Recorremos Irán de la mano de Fran Cea

Una de mis citas favoritas es esa que reza “viajar es fatal para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de miras”. Bien valdría esa filosofía para países como Irán, Cuba o Myanmar, algunos de los que el todopoderoso Estados Unidos incluyó dentro de ese grupo maldito llamado “el eje del mal”, considerándolos un peligro para el resto de la Humanidad, mientras se les olvida mencionar que USA está detrás de la mayoría de los conflictos bélicos del mundo, siendo responsable de la muerte de miles de civiles inocentes. Pero la realidad poco tiene que ver con la mala fama que estos países arrastran: en nuestro caso, nuestros dos viajes a Cuba nos han dejado un inmejorable sabor de boca, con una población abierta y hospitalaria que está harta de cargar con estigmas inmerecidos. En el caso de Irán, teníamos muchas ganas de ofreceros un artículo que describiera fielmente lo que es el día a día de la antigua Persia, país del que muchos viajeros regresan impactados por la amabilidad de sus gentes. Por dicho motivo, quisimos ponernos en contacto con Fran Cea, uno de los mejores fotógrafos de este país, quien hace sólo unos meses se iba a recorrer Irán por libre y en solitario. Quien mejor que él para ayudar a destruir esos mitos injustos asociados a uno de los países que puede enorgullecerse de conservar uno de los patrimonios históricos y culturales más importantes del mundo.

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Antes de meternos con el viaje a Irán, del que hablaremos largo y tendido, me gustaría comenzar hablando de que pese a que el nombre de Fran Cea es conocido principalmente por la fotografía de conciertos, tienes otra faceta para mi gusto igual de importante (si no más) que es la fotografía de viajes. Quisiera saber cómo has vivido tu propia evolución como fotógrafo en este campo a lo largo de los años y qué le pides a una buena fotografía de viajes, cuál es el secreto para destacar en un mundo en el que todos los días se suben millones de fotos a Instagram.

Hola Maribel, en primer lugar muchas gracias por contar conmigo para esta charla sobre Irán y felicidades por tu blog y todos los relatos viajeros que has hecho durante los años y que nos han ayudado a tantos.

Hay gente que vive para viajar, quien viaja para vivir y quien simplemente viajamos como una necesidad vital, como puede ser  respirar. Visitar y vivir distintos países me crea la necesidad de aprehender un pedazo de él, llevarme conmigo algo que no solo me acompañe sino que también me ayude a revivir las sensaciones y experiencias que he vivido allí. Para mí eso te lleva directamente a la fotografía. A, como figura en la firma de mis instantáneas, congelar un momento concreto. Obviamente cuando te metes de una manera más intensa en la fotografía vas mejorando equipo y mejorando como fotógrafo, y sobre todo cambia la manera en como afrontas los encuadres, la “forma de mirar” lo que te rodea, y eso no es tanto consecuencia de la experiencia como fotógrafo sino de la forma de mirar como viajero. Por eso, y contestando tu pregunta, lo que busco a una fotografía de viajes es que me transporte a ese lugar  y que me muestre algo más, que enseñe mi manera de ver el lugar que está retratado. Soy muy paisajista en mis fotos y muy poco retratista, es una cuestión de pudor, no suelo hacer fotos a la gente porque lo que me gusta es hablar con ella, intentar romper esa barrera que se establece entre el “extranjero” y el local. Las pocas fotos que hago a gente, da igual el continente, suelen llegar tras una charla tranquila y, en el caso de Iran, un té caliente y dulce. La manera de “destacar” como tu mencionas en la pregunta, es ser personal, ser tú y no mirar como uno más.

De todos los lugares del mundo qué has conocido ¿qué país te ha parecido más fotogénico? Y no me refiero sólo a nivel monumentos sino a nivel personas, que muchas veces transmiten más que las grandes obras arquitectónicas.

