Viajar en tren es uno de esos placeres que, pese a aprovecharse de los beneficios de las nuevas tecnologías, ha sabido mantener el encanto de antaño que han perdido otros medios de transporte. Aunque el avión sea lo más práctico para saltar de un continente a otro y el coche / autobús muy útil para distancias no excesivamente largas (aunque en este caso deberemos de lidiar a menudo con los atascos de tráfico), para mí los viajes en tren siempre han tenido un aroma especial. Reconozco que, muy a mi pesar, apenas uso el tren en España por los precios desorbitados de los billetes, en mi opinión poco acordes a los sueldos medios. Pero he viajado bastante en tren por otros países de Europa y especialmente en Asia, donde las tarifas no son sólo asequibles sino en muchos casos irrisorias.

Los viajes en tren cuentan con muchas ventajas. La más importante, al menos para mí, es que puedes levantarte a estirar las piernas cada vez que te apetezca. ¡Y eso es algo maravilloso! Es algo que en los últimos años llevo fatal en los vuelos trasatlánticos, lo de no saber cómo ponerme en el asiento y asumir que aún me quedan 8 o 10 horas de viaje. Por otro lado, el tren no te obliga a sufrir esas larguísimas colas de los embarques (como mucho pasar un escáner y poco más) ni estar en la estación hora y media antes. Y sí, puedes llevar tu propia comida y no estar pendiente de que la botella de agua sobrepase los 100 centilitros. Además, las estaciones suelen encontrarse en el centro de las ciudades (no a las afueras, como los aeropuertos).

Desde un avión, excepto cuando despegas y aterrizas, lo normal es que por la ventanilla no veas más que un mar de nubes. En el tren puedes disfrutar de horas y horas de espectáculo visual (y sin turbulencias). Es la mejor forma de tomarle el pulso a la geografía del país. Cuentas con la ventaja de, a menudo, poder bajarte en paradas intermedias de tu viaje, por lo que podrás ir añadiendo destinos extras a tu itinerario. Si no estás cómodo con la persona que te haya tocado al lado, generalmente suele haber asientos libres y puedes cambiarte. Y si quieres huir del ruido, ya son muchos los trenes que ofrecen la opción de los “vagones en silencio”. Por último, las estaciones de tren suelen ser mucho más bonitas (y antiguas) que los aeropuertos, por lo que es una delicia dejarse perder por algunas de ellas.

Como sabemos que a vosotros también os encanta viajar en tren, aprovechamos la ocasión para daros unas cuantas propuestas de los viajes en tren más bonitos del mundo. Algunos más caros que otros pero todos con un denominador común: unas rutas escénicas espectaculares.

Indian Pacific

Indian Pacific Tren

La mayoría de la gente que viaja a Australia opta por los vuelos interiores para moverse de un punto a otro debido a las larguísimas distancias. Pero si cuentas con tiempo suficiente, una de las mejores opciones para viajar por el país es en tren. Hay varias rutas de ferrocarril. Desde el mítico tren Ghan, que va desde Adelaida a Darwin, los XPT que unen Sydney con Melbourne o Brisbane, o el The Great Ocean Road, que te llevará en diferentes trenes regionales por la costa.

Pero si hay una ruta fascinante es la que atraviesa Australia de este a oeste, comenzando en Sydney y acabando en Perth. Es la que recorre el Indian Pacific, más de 4.300 kilómetros durante tres días de viaje. No es barato (en temporada baja y en la cabina de menor categoría, calcula al cambio unos 1.200 euros) pero la experiencia es única ya que podrás realizar paradas bastante interesantes. Son las Whistle Stop Tours, visitas guiadas que se reservan en el mismo tren.

La primera de ellas es Broken Hill, una ciudad minera (la más antigua de Australia) que popularizó la película “Priscilla, Reina del desierto”. La importancia del film ha resultado ser tal que hasta se organiza un festival, el Broken Heel, en el que drag queens y música disco son las protagonistas. Broken Hill te da además la oportunidad de hacer un tour por las antiguas minas, explorar el cercano Silverton (donde se rodó la segunda parte de “Mad Max”) o acampar en los lagos Menindee.

