Vaticano

Son los países más pequeños de Europa y no por ello los menos interesantes. Pero a menudo, más de lo que sería deseable, nos olvidamos de ellos por sus minúsculas dimensiones. ¿Por qué cuando hablamos de la Península Ibérica nos olvidamos de que está formada por tres países y no sólo por España y Portugal? ¡Pobre Andorra, que sólo se acuerdan de ella los que quieren evadir impuestos! No nos percatamos de que al pasear por Roma tenemos la oportunidad de entrar en otro país al visitar la Ciudad del Vaticano (que, además, es el país más pequeño del mundo). O de que dentro de Italia también tenemos otro diminuto país ahí escondido, la República de San Marino.

Así que ahora sí, rindámosles el homenaje que se merecen dedicándoles unas líneas y animándote a que vayas a visitar estos países en miniatura. Porque ya se sabe que las mejores esencias siempre se guardan en tarros pequeños.

Andorra

Andorra

Nuestro pequeño vecino tiene una extensión de apenas 468 kilómetros cuadrados, poco más de 70.000 habitantes y es el único país del mundo que cuenta con el catalán como idioma oficial. Pese a todo, es el microestado más grande de Europa. No tiene ejército ni consiguió el voto femenino hasta el año 1970 y curiosamente cuenta con dos jefes de Estado: el presidente francés y el obispo de Seo de Urgel. A nivel geográfico el país se divide en siete parroquias (división territorial común en algunos países). En la capital, Andorra la Vella, viven un tercio de los andorranos.

Hace años eran muchos los españoles y franceses que venían aquí de compras, por la diferencia de precios de los productos con sus respectivos países. Pero Andorra tiene mucho más que ofrecer a nivel turístico. A nivel cultural destacan sus iglesias románicas (más de cuarenta), casas antiquísimas como la Casa de la Vall, la Casa Cristo o la Casa Rull o visitar museos como el Espai Columba, el Museo Nacional del Automóvil, el Museo de la Miniatura o la Casa D’Areny.

Los que gustéis de la naturaleza y las actividades al aire libre estáis de enhorabuena ya que es el lugar perfecto para disfrutar del aire puro de los Pirineos. Esquiar, hacer rutas de senderismo, montar en bicicleta, relajarse a orillas de lagos cristalinos o escalar son algunas de las opciones más demandadas. Para alojarte, recomendamos elegir algunos de sus pueblos más pintorescos, como  Les Bons, Pal, Ordino, Llorts o Fontaneda. Y recuerda que si vienes en el mes de Junio, podrás disfrutar de las Fallaires, las fiestas del fuego dedicadas a conocida la noche de San Juan.

Mónaco

Mónaco

Lujo, casinos, coches de alta gama y una familia real protagonista de las revistas del corazón desde hace sesenta años. Eso es lo que nos viene a la cabeza cuando hablamos del segundo país más pequeño del mundo (el primero es el Vaticano). Pero este principado situado en la Costa Azul, a medio camino de Francia e Italia, puede suponer una sugerente visita si estás de viaje por la zona. De hecho el turismo es una de sus principales fuentes de ingresos, sobre todo teniendo en cuenta que a los propios monegascos se les tiene prohibido jugar en los casinos (algo que nos parece perfecto si buscas erradicar la ludopatía pero algo irónico si el país vive de que se gaste el dinero el extranjero).

La capital no es Montecarlo ya que el país es tan pequeño (2 kilómetros cuadrados) que Mónaco es su propia capital pero se podría considerar la ciudad más importante. En sus calles se desarrollan dos grandes premios automovilísticos (el Gran Premio de Mónaco y el Rally de Montecarlo) y en estas mismas calles se encuentran algunas de las tiendas más caras del mundo. Pasear por el puerto (atiborrado de lujosos yates), visitar la Catedral de San Nicolás, tomar el sol en la playa de Lavotto o caminar por el antiguo barrio de Villa Mónaco ocuparán gran parte de la jornada. Eso sí, la visita estrella es la del Palacio de los Grimaldi, abierto al público entre los meses de Junio y Octubre.

Chipre

Chipre

La isla de Chipre, en el este del Mediterráneo, parte de la curiosa situación de que un tercio de su territorio esté ocupado por Turquía. De hecho, se considera que aquí se encuentra «el último muro de Europa», la Línea Verde que atraviesa la capital, Nicosia. No obstante, el 80% de la población se considera descendiente de griegos y es la cultura helena la que más extiende sus brazos por el país: sólo hay que ver esta foto de arriba para imaginar que Chipre bien pudiera ser una isla griega más.

