Entrevista a Sara y JAAC del blog Salta Conmigo

Desde hace años, es uno de nuestros blogs de viajes favoritos en la red. Hablamos de Salta Conmigo, un blog que cumple sus primeros diez años de vida. Una década en la que nos han hecho soñar y emocionarnos con sus aventuras a miles de lectores, relatándonos sus viajes con todo lujo de detalles y con esa pizca de humor tan necesaria para conservar una buena legión de seguidores. Como viajera, me he sentido mil veces inspirada por sus aventuras y me he dejado guiar por sus consejos, he descubierto rincones maravillosos de los que desconocía su existencia y he agradecido la pasión que transmiten en cada palabra que escriben. Por dicho motivo, queríamos que Sara y JAAC, responsables de este fascinante proyecto, inauguraran la sección de entrevistas a bloggers de viaje que estrenamos en Mil y un Viajes por el Mundo. Quienes mejor que ellos para contaros las múltiples satisfacciones y el concienzudo esfuerzo esfuerzo que supone mantener un blog de calidad sin perder en ningún momento esa imprescindible chispa de frescura.

Supongo que la pregunta con la que comenzamos la entrevista os la habrán hecho cientos de veces pero es inevitable: ¿cómo pasa un viajero puro y duro a convertirse en blogger de viajes? ¿Qué fue lo que os empujó a empezar a relatar vuestras andanzas?

La verdad es que no hubo un “paso” como tal. Desde mi primer viaje (JAAC) con amigos a Rumania decidí escribir un diario de viaje -como Jonathan Harker en “Drácula”-. A la vuelta, se lo fui mandando todos los días por correo electrónico tanto a los que viajaron conmigo como a los que se quedaron del grupo y tuvo bastante éxito. Nunca me había planteado nada más que escribirlo para recordarlo con el tiempo y volver a vivir aquello.

Años después, comencé a publicarlos en formato blog con el mismo objetivo: recordar pero añadiendo las fotos en su sitio. Con el tiempo la gente se fue animando a leerlos y pasé de los diarios a los textos dedicados a un destino concreto. En el año 2012 Sara se animó también a participar y a escribir sus primeros artículos… et voilà.

Hablando un poco de lo que ha sido la vida del blog a lo largo de estos años, me gustaría saber cómo veis vosotros el proceso, cómo empezasteis a despegar a nivel conseguir audiencia y si actualmente contáis con algún tipo de patrocinio. En el momento en que ciertas empresas comienzan a apoyarte ¿cómo se lleva lo de mantener la independencia como blog, contentando al mismo tiempo a lectores y patrocinadores?

El blog nació en 2007 pero no fue hasta el año 2012 que compramos el dominio saltaconmigo.com. En aquel momento comenzamos de cero: teníamos los diarios pero no teníamos visitas. Durante nuestro viaje de un año y una semana por Sudamérica entre 2013 y 2014 las visitas comenzaron a llegar, no dejamos de publicar entre dos y tres artículos por semana durante todo el viaje. A la vuelta, decidimos darle un tiempo al blog: estuvimos dedicados por completo a él los dos durante más de un año y medio. Y, desde entonces, se ha convertido en nuestro trabajo.

No contamos con patrocinadores de ningún tipo. Es cierto que, de vez en cuando, hacemos colaboraciones con empresas aunque, en su mayoría, es con oficinas de turismo que quieren promocionar sus destinos. No creemos que haya intereses encontrados: contamos lo que vemos y sólo sugerimos cosas que nos gustan, además  de viajar a lugares que elegimos nosotros. En el caso de acciones patrocinadas, lo indicamos para que no haya confusiones. En cualquier caso, la mayoría de nuestros ingresos vienen de las afiliaciones, no de patrocinios de marcas o empresas de turismo.

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Glaciar Perito Moreno (Argentina)

Leyendo vuestro blog, uno de los viajes que más llama la atención es en el que durante 372 días nada menos estuvisteis recorriendo Sudamérica. Nos gustaría saber cómo financiasteis un viaje tan largo, cuáles fueron los mejores y peores recuerdos y qué diríais al viajero que aún no se atreve a pisar ciertos países sudamericanos por miedo a la seguridad, cuando al mismo tiempo países como EEUU en la práctica tienen niveles más altos de delincuencia.