Ufff, es difícil. He disfrutado haciendo fotos en todos los lugares que he visitado. Así de primeras me viene a la cabeza la espectacularidad paisajística de Islandia. Recuerdo hace años conducir por una de sus carreteras solitarias y parar el vehículo para tener en un solo encuadre el mar, un campo de lava seca, un pedazo de tundra, la carretera y al otro lado una lengua glaciar…todo eso cabía en una sola foto. Luego no puedo dejar de mencionar África, mi gran obsesión viajera, los colores allí saltan a los ojos, todo es exagerado y la gente es cristalina, sin dobleces. Con todas las diferencias existentes me ha pasado algo parecido en Irán. Hay muchos países dentro de él y muchos paisajes diferentes. Del desierto de Lut al sur a las montañas nevadas del norte. Son muchos viajes dentro de un solo viaje.

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Entramos ya en el viaje a Irán. ¿Desde cuándo te rondaba la idea de viajar allí y cuáles eran tus principales motivaciones para hacerlo?

Conocí en África a una chica de Mallorca muy viajera con la que mantuve relación por internet un tiempo. Ella se trasladó a vivir a Qatar y desde allí visitó hace unos cinco años Irán. Lo que me contó me apabulló. Me hablaba de un país tranquilo, culto y seguro lleno de gente maravillosa y un legado cultural que va mucho más allá de Persépolis, probablemente el lugar que todos mencionaríamos de primeras si nos hablan de Irán. El viaje ya estaba en mi cabeza y el año pasado empecé a empaparme de lectura de blogs y diarios de viajeros, que es la manera en la que preparo mis viajes. Pero no estaba suficientemente listo para hacer el viaje y lo pospuse para este, además era un viaje que siempre lo planteé para hacer solo y con un itinerario que pudiera modificar sobre la marcha. Algo que era necesario porque la información, aunque recopilé mucha, podía no ser exacta de todo.

Irán y solo. Una opción que a muchos viajeros les echaría para atrás, más vista la mala fama (injusta) que precede al país. ¿Temías antes de ir que en algún momento algo se pudiera torcer o, por el contrario, te suponía un mayor reto por no ser un destino llamémosle de “los habituales”?

Estaba completamente tranquilo al respecto de la seguridad. Si lees a 100 personas sobre el país y absolutamente todo el mundo destaca lo fácil y seguro que es, no considero que haya mucho que temer. Hay que tener en cuenta un par de consideraciones. Aunque es un país musulmán es de mayoría chiita (igual que Azerbayán, Irak, Barein o algunas zonas del Líbano), algo que como pude comprobar supone una diferencia muy clara en comportamiento con los países sunitas. Es cierto que ahora viven bajo una república islámica y la sharia está vigente, pero también es cierto que vienen de una época, la del sha, en que Irán era el país más “adelantado” en cuanto a igualdad y derechos de la zona. Ese poso está presente a día de hoy en sus gentes. Todo el mundo respeta las normas islámicas pero se hace de una manera muy relajada. Incluso las paradas para el rezo la realizan en su tiempo libre, sin que acabe afectando a su trabajo o su vida normal. Además la apertura al turismo de los últimos años, algo que con la posibilidad de obtener una Visa On Arrival para la mayoría de países está propiciando que más gente les visite, y eso ocasiona que, poco a poco, la sociedad sea permeable a gustos y actitudes más occidentales. No sé si eso será a la larga beneficioso o con ello se filtrarán también ciertas actitudes no tan buenas, que nosotros en los países occidentales tenemos, pero eso es una de las consecuencias negativas que tiene el turismo.

De todas maneras ,suelo valorar mucho cuando preparo mis viajes que no sean lugares donde el turismo lo haya invadido todo hasta fagocitar un país (aunque también viajo puntualmente a los lugares más típicos), pero poder disfrutar aún de un país tan “puro” era un aliciente muy fuerte para elegir Irán. Pero que quede muy claro, Irán es un país segurísimo donde se puede ir viajar solo sin ningún temor. Yo he paseado con mi cámara colgada por la noche por los callejones de Yazd sin ningún temor, y eso es algo que no se me ocurriría hacer, por ejemplo, en la Gran Vía de Madrid.

Irán es un país donde no están operativas las tarjetas de crédito extranjeras y es muy complicado reservar hoteles antes de aterrizar, lo que en mi opinión dificulta bastante la planificación. ¿Cómo te lo montaste antes de ir para allá y qué consejos darías al que quiera preparar un viaje a Irán por su cuenta?