La siguiente parada se hace en Adelaida, la quinta ciudad más importante de Australia y conocida por sus museos y galerías de arte. El centro se puede recorrer perfectamente a pie (las mejores visitas son al Jardín Botánico y al Mercado Central). En el puerto, con edificios del siglo XIX, perviven algunos de los pubs más animados de la ciudad.

La tercera parada del Indian Pacific es Rawlinna, un pueblo semiabandonado que te permitirá descubrir lo que es el auténtico outback australiano. Aquí viven apenas 12 familias, a las que visita periódicamente un doctor que llega en avioneta. A la escasa comunidad de niños se les imparten clases vía internet y hablan con sus profesores por Skype. La penúltima parada es Kalgoorlie, una ciudad que nació gracias a la fiebre del oro y cuyos atractivos turísticos giran en torno a la minería. El final del viaje nos dejará en Perth, una ciudad que conserva un bonito puerto histórico, el de Fremantle, y donde podrás relajarte en las playas cercanas.

Transiberiano

Transiberiano

A una de las rutas de tren más impactantes del mundo ya le dedicamos un artículo cuando leímos Billete al fin del mundo: la historia del tren Transiberiano . Es una de las rutas de ferrocarril más largas del mundo (más de 9.000 kilómetros) y une la capital rusa, Moscú, con Vladivostok en el Mar de Japón. El Transiberiano se bifurca además en otros ramales como el Transmanchuriano o el Transmongoliano (este último se desvía hacia Mongolia y termina el recorrido en Beijing en China).

La ruta clásica tiene una duración de entre ocho y diez días. Pero lo lógico es que alargues el viaje para hacer varias paradas. Los compartimentos se dividen en tres clases. La tercera (platzkart) cuentan con seis literas y, evidentemente, es la menos cómoda pero a cambio vivirás la experiencia de hacer el viaje con rusos, que son los que más la usan. La segunda clase (kupe) se ubica en compartimentos cerrados con cuatro camas. La primera clase (spalny) tiene habitaciones para sólo dos personas. Los precios no son tan altísimos como pudiéramos pensar. Si vas en invierno, la tercera clase sale por unos 220 euros, la segunda 280 y la tercera algo más de 700 euros. Dependiendo de donde viajes, deberás añadir el coste de los visados de Rusia, China y Mongolia. Como ves, perfectamente asequible.

El único problema del Transiberiano es que no puedes comprar un  solo billete e ir subiendo y bajando cuando te venga en gana ya que todos los asientos van numerados. Por lo tanto, es recomendable que comiences a planear tu itinerario con al menos cuatro meses de antelación. Especialmente si vas en verano, que es cuando es más complicado conseguir billetes. Puedes arriesgarte a comprarlos en las mismas estaciones pero mi consejo es que seas previsor y los reserves en la web de los trenes rusos . Ten en cuenta que a la hora de reservar, los horarios son de Moscú y hay que sumar el cambio horario correspondiente.

Bernina Express

Bernina Express Suiza

Continuamos en Europa y lo hacemos en una de las regiones más atractivas a nivel paisajístico: nos vamos a Suiza y el norte de Italia. En esta ocasión el trayecto es corto, apenas 4 horas de viaje, pero eso no le resta importancia a una de las rutas ferroviarias más bonitas del mundo. 144 kilómetros que atraviesan 55 puentes y casi 200 túneles y viaductos.

Hay que matizar que esta misma ruta puede hacerse en algunos trenes regionales suizos pero no cuentas con la ventaja de tener vagones con ventanas panorámicas para poder disfrutar al máximo de las vistas y además deberás cambiar de tren si quieres hacer el itinerario completo. Por lo tanto, merece la pena pagar la tarifa adicional del Bernina. El precio final del billete ida y vuelta entre Chur (uno de los pueblos más antiguos de Suiza) y Tirano suele rondar los 110 euros. Sabemos que barato no es pero a veces hay que regalarse a uno mismo un capricho, más sabiendo que el propio recorrido es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Serpentear a bordo de un tren a más de 2.200 metros de altitud es una experiencia única. Tú decides si quieres hacerlo en invierno, para ver las montañas nevadas, o en verano, con los prados verdísimos, ya que la ruta opera todo el año. Lo bueno del Bernina es que te permite bajarte en las estaciones de la ruta. Así, tendrás la oportunidad de conocer, entre otros lugares, la bonita ciudad de Davos, en el valle del Landwasser (un afluente del Rin), el lago Poschiavo (con La Prese y Miralago, dos pequeños pueblecitos residenciales) o las llamativas granjas de Engadine, aparte de divisar un montón de glaciares. Recuerda además que en verano puedes alargar el viaje tomando en la frontera italiana el Bernina Express Bus, con el que podrás llegar al Lago Como cerca de Milán.