Fue nuestro salto al vacío, aunque un vacío con red. Llevábamos mucho tiempo con ganas de no estar limitados por la fecha del billete de vuelta en nuestros viajes y tomamos la decisión de salir de viaje sin él. Decidimos dejar nuestros trabajos y lanzarnos a una aventura que no sabíamos cuánto tiempo iba a durar ni, siendo sinceros, si seríamos capaces de alargar más de un mes. De hecho, contratamos un seguro de viaje por seis meses y después tuvimos que prolongarlo.

El viaje se financió con los ahorros de los trabajos que habíamos dejado. La decisión de hacerlo llegó tres años antes de coger el avión y nuestra red consistía en que nos habíamos marcado un presupuesto para el viaje y otro para la vuelta. No teníamos intención de viajar hasta quedarnos sin dinero.

Los recuerdos son siempre buenos, es lo que tiene la memoria: magnifica los buenos momentos y da a los malos una pátina de aventura romántica con la que luego te ríes. Visitar la Antártida, ver las cataratas de Iguazú, la vista de Río de Janeiro desde Pan de Azúcar, subir al Roraima… son cosas que nunca olvidaremos. Pero, los mejores momentos llegaron de la mano de la gente con la que nos cruzamos: nuestros anfitriones de couchsurfing, otros viajeros con los que coincidimos, la gente que nos recogió cuando hicimos autostop…

Los miedos son libres y está claro que cada uno tiene los suyos y es imposible superarlos: por mucho que te cuenten, tienes que ser tú el que tome la decisión. Lo que nosotros podemos decir es que Sudamérica está llena de gente encantadora, deseosa de mostrar su tierra y de ayudar al viajero. Hay que tener más precauciones que cuando se viaja por Europa pero no es la tierra sin ley que muchos piensan.

“No creemos que haya intereses encontrados: contamos lo que vemos y sólo sugerimos cosas que nos gustan, además  de viajar a lugares que elegimos nosotros”

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Río de Janeiro (Brasil)

Habéis cumplido el sueño de muchos viajeros: pisar la Antártida. ¿Qué recomendaciones daríais para alguien que quiera hacerlo por libre, es tan complicado como parece a priori?

Es mucho más fácil de lo que puede pensarse, sólo es caro. Como sabíamos que había mucha gente que pensaba que era casi imposible y que, por eso, ni se lo planteaban, escribimos un artículo en el blog con toda la información: barcos, fauna, duraciones, precios, etc. Si nosotros fuimos, ¿por qué tú no?

Otro de los lugares que parece bastante inaccesible y que sin embargo incluis en vuestra lista de destinos visitados fue Bután. Me han parecido fantásticos los artículos que dedicasteis al país. ¿Cuál es el balance general de aquel viaje?¿Debe el viajero medio empezar a barajar otras propuestas tan diferentes como ésta para alejarse de lugares sobreexplotados por el turismo?

La verdad es que Bután apareció en nuestro horizonte por casualidad. Una maldita casualidad en su momento que luego no pudimos más que agradecer. Teníamos comprados los billetes para visitar Nepal y un viaje contratado a Tíbet desde allí. Dos semanas antes de despegar, la agencia nepalí nos informó del cierre de la frontera y nos ofreció Bután como alternativa. Tenemos que reconocer que tuvimos que mirar en el mapa dónde estaba Bután pero, evidentemente, aceptamos.

Fue un viaje especial, un lugar al que no habían llegado las hamburgueserías, las grandes marcas de ropa y hasta donde nuestro guía no había oído hablar de la pasta italiana… Además, tuvimos la suerte de asistir a una de sus fiestas tradicionales y comprobar que no era una pose, era la realidad del país.

No sabríamos decir si es una propuesta tan diferente ahora mismo, hay muchas agencias que ofrecen ese viaje. De cualquier forma, se pueden encontrar historias o lugares interesantes en cualquier destino, no hace falta “obligarse” a buscar sitios poco convencionales.

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Bután

Seguimos repasando algunos de vuestros viajes y llegamos a Siria, un país que por desgracia ocupa la actualidad estos últimos años. En mi opinión, equivocadamente mucha gente cree que era un país donde imperaba el fanatismo religioso, cuando era uno de los más tolerantes a nivel social de Oriente Medio. ¿Qué le contaríais al viajero acerca de la Siria que vosotros conocisteis y cómo veis la situación que viven ahora?

