Berlin Muro

Berlín es una de esas ciudades que cuanto más la conoces, más engancha. Probablemente sea la ciudad europea que con más celeridad se reinventa, debido acaso a un pasado en el que se encontró demasiados años detenida en el tiempo. Te tiras un par de años sin pisarla y cuando regresas, te sorprende comprobar lo muchísimo que ha cambiado y la cantidad de establecimientos nuevos, a cual más original, que han aparecido de la nada. Berlín se mueve a una velocidad de vértigo y cuesta seguirle el ritmo. Y aunque le hemos dedicado artículos relatando nuestros viajes allí, no está de más esta actualización en la que te llevaremos de la mano a algunos de los rincones más insólitos de la seductora capital alemana.

Berlin Lugares Raros

Qué mejor lugar para comenzar nuestro itinerario que por el Spreepark, un parque de atracciones abandonado a las afueras de la ciudad, más concretamente al sudeste, que anteriormente se conocía como Kulturpark. Inaugurado en 1969 junto al río Spree, era el único parque de este tipo de la extinta República Democrática de Alemania. Tras la caída del Muro de Berlín, pasó a manos de un nuevo propietario que no supo gestionarlo y lo hundió en las deudas y los impagos.

Desde el año 2002 permanece abandonado (dos años después sufrió un incendio que arrasó con parte de las instalaciones) y se debió instalar seguridad privada ya que eran constantes los actos de vandalismo.  Hace un tiempo se ofrecían tours guiados por el módico precio de 5 euros pero en los últimos tiempos se ha vetado totalmente el acceso al público. Si te puede la curiosidad, siempre puedes dar un paseo por los alrededores.

Spreepark

Ya en pleno centro de la ciudad contamos con un lugar realmente extraño: el Monster Kabinett. Ubicada en un viejo almacén, esta curiosa exposición coordinada por el colectivo Dead Pigeon muestra una exhibición de figuras grotescas que recuerdan a las películas de terror más cutres de los años 80. Todo amenizado por música estridente a todo volumen. La entrada cuesta 8 euros (los beneficios se destinan a los artistas locales). El museo abre de miércoles a domingo de 18:00 a 22:00: mejor ir a última hora.

Hablando de museos peculiares, es una pena que haya cerrado el Buchstabenmuseum (el Museo de las Letras Rescatadas), donde se amontonaban miles de rótulos tipográficos que habían pasado a mejor vida y que gozaban después de una segunda oportunidad. La exposición, abierta desde el 2005, comenzó como un proyecto personal de Barbara Dechant y Anja Schulze, quienes empezaron a coleccionar viejos logos, primero de Berlín y luego trayéndolos de otras partes de Alemania. Lamentablemente, el museo ha cerrado sus puertas pero nos parecía de recibo mencionarlo. Otro de los museos que también cierra sus puertas este año es el Museo del Currywurst, el plato más típico de Berlín, consistente en una salchicha acompañada de tomate y curry.

Currywurst

Ya que hemos tocado el tema gastronómico, vamos a recomendaros algunos restaurantes que se salen de lo típico. Uno de ellos, muy querido por los berlineses, es el Burgermeister (que juega con el nombre del más famoso licor alemán, el Jagermeister). Esta hamburguesería, que se encuentra en el siempre animado barrio de Kreuzberg, es un lugar en el que apenas encontrarás turistas pero que es muy apreciado por los locales ya que se ubica en lo que antiguamente era un baño público bajo las vías del metro.

Si quieres comer en un barco, puedes hacerlo en Fame en Holzmarktstraße 25, abierto de Mayo a Octubre. En el Prinzesinnen Gärten la comida se sirve entre árboles en un frondoso bosque urbano y el Vecchia se ha construido en lo que era una antigua lavandería. También hay restaurantes donde cenar completamente a oscuras (el Nocti Vagus), en un viejo autobús en el Cafe Pförtner y en una farmacia antiquísima, rodeado de botes de pociones, en el restaurante ORA. El Clärchens Ballhaus, aunque no es barato, te ofrece la oportunidad de cenar en un precioso local mientras escuchas música y donde además se imparten clases de baile de salón.

Clarchens Ballhaus
Clarchens Ballhaus

El bunker donde se refugió Hitler cuando daba los últimos coletazos la Segunda Guerra Mundial, el Fükrerbunker, es ahora un parking. Se encuentra en el número 4 de Gertrurd-Kolmar-Strabe y hasta hace no mucho la mayoría de la gente no sabía que bajo ese lugar donde aparcaban sus coches, la cúpula del régimen nazi pasó sus últimos cinco meses de vida asumiendo que estaban acorralados. O que fue en esa nave subterránea donde Hitler se casó deprisa y corriendo con Eva Braun, poco antes de suicidarse ambos. Fue sólo hace unos años cuando se instaló una placa informativa acerca de este siniestro lugar, última morada de uno de los dictadores más sanguinarios de la Historia.