Que no operen las tarjetas de crédito es una consecuencia directa del embargo al que les tiene sometido Estados Unidos. Es cierto que tienes que llevar todo tu dinero en efectivo contigo y que además el cambio de divisa propicia que viajas con auténticos fardos de billetes en moneda local. Hay alguna alternativa si no lo quieres hacer y el principal banco nacional, el Banco Melli, ofrece para los turistas la posibilidad de sacarte una tarjeta tipo monedero (o recargable) por una muy pequeña comisión. Yo no lo hice y aunque los primeros días llevaba mi dinero separado en varias carteras por prudencia al poco tiempo acabé llevando solamente una para la moneda local y otra para los euros. Reservar los vuelos internos desde casa si que puede ser difícil porque no puedes pagarlos a las compañías aéreas con tu tarjeta, pero existen agencias de viajes iraníes, con sucursales fuera del país, que prácticamente sin comisiones, te venden los billetes y te los mandan a tu correo y a los que puedes pagar con tu tarjeta de manera segura.

Para los hoteles, como parte de mi viaje coincidía con las vacaciones de Semana Santa en Occidente decidí llevar pre reservas de hoteles y fue un acierto porque en algún lugar, si querías dormir en pequeños hoteles de las zonas históricas, sin reserva era imposible. Conseguí bastantes direcciones de mail de hoteles en blogs y diarios y los que no buscando a través de google pero siempre escribiendo en persa (para eso los traductores son una gran ayuda y lo hacen fácil), hay que tener paciencia porque tardan en responder, pero cuando confirmas la reservar, algo que se hace sin tener que pagar nada por adelantado, puedes estar seguro que te estarán esperando allí al precio pactado, bastará con hacer una llamada de teléfono un par de días antes cuando ya estés allí (si no quieres hacerlo tú cualquiera en la calle llamará en tu nombre con su teléfono y lo hará encantado). Mi problema fundamental fue encontrar alojamiento anticipado en Mashhad, la ciudad santa de los Chiitas y donde acuden más de 30 millones de peregrinos al año. Allí los hoteles no necesitan del turismo extranjero y descuidan un poco más lo de las reservas a turistas occidentales. Sin embargo a través de una web de reservas iraní (pintapin) conseguí alquilar por un muy buen precio un apartamento junto a la entrada principal del mausoleo, no había nadie más cerca de él que yo.

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Planificación de la ruta. Tema peliagudo viendo que tampoco abunda la información. ¿Cómo te inspiraste para hacerla?¿Conocías ya alguien que hubiera visitado Irán y pudiera aconsejarte? ¿Resultó muy complicado tener que ir planeando cosas allí mismo sobre la marcha?

Diarios y blogs, como te he contado, y alguna que otra guía, aunque la verdad es que todas están muy desfasadas en cuanto a precios y servicios. Tenía 18 días para estar allí y diseñé una ruta muy clásica, buscaba paisajes y enclaves culturales y religiosos básicos. Sin atropellarme con los días pero sin perder tiempo. La ruta básica era Teheran – Mashhhad, Kerman, Yazd, Shiraz, Isfahan, Kashan, Qom, Teheran (con múltiples paradas y visitas intermedias).

El transporte interno en Irán es envidiable. Hay vuelos internos que comunican todas sus ciudades de manera barata y sencilla (Irán tiene una superficie cinco veces mayor que España), y su red de transporte por carretera es increíble. Autocares dónde vas completamente reclinado durmiendo, te dan de cenar y agua. Se mueven por autopistas de 2 y 3 carriles y donde un recorrido de 9 horas puede costarte en torno a 7 euros. Moverte por el país es muy sencillo y favorece que puedas visitar más ciudades y aprovechar el tiempo. Hice algunos cambios sobre la marcha, alguna ciudad que alargue (Ishafan) y alguna donde reduje alguna jornada porque una vez allí encontré la manera de optimizar los viajes y el tiempo de visitas (por ejemplo visitar Persépolis en el camino entre Yazd y Shiraz en vez de llegar a esta ciudad y luego desandar camino). Alargar una noche más en un hotel o anular una en otro es algo que hacen con normalidad y sin ningún coste extra. Todo es sencillo y lógico. Con una sonrisa y educación puedes lograr lo que quieras allí. Obviamente tuve que dejar de lado lugares que me hubiera gustado visitar como Tabriz y toda la zona del Kurdistán, pero hay que dejar siempre algo para un futuro viaje.