Tren a las Nubes

Tren Nubes

De él se dice que es el trayecto en tren más impresionante de toda Sudamérica. Es la línea que va en Argentina desde Salta hasta el viaducto de la Polvorilla. Lo del nombre de Tren a las Nubes no es casualidad: imagina lo que es asomarte por la ventanilla sabiendo que viajas a más de 4.000 metros de altura sobre la cordillera de los Andes.

En activo desde 1972, este es un viaje para tomárselo con calma ya que la velocidad nunca sobrepasa los 35 kilómetros por hora. Ritmo ideal para los que quieran vivir una experiencia diferente ya que se acaba de anunciar que ahora, si lo deseas, podrás casarte dentro del tren o en algunas de sus estaciones. Para ello deberás hacer la reserva con antelación, así como los asientos de tus invitados, que gozarán de un 15% de descuento. Los novios viajan gratis y el único pago que han de abonar es el servicio del registro civil.

El recorrido completo incluye un trayecto adicional en bus desde Salta a San Antonio de los Cobres, atravesando Campo Quijano, Gobernador Solá, El Alfarcito, Quebrada de las cuevas y la llanura de Muñano. En San Antonio se coge el propio tren que en un trayecto de una hora nos llevará hasta el viaducto. En el regreso se hace una parada en Santa Rosa de Tástil donde se puede visitar el Museo del Sitio. El tren sale a diario de salta a las 07:05, pidiéndose a los pasajeros que estén una hora antes en la estación con su billete y carnet de identidad. Hay diferentes tarifas para argentinos y extranjeros: los segundos deberán pagar  3420 pesos (79 euros) si quieren el servicio completo y 2220 pesos (51 euros) si sólo desean viajar en el tren.

Shinkansen

Shinkansen

En mis viajes por Japón he hecho dos veces el viaje por el país a bordo del Shinkansen, el Tren Bala, y no hay palabras para describir lo emocionante que es la experiencia. Es más que probable que tú también lo utilices ya que es la forma más rápida y cómoda de moverse por el País del Sol Naciente. Con el pase del Japan Rail, que puedes adquirir en tu propio país de orígen, tendrás “tarifa plana” para moverte a 320 km/h por un precio que ronda los 350 euros para dos semanas. Si comparas con lo que te cobran por trayectos individuales en tren por Europa, comprobarás que el precio es de lo más interesante.

Desde que el Shinkansen comenzó a operar en el año 1964, más de 340 millones de pasajeros han utilizado sus servicios, convirtiéndolo en la línea de alta velocidad más transitada del mundo. Existen varias líneas Shinkansen que recorren el país, como la Tokaido, la Tohoku, la Joetsu o la Hokuriku. Para calcular el tiempo de trayecto entre una ciudad y otra te aconsejamos que uses la web Hyperdia , donde además te informan de los horarios y si has de hacer algún trasbordo. Ten en cuenta que además el Shinkansen cubre otros servicios adicionales como la Yamanote Line de Tokio (ideal para conocer la ciudad ya que realiza un recorrido circular), los autobuses locales de JR Bus y el ferry a la isla de Miyajima.

Es recomendable que ya estando en Japón hagas la reserva previa de los asientos, especialmente si vas a viajar en días festivos. Si no te ha dado tiempo, siempre puedes montarte en los vagones No Reserved, aunque te arriesgas a tener que ir de pie. Recuerda que la puntualidad japonesa no es un mito y que si un tren anuncia su salida a las 18:42, a esa hora exacta saldrá de la estación: no te retrases ni un minuto. Y respeta el código de conducta japonés: observarás que en los vagones reina el más absoluto de los silencios (¡qué maravilla!) y que hay que mantener el móvil en silencio. Te permiten, eso sí, comer, así que no te cortes y echa en la mochila tu cajita de bento.