A nivel musical, uno de mis lugares favoritos en Berlín es el Museo de los Ramones, el único del mundo dedicado a la banda de Nueva York. Antes se ubicaba en Mitte (pasó allí diez años y esta foto de aquí abajo que hice en una de mis visitas pertenece al local antiguo) pero en el 2017 se trasladó al barrio de Kreuzberg (la dirección ahora es Oberbaumstrabe 5). El fundador del museo, Flo Hayler, es un fan compulsivo que ha logrado reunir más de 500 piezas ramonianas: su exposición ha sido vista ya por más de 10.000 personas.

Museo Ramones Berlin

Aunque para museo freak, el que hay dedicado a David Hasselholf en el hostal Circus de la calle Weinbergsweg. Y  es que Alemania parece vivir un eterno idilio con el que fue protagonista de “El Coche Fantástico”, serie que tanto nos alegraba la sobremesa en nuestra infancia. Hasselholf, ahora reconvertido en cantante, suele venir a menudo a Alemania a tocar (de hecho dio un concierto en 1989 en el Muro de Berlín cuando este fue derribado), formando parte de más de un festival revival de los 80s.

Si vienes a Berlín en verano podrás disfrutar del Badeschiff, una piscina flotante sobre el río Spree que curiosamente ha diseñado un español, Fernando Menis. Junto a ella se encuentran unas plataformas de madera donde podrás tumbarte y disfrutar del sol berlinés, que aunque parezca un mito, existe y calienta de lo lindo. Eso sí, cobran entrada (5 euros) y está prohibido hacer fotos, aunque con esto de tomarse selfies para Instagram, muy pocos hacen caso de la prohibición.

Badeschiff

La comunidad turca en Berlín es muy numerosa, constituyendo un 5% de la población total. Y aún sigue muy anclada en sus tradiciones: la mayoría de los niños no aprenden una palabra de alemán hasta que van por primera vez al colegio. Gran parte de los turcos viven en mi barrio favorito de la ciudad, Kreuzberg. Allí predominan los establecimientos de doner kebab, las pastelerías otomanas y hasta un hamman para mujeres en una antigua fábrica de chocolate. Pero donde realmente se siente la esencia turca es en el mercado de Maybachufer, que cada martes y viernes de 11:00 a 18:30 se organiza en los alrededores de la parada de metro de Schönleinstrasse. Déjate perder entre sus tenderetes y disfruta de los conciertos improvisados que podrás encontrarte.

Hablando de comunidades étnicas, el Preubenpark se transforma los fines de semana en punto de reunión de cientos de familias tailandesas. El domingo, el día de más movimiento, el parque se llena de sombrillas de colores y puestecillos donde por poco dinero podrás comerte un curry verde o un pad thai. No es el único “rincón asiático” de Berlín: ya en el artículo Lugares fascinantes que no esperarías encontrar en Alemania te hablamos de los Gärten der Welt (Jardines del Mundo) con sus pabellones chinos y cerezos japoneses.

Si quieres hacer un tour diferente por Berlín, una buena opción es el Graffiti Tour . Cada lunes, miércoles, viernes y sábado a las 12:00 te harán una visita guiada (20 euros) por los graffitis más importantes de la capital: la mayoría se encuentran en Kreuzberg. E incluso un experto graffitero te mostrará cómo trabajan estos artistas callejeros.

Berlin Graffiti

Hay un lugar bastante curioso en Berlín, en los suburbios de la parte oeste, llamado Berlin Old Texas Town. Su propio nombre ya lo dice todo: aquí te vas a sentir en la América más profunda. Esta réplica de pueblo yankee se construyó en los años 70 gracias a la financiación de la Cowboy Club Old Texas Berlin (lo curioso es que algunos miembros de la asociación jamás han pisado Estados Unidos) y cuenta con una decena de edificios, entre los que destaca un museo, una reconstrucción del fuerte de El Alamo, una cantina y hasta una iglesia donde se celebran bodas “a la americana”. El sitio está tan conseguido que a menudo se ha ultilizado para rodajes de películas. Puedes visitarlo los primeros sábados de cada mes (excepto en Enero y Febrero) a partir de las 18:30 de la tarde. La entrada cuesta 8 euros y la parada de metro más cercana es Pausternstrasse.

En el 46 de la calle RosenthalerStraße se encuentra la farmacia más antigua de Berlín, abierta desde 1754. El interior es espectacular: techos decorados con frescos, suelos con mosaicos y lámparas de araña: si necesitas unas aspirinas (y si no también), ya sabes donde dirigirte.

Una forma diferente de conocer Berlín es a bordo de un Trabant, el que era el coche más popular en la Alemania comunista. Los berlineses conocen a este coche cariñosamente como Trabi. Ahora empresas como Trabi Safari ofrecen alquilarte estos coches a partir de 49 euros por persona.

Trabi

¿Buscas alojamientos originales? Uno de ellos es el hostal Ostel , donde han intentado mantener la estética comunista de los años 70 (a partir de 45 euros la habitación doble con baño compartido). Nuestra segunda propuesta es el Propeller Island City Lodge (precios a partir de 80 euros), con 45 habitaciones temáticas.

Berlin Propeller Island
Habitación del hotel Propeller Island City Lodge

 

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