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Llegas a Teherán y tienes la primera toma de contacto con el país. ¿Cómo fueron esas primeras impresiones? ¿Qué fue lo que más te gustó de la capital y lo que menos, comparándola con ciudades más pequeñas?

Teheran no es una ciudad tan atractiva como el resto del país, una gran urbe con millones de habitantes y un nivel de polución inmenso además de un tráfico caótico. Mi objetivo era salir de allí rápidamente y dejar casi dos días al final de mi viaje para visitarla. Así que lo primero era cambiar de aeropuerto, el internacional, Iman Kohmeini Airport, está una distancia de una hora (si no hay atascos) de la ciudad y por lo tanto del aeropuerto doméstico (Mehrabad) metido dentro de la ciudad. Aunque hay obras para la conexión por metro con el centro de la ciudad (por cierto el metro de Teheran es moderno, rápido y bueno) aun no hay otra salida que tomar un taxi a un precio realmente caro (cerca de 20 euros regateados). Yo tengo una manía casi feroz contra los taxis, no me gustan nada, sobre todo la pelea que lleva tomar un taxi en determinados países a nivel de precio, por lo que decidí comprobar la famosa amabilidad de los persas. Cambié de planta, me dirigí a la puerta de llegadas y al primer iraní que llegó a traer a un familiar en su coche al aeropuerto le pregunté, por señas ya que poca gente habla inglés, si me acercaba a la parada de metro más cercana. Me dejó en la puerta del aeropuerto doméstico tras darme una vuelta por los sitios más señalados del centro de Teheran y se negó a cobrarme. Primera impresión inmejorable.

La capital, como pude comprobar más adelante, gira en torno a la actividad de su kilométrico bazar, no es el más bonito del país pero es realmente apasionante por la cantidad de gente, mercancías y actividad que registra a lo largo del día. Además el Palacio de Golestán, antigua residencia real de la dinastía Qajar, aunque de entrada cara para los turistas es un espacio maravilloso para contemplar el lujo y desarrollo de su civilización hace siglos. Sin embargo, y como te he dicho, lo mejor de irán esta fuera de su capital. yo no le dedicaría más de dos días a la misma. Además decir que para los transportes a/hacia el aeropuerto de KIA es muy recomendable el uso de UBER, funciona perfectamente, es barato y muy rápido.

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Desde Teherán te vas a la segunda ciudad más importante del país, Masshad. Buen momento para preguntarte acerca de a niveles prácticos, cómo es moverse por Irán por libre.

Masshad para mí era uno de los objetivos fundamentales de este viaje. Es una ciudad situada lejos, en el Noreste del país y su principal baza es mausoleo del Imán Reza, el lugar más sagrado de todos los musulmanes chiitas (el equivalente a La Meca para los Sunís), y el acceso a la misma está prohibida para todo aquel no musulmán, y más para los occidentales. Me desplacé hasta allí en un vuelo rápido y económico desde Teheran, lo mismo hice para cruzar el país desde Mashhad hasta Kerman, en el sur del país, y todos los vuelos que tomé fueron puntuales y cómodos.

