ARTICULOS

Historias surrealistas de viajeros que nadie te había contado

Maletas

¿Qué sería de nuestros viajes si ellos no fueran irremediablemente asociados a las historias divertidas que vemos en ellos? Y no sólo las que nos ocurren a nosotros (que han sido muchas) sino también las que presenciamos y en las que son otros viajeros los protagonistas. Parece que lo de verse lejos de casa da pie a que nos sucedan las anécdotas más surrealistas. Y buscando ponerle un poco de humor a la entrada de blog de hoy, hemos querido hacer un repaso por las historias más increíbles que han vivido muchos a la hora de viajar: todo lo que vas a leer de ahora en adelante es real como la vida misma.

Vamos a comenzar con el tonto del día (y es que como diría José Mota, en este artículo “tontás” vamos a ver muchas). Para ello nos tenemos que ir unos años atrás, más concretamente a 2012, al aeropuerto de Roma Fiumicino. Allí un pasajero con un pedo de campeonato decidió que no había mejor lugar para dormir la mona y echarse una cabezadita que la cinta por donde salen las maletas. Y claro, aquello evidentemente comenzó a moverse sin que el pobre hombre se percatara. ¿Resultado? Acabó pasando por el escáner de rayos X, con el consiguiente riesgo para su salud. Hubo que llevarle deprisa y corriendo al hospital y la policía, obviamente, presentó cargos. Así que ahora al lema de “si bebes, no conduzcas”, deberíamos añadir la coletilla “y no te quedes dormido en los aeropuertos”.

Los aeropuertos, qué duda cabe, han dado lugar a algunas de las historias más rocambolescas. Que se lo digan a los agentes de aduanas, cuya paciencia parece estar a prueba de bombas (y nunca mejor dicho).¿Quieres ejemplos? Ahí vamos.

En el aeropuerto de Nuremberg se detuvo a un pasajero de 64 años, empeñado en subir al avión una botella de vodka. Se le dijo que no, que estaba prohibido. ¿Y os creéis que el abuelete estaba dispuesto a perder su dinero? Pues no. Y allí mismo que se la bebió entera. ¿Resultado? Un coma etílico que le llevó de cabeza al hospital.

Lo que los agentes de aduanas se encuentran cuando revisan maletas es de lo más variado. Desde una calavera humana que una mujer traía de “souvenir” de Haití, donde había asistido a ceremonias de vudú, a las katanas que muchos turistas intentan pasar como equipaje de mano cuando suben al avión (¿considerarán que una espada de medio metro no puede considerarse un arma peligrosa?)

Katana

Tampoco se quedan atrás las cosas que muchos pasajeros se dejan olvidadas en los aeropuertos y que nunca regresan a reclamar. Porque, a ver ¿cómo es posible que te dejes un zapato? El par completo, todavía (aunque cuesta entender que no te des cuenta que vas descalzo) pero ¿sólo uno? Pues sí, ha ocurrido. Y también el que olvidó una pierna ortopédica, suponemos que porque llevaría otra de repuesto. Alguien se dejó olvidado un inodoro (cisterna incluida), tal vez porque no se fiaba de lo limpios que estarían los WCs de por ahí fuera. Y otro las cenizas en una urna de algún familiar fallecido, que poco le importaría cuando no volvió a por ellas.

Un conocido deportista se dejó olvidada la medalla que acababa de ganar en unas Olimpiadas (aunque, por fortuna, logró recuperarla). Otro pasajero, un boomerang (sí, no nos resistimos a hacer el chiste de que éste hubiera debido volver a sus manos). Un fanático de Star Wars extravió un sable-láser (y seguro que hizo muy feliz al que lo encontrara). Y no es la primera vez que el personal de cabina se encuentra bajo los asientos, ejem… consoladores. Aunque, en realidad, estas son excepciones y hay tres productos (de lo más habituales) que son los que nos solemos dejar con más asiduidad sobre el asiento: el pasaporte, el teléfono móvil y la cámara de fotos.

Mejor suerte tuvo la chica que iba a volar para casarse, entró al baño en la sala de embarque y alguien cogió su bolsa por error ¡con el vestido de boda dentro! Imaginaos el disgusto. Afortunadamente, aún queda gente con buen corazón y el despistado pasajero devolvió en el stand de Objetos Perdidos la bolsa con  el vestido: la novia logró ir de blanco aunque el susto inicial no se lo quitara nadie.

Novia Boda

Las azafatas también se ganan con creces cada euro de su sueldo. Alguna de ellas ha tenido que discutir con una pasajera que se emperraba en hacer sus clases de yoga en mitad del pasillo, lo que suponía el riesgo de acabar metiendo el pie en la boca de alguien. También las toca lidiar con cerdadas como que muchos papis dejen sobre el asiento los pañales sucios de sus bebés: total, siempre habrá alguien que se encargará de limpiarlos. Lo de los padres irresponsables es de traca: mirad donde dejan algunos a sus críos para que no les molesten.