La Siria que nosotros conocimos nos enamoró. Era uno de los países árabes más abiertos por los que hemos viajado: no notamos ningún fanatismo, las mujeres vestían vaqueros, se maquillaban y trabajaban, los hombres hablaban con las mujeres sin ningún complejo -hay otros en los que, a pesar de ser Sara la que hablara, respondían mirándome a mí-, la gente en general era muy simpática, amable y acogedora…

Lo que vemos ahora por televisión nos hace recordar todas aquellas sonrisas que nos dirigieron mientras estábamos allí y preguntarnos qué habrá sido de ellos, más que de los lugares -algunos increíbles como el Crac de los Caballeros, el zoco de Aleppo o Palmira- que jamás volveremos a ver como entonces.

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Palmira (Siria)

“La Siria que nosotros conocimos nos enamoró. Era uno de los países árabes más abiertos por los que hemos viajado: no notamos ningún fanatismo, las mujeres vestían vaqueros, se maquillaban y trabajaban”

Otro de los países que está sufriendo un retroceso a nivel turístico es Egipto, que también estuvisteis visitando. ¿Recomendaríais a la gente viajar allí, pese a las noticias que llegan en los últimos tiempos?

Como decíamos antes, el miedo es libre y es muy difícil acabar con él. Es cierto que en Egipto ha habido atentados terroristas pero también es cierto que los ha habido en todo el mundo: desde París hasta Londres. Ningún lugar está a salvo de la locura humana.

Por otra parte, dejar de visitar lugares como Egipto, Túnez o Turquía es permitirles “ganar”. Son países que basan gran parte de su economía en el turismo y, si lo pierden, serán caldo de cultivo para los fanáticos. Hay que ayudarles a seguir adelante… si seguimos viajando a Berlín o a Bruselas, ¿por qué no hacerlo a El Cairo?

Vámonos esta vez a Australia, un país que estuvisteis recorriendo durante tres semanas. Es un destino que muchos viajeros suelen desechar por lo caro del tema. ¿Qué consejos daríais para ahorrar en un viaje allí?

No hay consejo para ahorrar: Australia es cara. Nosotros nos dimos el “capricho” como luna de miel y, aunque dormimos en albergues e hicimos couchsurfing, las excursiones a la gran barrera de coral, a la Great Ocean Road y demás hacen que el presupuesto se dispare.

Puede que alquilar una autocaravana o aprovechar el relocation -devolver un coche alquilado a su base desde otra ciudad del país a coste cero- sean una buena opción. Pero hay destinos que se sabe que son caros y que, si quieres verlos, hay que pagarlos. Otros serían Noruega o Suiza.

Tras haber recorrido medio mundo (o casi entero) supongo que habréis tenido miles de experiencias con toda la gente que habéis conocido en el camino. ¿Cuáles son las mejores y cuáles las peores?

Es muy difícil pensar en las mejores o peores experiencias con gente, han sido muchas y, además, seguro que nos hemos olvidado de alguna, ¿cómo ordenarlas? Entre las mejores están, sin duda, todas las de couchsurfing: la generosidad es un denominador común de la gente en todo el mundo.

Entre las peores puede que tratar de comprar un billete de tren en Rusia. Lo intentamos en San Petersburgo y después en Moscú y fue un momento casi traumático que, ahora, recordamos entre risas, pero entonces….

¿Ha habido algún lugar con el que tuvierais muchas expectativas y os haya decepcionado? ¿Y al contrario, otro del que esperarais poco y os sorprendiera para bien?

La verdad es que yo (JAAC) soy poco de mirar los sitios a los que viajamos, Sara es la que hace la tarea de investigación previa, así que es difícil que me decepcione. Haciendo memoria, puede que Pushkar en India, aunque el calor que hacía puede que tuviera mucho que ver en la impresión que nos llevamos. Jerusalén también entraría en esa categoría: las armas y la excesiva comercialización de la religión nos echaron para atrás en su momento, aunque esperamos darle una segunda oportunidad en otra ocasión. Al contrario, sitios de los que que esperábamos mucho y que encontráramos todavía más fascinantes ha habido bastantes: el Perito Moreno, la gran barrera de coral, los parques nacionales de Tanzania, la Isla de Pascua… o incluso la ciudad de París.

Normalmente no solemos tener expectativas bajas de los sitios que vamos a visitar, siempre intentamos elegir destinos que nos haga ilusión conocer. Pero sí que ha habido gran cantidad de pequeñas sorpresas en nuestros viajes. Una de ellas ha sido hace muy poco: Vilanova i la Geltrú. La visitamos por casualidad, ya que un temporal no nos permitió llegar donde teníamos planeado hacerlo, y descubrimos rincones encantadores.