Masshad suponía el riesgo de viajar para quedarme a las puertas del mausoleo, pero quería intentarlo. El mausoleo está abierto 24 horas todos los días del año y siempre hay miles de personas en su interior (sus dimensiones son mastodónticas). Dejé la cámara en mi apartamento, me vestí de riguroso negro y me dejé barba los días anteriores para intentar pasar más desapercibido. Decidí intentar entrar de madrugada y pasadas las 12 de la noche me acerqué a la puerta. Pasé los registros y aunque en el control se percataron de que no era iraní no me pusieron problemas para entrar. Sobre esto es muy importante señalar que siempre hay que mostrar la máxima educación y respeto. Una vez dentro perdí la noción del tiempo. Estuve cerca de cuatro horas deambulando por sus explanadas recubiertas de mármol, las salas de espejo en todas sus paredes, las madrazas y salas de oración sin que nadie se dirigiera a mí. Incluso llegué a la sala de la tumba del imán, el lugar más sagrado de los chiitas donde las imágenes de hombres llorando mientras rezan, besan las paredes, suelos y se golpean por llegar a tocar las paredes de la tumba del imán te ponen los vellos de punta. Una de las experiencias más salvajes que he vivido, era imposible no emocionarse, la fuerza y energía que se viven allí son indescriptibles. Repetí la experiencia en los otros dos lugares más sagrados del país, los Mausoleos del Shaé Cheragh en Shiraz (donde a pesar de que los extranjeros pueden entrar con un guía oficial al explicarle que había estado en la tumba en Masshad mi guía me dejó libre para visitarlo en solitario y llegar a tocar la tumba como uno más) y en Qom, la ciudad santa cuna de Homeini donde también llegué hasta la tumba sagrada de Hazrat-e Masumeh, la hermana del imán. Las experiencias también fueron increíbles (siempre sin cámaras, vestido con respeto y con un Corán que me regaló un clérigo en una mezquita en mi mano) pero nada comparable a lo vivido en Masshad, una de las cinco experiencias más impresionantes de mi vida.

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Sobre los transportes hay que decir que todas las ciudades tienen múltiples agencias de viaje repartidas por ellas. Es posible comprar en cualquier momento tanto billetes de avión a muy buen precio (trayectos de hora y media, dos horas en torno a 50-60 euros) como de autobús, que ya he explicado son muy lujosos y cómodos y a precios que rara vez pasan los 5 euros. Además las frecuencias son muy buenas, hay no menos de 10 autocares diarios comunicando las principales ciudades del país.

Una buena parte de los 18 días de viaje los pasaste en Isfahan, de hecho es el lugar al que más tiempo dedicaste. ¿Cómo fue la experiencia?

En la antigüedad a Isfahan se la llamaba “la mitad del mundo” y eso es porque se decía que quien viajaba a Isfahan podía ver en un solo lugar la mitad de los lugares más bellos que existen. Es la gran perla de oriente medio, no hay nada comparable. Solo pasear por la plaza del Imán Naqsh-e Jahan, la segunda más grande del planeta tras Tianamen, y contemplar su bazar, las mezquitas del Shah y la de Sheikh Loftollah o el Palacio de Ali Qapu te puede llevar un par de días completos. Pero es que si sales de la plaza no acaban las sorpresas, del Palacio de Chehel Stoon a la Mezquita de Masjed-e Jameh, una auténtica maravilla rodeada de otro bazar mucho más “popular”. Pasear cerca de río al atardecer, como un iraní más, del de Si-o-Seh Pol al de Khajuy, comiendo un dulce o unos frutos secos o pasar un día descubriendo el barrio armenio de Jolfa con su impresionante catedral de Vank, es capaz de enamorar a cualquiera. Una de las grandes ciudades del mundo.Iran_Kashan-Fran_Cea_Photography-01

Uno de los lugares más fascinantes del viaje fueron los kaluts del desierto. ¿Qué recuerdos te dejaron?

Tuve una experiencia increíble en el sur del país. Contacté con un chaval, Sajjad, que tiene una página en facebook, see you in Kerman. Me alojé en su casa, vive con su novia (algo inusual en el país) y con su coche nos movimos por la región. Sajjad es encantador y aprovechamos los días al 100%. No solo paseando por la ciudad y visitando el Bazar Vakil o Jabalieh Dome, sino que pudimos desplazarnos hasta Bam, la mayor ciudad de adobe del mundo que quedó prácticamente destruida en 2003 y ahora la están restaurando fielmente al original. También fuimos hasta Rayen, Mahan o a ver los jardines de Bagh-e Shahzde (también patrimonio de la humanidad) y pasar unas horas hasta el atardecer en los Kaluts del desierto (donde si quieres quedarte a pasar la noche tiene todo lo necesario para acampar). El paisaje quita el hipo. Montañas de hasta 5000 mts y formaciones de arena desgastadas por el aire del desierto. Un auténtico paisaje lunar. Pero además poder convivir con gente joven iraní y conocer de primera mano cómo viven, cocinar con ellos y charlar de la realidad de la gente de la calle en el país fue algo extraordinario.