Las azafatas también se han convertido en inesperadas protagonistas de historias extrañísimas. Sin ir más lejos, la que ocurrió hace diez años, cuando una agencia de viajes alemana organizó una escapada para un grupo de nudistas y a estos se les permitió ir en pelota picada dentro del avión: qué mal rato pasarían las pobres asistentes de vuelo al servir el desayuno. Las azafatas de Air Malta ofrecen en su servicio de business masajes a los pasajeros, tarea para la que han sido debidamente formadas. Y las de la compañía taiwanesa EVA más de una vez han lucido uniformes inspirados en Hello Kitty. Como véis, los viajeros no son los únicos en protagonizar sucesos atípicos.

Cuando uno reserva un billete de avión, ha de tener en cuenta que hay muchos lugares en el mundo que comparten nombre y esto puede acarrear problemas gravísimos. Que se lo digan a la pareja de americanos cuya mayor ilusión era conocer la Alhambra de Granada… y acabaron volando a otra Granada, la isla del Caribe. Se dieron cuenta cuando ya llevaban veinte minutos en el avión, tras una escala en Londres. Y aunque han demandado a la aerolínea, British Airways, han perdido el juicio: la culpa fue de ellos por no distinguir entre nuestra Granada española y el país caribeño.

La estupidez de los turistas a menudo no parece encontrar límites: siempre hay alguien que supera al anterior. Ponemos el caso de la historia de un sufrido empleado de las taquillas de un parque temático dedicado a los dinosaurios, que se quedó sin habla cuando un turista indio fue a comprar las entradas y preguntó si los dinosaurios eran réplicas o eran de verdad (también ha habido casos de turistas que en safaris nocturnos preguntaban si los animales que se veían pastando en la sabana eran robots articulados). ¿Qué le contesta uno a semejante idiota? Lo mismo que se le respondería a ese memo que en los Gardens by the Bay, esos jardines futuristas que estuvimos visitando en Singapur, se dirigió muy indignado a exigir el libro de reclamaciones y preguntar al staff del complejo a qué hora exacta dejaría de llover porque el clima le estaba  fastidiando la visita. Le propusieron comprarse un paraguas.

Debemos compadecernos de muchos empleados de hotel porque sinceramente, su trabajo no está lo suficientemente bien pagado: les tendrían que dar un plus por la paciencia extra que nunca mencionan en sus curriculums. Os daremos varios ejemplos.

Los que estáis acostumbrados a viajar, sabéis que en inglés a las habitaciones dobles se las conoce como twin rooms (twin significa gemelo). Pues ahí tenemos a esa madre airada que quiere una habitación para sus dos hijos “pero que mejor sea doble, no twin, porque sus hijos no son gemelos”. No son las únicas habitaciones que dan lugar a equívocos: la palma se la llevan las suites nupciales. Desde clientes que para celebrar la luna de miel las han reservado para dos parejas en vez de una (hay gustos para todo, otra pareja se llevó a la suegra) a los que en voz baja comentan al recepcionista “no le diga a mi mujer que aquí fue donde estuve de luna de miel con la anterior”.

Suite Nupcial

En cuestión de conocimientos de geografía hay muchos que van realmente escasos. Desde el que en una agencia de viajes de Estados Unidos preguntó si había un modo alternativo de llegar a Europa que no fuera por aire o por mar al que se indignó cuando aterrizó en Escocia y le dijeron que no, que Dinamarca no era una provincia escocesa y por lo tanto no podría conocerla en el mismo viaje. Los pobres trabajadores de las oficinas de turismo de Escocia resoplan al recordar como los turistas preguntaban por la hora a la que salía a comer el monstruo del lago Ness o se extrañaban por esa costumbre del gobierno de “construir por todo el país castillos en ruinas”. Los neozelandeses han de lidiar con la creencia de muchos que viajan al país pensando que los hobbits existen de verdad porque oye, los pudieron ver en las películas de “El Señor de los Anillos”.

Algunos otros se emperran en saber cuáles son las capitales de África o Europa y otros se quedan con cara de bobos cuando les explican que no es posible ir en tren desde las islas Fiji a Nueva Zelanda, basicamente porque las separan cientos de kilómetros de océano. Otros muchos no logran comprender por qué si coges un avión en un continente, cuando llegas a otro y miras el reloj, han transcurrido menos horas que las que dura tu vuelo: lo de las zonas horarias no debieron de enseñárselo en la escuela.

World flights

En los Parques Nacionales de USA tampoco andan cortos de anécdotas. Gente que ha llegado al Gran Cañón del Colorado y exclama “¡parece mentira que esto haya sido construido por los americanos!”, otros que preguntan “por lo ascensores, que subir hasta ahí arriba es muy cansado” o los que quieren saber si el cañón se ilumina por la noche. En otros parques, como el de Everglades, los turistas se emperran en querer comprar crías de cocodrilo (a estos sí que habría que darles un guantazo con la mano abierta), en el Denali de Alaska más de uno llega creyendo que todas las mañanas los guardabosques dan de comer a los osos y en el Carlsbad Caverns alguno quiere visitar “las cuevas que aún no han sido descubiertas”. Algunos turistas se preguntan también, cuando visitan las ruinas de antiguos asentamientos indios como los de los anasazi, por qué estos decidieron construir sus viviendas “tan cerca de las carreteras”.

Categorías:ARTICULOS

2 replies »

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.