Pero dejando atrás conflictos políticos, este pequeño país (que aún así tiene una población de casi un millón de habitantes) tiene mucho que ofrecer a nivel arqueológico, precisamente por el choque de las diferentes culturas que por aquí han pasado. Yacimientos como el de Kourion en un acantilado o el de Salamis, el Castillo de San Hilarión (un antiguo bastión cruzado) o el Castillo de Kolossi (también importantísimo en las Cruzadas de Tierra Santa) o Phapos, una agrupación de interesantes ruinas greco-romanas en el que destaca la Casa de Dionisio (con unos mosaicos impactantes) saciarán las ansias de los amantes de las culturas antiguas.

Aún así, si quieres desconectar y disfrutar de uno de los mejores climas de Europa, puedes hacerlo en lugares tan paradisíacos como la Península de Karpas (uno de los lugares más auténticos de Chipre y poco visitado), Playa Nissi o Cabo Greco, donde es una delicia darse caminatas en primavera, cuando florecen las orquídeas.

Liechtenstein

Liechtenstein

Otro pequeñísimo país centroeuropeo de apenas 170 kilómetros cuadrados y poco más de 35.000 habitantes. El único estado superviviente de todos los que dieron formal al Sacro Imperio. Seguro que muchos de vosotros ni siquiera habéis oído hablar de la capital, Vaduz, una minúscula ciudad a orillas del Rin que cuenta con una catedral, un castillo, un montón de bibliotecas y varios museos como el Nacional, el de esquí o el de Arte Contemporáneo (y eso que aquí sólo viven 5.000 personas). Pero lo que abunda aún más son las tiendas de moda y los bancos, ya que Liechtenstein está considerado un paraíso fiscal.

Si viajas por Suiza, no te olvides de su país vecino ya que además sólo te llevará un día recorrerlo. Aunque no forma parte de la Unión Europea, los miembros de la Unión pueden acceder únicamente con el DNI. Al estar en medio de los Alpes, invierno es ideal si quieres disfrutar de la nieve pero en verano te encontrarás un clima más agradable y las montañas completamente verdes. Los pueblos son pequeñitos pero muy bonitos, con sus características casas de montaña: entre ellos os recomendamos Malbun (el situado a mayor altura y único que cuenta con pista de esquí), Steg y sus bonitas casas de madera, Treiserberg (donde está el Walter Museum) y Balzer y su coqueto castillo.

Luxemburgo

Luxemburgo

El Ducado de Luxemburgo, con una población de 100.000 habitantes, es otro interesante destino que visitar si viajas por el centro de Europa. Eso sí, ten en cuenta que su PIB es el más alto del mundo: vamos, que el nivel de vida es bastante caro. Puede resultar una elección ideal para el fin de semana por su pequeño tamaño (además hay vuelo directo desde España). Teniendo en cuenta que el casco histórico de su capital es Patrimonio de la Humanidad (con un montón de murallas y fortalezas) y la de propuestas que te vamos a sugerir, verás que hay mucho que hacer, ver y disfrutar en este país.

Ubicado entre valles, con puentes y miradores que brindan fantásticas vistas, Luxemburgo capital cuenta con rincones tan especiales como el Barrio Europeo (donde aparte de edificios oficiales se encuentra el Museo de Arte Moderno), La Corniche (considerado «el balcón más bonito de Europa», un paseo espectacular), recorridos subterráneos, una preciosa abadía o el Gran Palacio Ducal.

En los alrededores, podrás visitar el Castillo de Vianden, pueblos tan encantadores como Echternach, la cascada de Schiessentümpel o las grutas de Sieweschloeff. ¿Ves como no tendrás tiempo de aburrirte?

Kosovo

Kosovo

Es uno de los países más «nuevos» de Europa ya que declaró su independencia en el 2008. Apenas roza los dos millones de habitantes y aún, por suerte, es uno de los grandes desconocidos para el turismo de masas. Esto se debe a que aún son muchos los que asocian su nombre a guerra y destrucción tras el conflicto de los Balcanes. Sin embargo, los albano-kosovares tienen fama de hospitalarios y están deseando mostrar su país al que llega de fuera ¡así venga y no lo desaproveches!