En cuanto al resto de la ruta, me gustaría que nos hicieras un resumen de lo que más te impactó en cada uno de los lugares que estuviste.

Aparte de lo que te he contado hasta ahora hay mucho más y sobre todo grandes contrastes. Por supuesto visitar los restos de Persépolis es algo que hay que hacer una vez en la vida y de paso acercarse a Naqsh-e Rostam, apenas a 3 kilómetros, una ciudad que recuerda a Petra en Jordania, o a las ruinas de Pasargade y ver la tumba de Ciro el Grande. Shiraz además de su mausoleo cuenta con un fantástico Bazar, Haman y Mezquita y la Mezquita de Masjed E Nasir Ol-Molk con sus fantásticas vidrieras que son un espectáculo al amanecer por los juegos de luces que crean, además del Palacio de Narenjestan o la Tumba del Poeta Hafez donde los locales acuden por la tarde a recitar sus poemas. Yazd es una ciudad del desierto que te traslada en el tiempo. Su casco histórico repleto de mezquitas y madrazas se han convertido en parte en pequeños hostels y teterías. Desde sus terrazas se pueden admirar las cúpulas de las mezquitas y los múltiples Bagdirs (torres de viento que convertían el aire del desierto en frescor para las casas). Su mezquita del Viernes es una de las estampas más clásicas del país junto con el complejo de Amir Chakhmaq, y además se pueden visitar varios restos de la milenaria religión zooastra (tanto en las afueras de la ciudad como en Chak Chak o Meybod) y sus lugares de enterramiento. Disfrutar de Meymand (la pequeña Capadocia) y los múltiples caravanasars que hay desperdigados por las ciudades. También visité Kashan con sus casa palacio de las familias ricas de comerciantes de los siglos XVIII y XIX reconvertidas ahora en museos y sobre todo el que para mí, junto al de Shiraz, es el bazar más impresionante del país. No sé, fueron muchos más sitios los que me dejo en el tintero.

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Es inevitable hablar del tema social: precisamente como mujer lo único que me ha frenado de viajar a Irán es tener que ir siempre con el yihab puesto y los brazos y las piernas tapados. Sin embargo, después de haber estado allí ¿es un país al que recomendarías viajar a una mujer?

Sin duda. Es cierto que tanto mujeres como hombres tienen que cumplir con los preceptos de vestimenta de la sharia. Para las mujeres es obligatorio llevar pañuelo (lo que no quiere decir taparse todo el pelo sino que lo puedes llevar enganchado en la parte de atrás de la cabeza) y cubrirse piernas, brazos hasta el codo y las caderas con una blusa larga. Sin embargo, todo se hace de una manera muy relajada y las mujeres iraníes son muy coquetas y elegantes. Maquilladas y guapas. Creo que este es uno de los aspectos que irán cambiando poco a poco con el turismo. En las reuniones en las casas las mujeres no llevan velo y visten elegantes trajes y faldas cortas. De hecho es curioso ver múltiples tiendas de moda “occidental” y lencería. Son muy coquetas. Para los turistas es muy seguro. Hay que seguir las precauciones básicas que tendríamos en cualquier ciudad europea y si me apuras te diría que menos aún.

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¿Cómo son los iraníes y qué concepto tienen de la mala percepción que ha hecho Estados Unidos tener de ellos? ¿Se toman con humor su “mala fama”? Porque, por otro lado y tras haber hablado con varios viajeros que han ido a Irán, me los describen como unas de las personas más hospitalarias del mundo.