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Isla de Pascua

“Entre las mejores experiencias están, sin duda, todas las de couchsurfing: la generosidad es un denominador común de la gente en todo el mundo”

Mantener un blog cuando al mismo tiempo uno está viajando es una tarea ardua porque además estaréis en ciertos lugares donde ni siquiera tendréis wifi, a veces es difícil depender de la tecnología. ¿Cómo os organizáis para ir actualizando vuestros artículos al estar viajando?

Es mucho trabajo. Cuando estuvimos viajando por Sudamérica pasábamos dos o tres horas al día pegados al ordenador… Lo que hacemos ahora es preparar las publicaciones antes de salir -son viajes más cortos- y dejarlas programadas. De esa forma sólo tenemos que mantener las redes sociales mientras viajamos.

Lo que siempre hacemos es buscar un alojamiento en el que haya conexión a internet para estar seguros de tener unas horas en las que poder no sólo responder sino también buscar información para organizar nuestras visitas. Otra opción, aunque no la hemos usado mucho, es comprar una tarjeta SIM en el país (tenemos SIM de Australia, de Jordania, de Islas Feroe, de Omán…) El final del roaming en Europa ha ayudado mucho a que sea más sencillo estar conectado de viaje.

Una de las cosas que más me gusta de vosotros es que pese a tener miles de seguidores en las redes sociales os preocupáis de responder todos los mensajes y comentarios. ¿Es importante no perder el contacto con el lector? Al mismo tiempo ¿qué os dan ellos a cambio, os ofrecen sugerencias o ideas para las rutas?

Nos gusta mantener el contacto con la gente que nos escribe. Ellos se toman la molestia de hacerlo y se merecen que nosotros les respondamos y les demos las gracias.

Algunas veces hemos preguntado por lugares que no deberíamos perdernos en algún destino y hemos descubierto maravillas gracias a sus comentarios. En otras ocasiones es simplemente el sentirte acompañado. Nosotros viajamos en pareja, no nos gusta estar solos, pero la gente que nos comenta nos hace sentirnos más apoyados. Cuando hicimos el Camino de Santiago, los comentarios animándonos, siguiendo nuestros pasos, recomendándonos lugares en los que comer… lo convirtieron en algo más especial si cabe.

“Nos gusta mantener el contacto con la gente que nos escribe. Ellos se toman la molestia de hacerlo y se merecen que nosotros les respondamos y les demos las gracias”

En una época en la que la red está saturada de blogs de viajes (en mi opinión muchos de ellos bastante simplones y con poco material) ¿cuál creéis que es la fórmula para destacar y hacer artículos que se salgan de lo típico? ¿Qué consejo daríais a los bloggers de viajes que están empezando y cuáles son los errores a evitar?

Nosotros hemos llegado a la conclusión de que un blog de viajes, o de cualquier otra cosa, requiere mucho trabajo. Tanto, que, si quieres conseguir destacar, tiene que ser dedicación plena, y eso no es algo fácil de permitirse. Un blog como hobby acaba convirtiéndose en una carga que te quita tiempo o en algo que se abandona y se retoma cada varios meses. Así que lo primero es el compromiso.

No nos vemos en posición de dar consejos, ojalá lo supiéramos todo. Lo único que sí que pensamos que es importante es empezar por ilusión o con un plan bien definido y nunca para intentar conseguir cosas gratis –es triste, pero últimamente pasa–. Y, por supuesto, cuidar lo que se escribe: leer varias veces antes de publicar, corregir los errores ortográficos, buscar las mejores fotografías… Cada post es una carta de presentación y, como tal, tiene que estar a la altura.

Un consejo que sí daríamos a quien empiece ahora es que intente buscar un nicho, que analice en qué se diferencian sus viajes de los de los demás, qué tipo de información quiere dar y a quién quiere dirigirse. Empezar un blog generalista en 2017 y tener éxito es mucho más complicado. En la especialización está la clave.

 

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. gafasdeviaje dice:

    Muy interesante, gracias por los consejos, y por decir que viajen a sudamerica sin miedo. Soy de Argentina y si bien en las ciudades hay que estar mas atento, en los pueblos turisticos puedes aun dejar tu puerta sin llave.

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  2. Nosotros estuvimos en Argentina hace años y tampoco tuvimos ningún problema… precaución con saber qué barrios no pisar en Bs. As. y poco más 😉

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