Puedes comenzar por su capital, Pristina, más concretamente por la Biblioteca Nacional (uno de los edificios más «discutidos» del mundo: unos lo aman y otros lo odian). Déjate perder en el bazar (uno de los más auténticos de Europa), visita alguna de las mezquitas de la ciudad y tómate un café en el boulevard Teresa de Calcuta. Los siguientes días podrás gastarlos en lugares como Prizren, la que se considera capital cultural del país, una ciudad amurallada encantadora, el Monasterio de Gračanica (Patrimonio de la Humanidad) o las bonitas iglesias del pueblo de Peć.

San Marino

San Marino

San Marino es un pequeñísimo país que se encuentra al norte de Italia y que puedes permitirte el lujo de recorrer en apenas una mañana. Vamos, que más que un país es un pueblo grande. La ciudad italiana más cercana es Rimini, situada a unos 20 kilómetros, y conecta con San Marino mediante buses que salen cada hora y cuarto (10 euros billete ida y vuelta). Nada más llegar, dirígete al Monte Titano: no tiene pérdida, se ve desde cualquier punto del país. En su cima se encuentra la capital, San Marino, en la que destacan sus tres torres: la del Castillo de la Guaita, la del Castillo de la Frattay la Torre Montale. El edificio religioso más importante es la Basílica de San Marino, a poca distancia del Palazzo Publico, junto al Monasterio de Santa Clara, sede de la Universidad y del Museo del Emigrante.

Malta

Malta

De Malta ya te hablamos en profundidad en el relato del viaje que hicimos allí, Malta: un pequeño tesoro en el mar Mediterráneo : podrás obtener un montón de información para la planificación de tu viaje. Una maravilla de país que pese a lo pequeño que es nos pareció de los más interesantes de Europa. Puedes ir en cualquier época del año ya que aquí lo normal es que brille el sol y haga buen tiempo. Con unos cuatro días vas a tener tiempo de sobra para recorrer esta isla en la que se respira historia y cultura mires donde mires. Ni siquiera necesitarás coche porque las distancias son cortas y puedes moverte sin problema en transporte público.

La Valletta, la capital más pequeña de la Unión Europea, puede servirte como punto de partida para tomarle el pulso a este curioso país. Puedes además gastar uno de los días cogiendo un barco y yéndote a conocer las dos islas cercanas, Gozo y Comino: merecen mucho la pena.

Ciudad del Vaticano

Ciudad del Vaticano

El país más pequeño del mundo (al mismo tiempo uno de los más influyentes) se encuentra en el corazón de Roma y es destino de peregrinación para miles de católicos que vienen aquí a dar muestra de su fe (por eso lo normal es encontrarse la plaza llena de sillas). Es el único país del mundo donde la nacionalidad no se obtiene por consentimiento sino por concesión: cuenta con apenas 800 habitantes aunque la mitad residen en otros países, ejerciendo la gran mayoría como diplomáticos.

El país se mantiene debido a los descomunales ingresos de la Iglesia Católica en todo el mundo ya que sus ciudadanos no pagan impuestos. Cuentan con 130 agentes de policía pertenecientes a la Guardia Suiza y un solo juez. En caso de conflicto armado, el Vaticano está protegido por la Convención de La Haya.

Montenegro

Montenegro

Acabamos nuestra lista de estos mini-países con Montenegro, situado en los Balcanes y con poco más de 600.000 habitantes. Curiosamente, cuenta con dos capitales, Podgorica y Cetiña. Con más de 300 kilómetros de costa, Montenegro se enorgullece de tener playas que poco han de envidiar a las de su vecina croata (las mejores están en Budva o Mogren) e incluso el mayor fiordo del sur de Europa. Es aquí donde se encuentra la preciosa ciudad medieval de Kotor, una de las joyas del país.

Montenegro es además conocido por sus bonitos parques naturales (de ahí precisamente el nombre del país), en los que se encuentra el lago Skadar, plagado de pequeños islotes con monasterios. El cañón del parque Dumitor está considerado uno de los más bonitos del este de Europa y en pueblos como Blejasica podrás alojarte en alguna katun, las típicas cabañas montenegrinas.

1 comentario

  1. Excelente artículo. Quiero visitarlos todos, excepto el Vaticano que ya lo conozco.

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