Es el rasgo fundamental del viaje y lo que te vas a traer de allí. Tus experiencias con la gente del país. Primero son increíblemente cultos y educados y enseguida intentan establecer una comunicación contigo. Quieren saber qué opinas de su  país y porque has elegido visitarles. Se preocupan en mostrar una imagen normalizada de como son y viven y te agradecen que hayas decidido ir a Irán. No es extraño caminar por la calle y que alguien se te acerque y te diga “Welcome to Iran, Thanks for coming”, eso no me ha pasado en ningún lugar del mundo. Es cierto que son reticentes a tratar los temas más espinosos de su política (algo lógico) pero una vez que toman confianza te contarán lo que quieras preguntarles. Hay que tener en cuenta que a nivel de prensa, internet etc viven muy alejados del mundo normal pero se esfuerzan por enterarse que pasa fuera de sus fronteras.

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Hablemos un poco de la gastronomía iraní: ¿qué tal fue comer allí?

Bueno, aquí ya las cosa cambia. Lo siento pero si exceptuamos los dulces la gastronomía no es tan destacada. Su dieta básica la conforman las verduras y la carne de cordero o ternera (los kebabs no son como los entendemos aquí sino que se sirven en plato y con diversas formas de corte y de cocinarse), pero en general me pareció bastante limitada. También pizzerías y hamburgueserías donde han adaptado a sus gustos la comida y que gozan de mucho éxito entre la gente joven y las familias. De todo lo que probé me quedo con el Dizi, una especie de cocido de garbanzos que se sirve en cazuela de barro y a la que se drena el caldo para comerla con pan (en el pan sí que son unos maestros) y luego machacar carne y garbanzos con un mortero hasta hacer una pasta). También el Khoresht Bademjan o estofado de berenjena con tomate y arroz está muy bueno.

A nivel económico ¿te ha parecido un país barato? ¿Qué recomendaciones darías para viajar por el país sin gastarte demasiado?

Para un turista occidental es un país barato si lo haces de manera independiente. Es curioso coincidir con grupos organizados de turistas alemanes, franceses e incluso españoles que están pagando hasta 10 veces más de lo cuestan realmente las cosas. Una habitación doble con baño privado (equivalente a un 2-3 estrellas español) está entre los 20 y 25 dólares. Una comida en un restaurante local “elegante” se puede ir a 8-9 euros y comer en un restaurante local no pasará de 3-4 euros, el transporte ya te he comentado que es muy barato. Tu dinero se irá en entradas. Ahí el gobierno ha puesto una tarifa plana de 4-5 euros para cada lugar en el que entres, de una pequeña mezquita museo a Persépolis y hay muchos sitios que visitar. Sin duda es la partida más grande del presupuesto.

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18 días dan para mucho pero aún así ¿qué se te quedó pendiente? ¿Tienes la intención de regresar en un futuro?

Me gustaría regresar con más calma y visitar alguna de las zonas que no pude ver. Bajar más al sur hacia el desierto o a las montañas del kurdistan en el norte. Combinarlo con algún país cercano (hay gente que aprovecha para pasar a Afganistán o a Iraq) y por supuesto volver a Isfahan que me dejó completamente enamorado por su belleza y la tranquilidad que se respira.

Haciendo balance tras el viaje ¿cuáles son las sensaciones que predominan al volver a España? ¿Qué recomendaciones darías para eliminar prejuicios a los viajeros que aún no se creen que sea un país maravilloso?

Principalmente que las cosas no son como te las cuentan o pretenden hacerte creer y que siempre es mejor verlo por ti mismo y luego hacer tu juicio de valor. Es cierto que todos los países tienen políticas y religiones que les marcan, pero quien les habitan son gente normal y ese es el factor que a todos nos iguala. Como te he mencionado antes la educación y cultura de los persas (no les gusta que les llamen iraníes) es algo que te llama aún más la atención cuando regresas a España y ves la diferencia de valores que tenemos. Hay que viajar con la mente abierta, sea a Irán o a cualquier parte del mundo. Viajar es comprobar las cosas que nos unen y no las diferencias que nos marcan. Con esa mentalidad disfrutarás más del viaje y sobre todo volverás más permisivo y abierto de mente. Vivimos tiempos de fanatismos culturales, religiosos, territoriales y con un exceso de “nacionalidad” en el ambiente. Eso se cura viajando y se enferma quedándose en el sofá de casa y encendiendo la TV. La decisión depende de cada uno de nosotros.

Podéis admirar todo el espectacular trabajo fotográfico de Fran Cea en su página:

Fran Cea Photography

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