2.19.352

De cualquier modo, debemos ser optimistas. ¡Siempre! La Humanidad ha superado, con menos medios, peores pandemias que esta. Y nosotros lo vamos a hacer, claro que sí. Igual que lo hará el turismo, ese glorioso invento que lleva en activo desde la época de la Grecia clásica. Desde entonces, el afán del ser humano por conocer el mundo que le rodea jamás ha menguado, al contrario, los aviones y el avance de la alta tecnología nos han llevado a rincones con los que nuestros abuelos sólo podían soñar. Por lo tanto, demos tiempo al tiempo, seamos positivos y aprendamos la lección, recapacitemos la Humanidad al completo acerca de lo que hemos hecho mal y aprendamos de nuestros errores. Y pensemos que nos queda un día menos para volver a disfrutar de este maravilloso planeta nuestro.

¡Seguiremos viajando! ¡Y te lo seguiremos contando!

8 comentarios

  1. Author

    Gracias! Un abrazo grande!

  2. Muy buen artículo! Aunque no puedo evitar que me haga sentir un poco triste. Nunca he sido desconfiada en cuanto a seguridad en los viajes (robos y demás, me refiero) y ahora me temo que en el hotel miraré con desconfianza el pomo de la puerta, las sábanas o los cubiertos del restaurante. En fin, una época extraña para todos, y en especial para los viajeros.

  3. Excelente, coincido con lo que mencionas en la primera fase. Este año me quedo en Puerto Rico. Ya comence a hacer los arreglos para mis vacaciones en octubre.

  4. Como siempre fantástico tu artículo y sobre todo me quedo con » ¡debemos ser optimistas. ¡Siempre!,» me lo grabaré por todos lados….. estoy en fase pesimista total y con un miedo atroz a que podamos contagiar o se contagien nuestros seres queridos por nuestra culpa….por querer empezar a viajar o empezar con una » nueva normalidad» que va a tener muchos riesgos, demasiados y eso de que hay que aprender a convivir con «el bicho» va a costar muchas muertes más, es aquello de que » la letra con sangre entra», aprender que como sigamos llenando las terrazas de las bares, los paseos….etc vamos a ver otra vez los hospitales llenos….. Mejor quedarse en casa y recordar los viajes hechos y soñar con nuevos pero para 2021 o para cuando sea que aparezca una buena vacuna. De momento mucha prudencia y viajes virtuales: blog blog y más blog.
    Saludos

  5. Author

    Nosotros aún no hemos programado nada, de hecho hemos cancelado vuelos y a ser optimistas. Un abrazo!

  6. Author

    Elana, es lógica esa sensación, todos la sentimos y me temo que la sentiremos mucho tiempo. Pero a todo se acaba acostumbrando uno…

  7. Author

    Nosotros, como comento, no tenemos ninguna prisa por comenzar a viajar. Hay que ir paso a paso y hacer caso de lo que digan los expertos. Pero tampoco hay que emparanoiarse ni coger miedo a salir a la calle, sólo ser prudente, cumplir las normas y disfrutar de la vida en esta nueva etapa de un modo u otro… un abrazo!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.