Trenes por Sri Lanka

Sri Lanka Tren

Viajar en tren por Sri Lanka es baratísimo y te dará la oportunidad de disfrutar desde tu asiento de algunos de los paisajes más exóticos de Asia. El tramo más bonito es el que une Ella y Kandy tres veces al día, tanto que el propio viaje se ha convertido en una atracción turística. El trayecto dura 7 horas y cuesta unos 13 dólares (¡baratísimo!) en el Exporail Car, que incluye en el billete la cena, agua y el té o café. Puedes adquirir los tickets en las mismas estaciones.

Fue el imperio británico quien a mediados del siglo XIX comenzó a construir las líneas ferroviarias de Sri Lanka. El motivo principal era conseguir un transporte eficaz para llevar los miles de toneladas de té que venían de las colinas y que desde Colombo se distribuían por todo el mundo: la antigua Ceilán era conocida por tener el mejor té del planeta. Posteriormente las líneas se ampliaron, dirigiéndose a los núcleos urbanos más importantes del país y permitiendo al viajero actual atravesar selvas que antaño eran territorios inhóspitos.

Los trenes dividen los compartimentos en diferentes categorías, siendo una de las más populares la 1st Class Observation Car ya que permite tener vistas completas del paisaje. Pero también puedes ir durmiendo en los coche-cama y si quieres ahorrar, irte a segunda o tercera clase, aunque advertimos que aquí los vagones pueden ir abarrotados y no cuentan con aire acondicionado.

Rocky Mountaineer

Rocky Mountaineer Tren

Ahora que hemos regresado hace un par de meses de Canadá, podemos aseguraros que pocos países en el mundo podrán regalaros paisajes naturales de esta magnitud. Y es que aunque la mayoría de los que visitan Canadá suelen viajar en coche, la opción de hacerlo en tren (aunque sea más cara), te permite olvidarte de la conducción y dedicarte a disfrutar de lo que realmente importa: la belleza de las vistas.

Como hemos comentado, tomar un tren como el Rocky Mountaineer, considerado uno de los más lujosos del mundo, no está al alcance de todos los bolsillos. Así que si te lo puedes permitir ¡adelante! Será una fantástica manera de descubrir la costa oeste de Canadá, donde se sitúan las Montañas Rocosas. Allí te esperan algunos de los paisajes más impactantes de Norteamérica en lugares como Banff, Jasper o el lago Louise. Se ofrecen 45 paquetes vacacionales diferentes, con una duración de entre 4 y 25 días, por cuatro rutas ferroviarias distintas. La más económica es la del Silver Leaf: aún así, ten en cuenta que, por poner un ejemplo, un trayecto de dos días entre Vancouver y Banff cuesta al cambio cerca de 1.100 euros. Un capricho que pocos pueden permitirse.

Madaraka Express

Nairobi

Dos de las ciudades más importantes de Kenia, Nairobi y Mombasa, estaban separadas por más de 15 horas de tren pero con el Madaraka Express este tiempo se ha reducido a cuatro horas y media. Hay dos trenes diarios que salen de la capital, uno por la mañana a las 08:00 y otro por la tarde a las 14:20. El trayecto inverso se hace a las 07:15 y a las 15:15.

Como en Kenia lo de reservar billetes de tren es algo lioso, lo recomendable es que habléis con vuestro hotel antes de viajar para que ellos hagan todos los trámites. Y mejor pronto que tarde, al menos con un mes de antelación. Los precios son bajísimos: 1000 chelines kenianos (8 euros) por la clase económica y 3000 chelines (24 euros) por primera clase. Los niños menores de 3 años viajan gratis y los que aún no hayan cumplido 11, a mitad de precio. Se permite llevar una maleta por pasajero y esta no ha de superar los 30 kilos de peso. Y un último apunte: como en los vagones aún no hay wifi gratuito, olvídate del móvil y disfruta del paisaje. Este es el mejor consejo que podemos darte.

2 comentarios

  1. Que me gusta a mí un tren. Siempre que tengo opción entre varios transportes, siempre elijo el tren. Lo que nunca he hecho ha sido un viaje como los que aquí describes, y créeme que me has puesto los dientes largos. Enhorabuena por tu contenido siempre tan interesante. Un saludo

  2. Author

    A nosotros lo trenes también nos encantan, Ro. Son una forma fantástica de descubrir un país. Gracias por tus palabras! Un abrazo!

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