Cosas rarísimas que sólo pasan en Islandia

Que Islandia es un país de lo más singular no le sorprende a nadie. Imagínate que desde el principio de los tiempos tus antepasados hubieran vivido totalmente aislados en mitad del Atlántico vapuleados por las erupciones volcánicas, los aludes y las temperaturas bajo cero. Que habitaras en una tierra hostil donde en invierno apenas se ve la luz del sol (en Diciembre los días duran cuatro horas) y debieras caminar kilómetros y kilómetros para encontrar algún vecino al que dar los buenos días. El pueblo islandés ha vivido durante toda su historia condicionado por su peculiar lugar de residencia, una isla bellísima que cada vez atrae a más turismo pero en la que al mismo tiempo no es tan fácil vivir cuando comienzan a llegar los primeros vientos gélidos del otoño. Esto ha convertido a los islandeses, y en consecuencia a su sociedad, en unos seres dignos de estudio. Y que conste que no lo digo por el lado malo, que también tienen muchas virtudes dignas de admirar. Aún tenemos muy presente su cívico comportamiento a raíz de la crisis de hace casi diez años, cuando forzaron la caída del gobierno y encarcelaron a los banqueros, convirtiéndose en el único país del mundo que dio una lección a los avariciosos responsables de llevar a la ruina a miles de familias (en otros países, como el nuestro, se les premia). O esas islandesas valientes y entregadas a la defensa de sus derechos que cada año paralizan el país en la jornada del Women’s Day Off para exigir cobrar el mismo sueldo que los hombres y que constituyen un ejemplo para mujeres de todo el mundo. Pero eso no quita para que los islandeses se aferren a ciertas costumbres de lo más atípicas y que siguen sorprendiendo, y mucho, a la mayoría de los visitantes que llegan a Islandia. Así que con un ligero toque de humor, vamos a realizar un repaso por las curiosidades de un país que, es más que obvio, es único en el mundo.

. En Islandia eso de tener apellido les suena a chino, a excepción de algunas familias danesas (pocas) que son la excepción que confirma la regla. Por poner un ejemplo, si mi padre se llama Gunnar, que allí es un nombre muy común, mi “apellido” sería Gunnarsdottir ya que soy mujer (-dottir significaría “hija de Gunnar”) y si fuera hombre, sería Gunnarson (-son es “hijo de”). Y el apellido no cambia cuando las mujeres se casan, como ocurre en otros lugares, ya que si no se convertirían en “los hijos de sus suegros”. Todo muy enrevesado pero a la vez tremendamente sencillo. Echa un ojo a los títulos de crédito cuando acabes de ver una película islandesa: te parecerá que todos los actores y actrices se llaman igual.

. A los norteños les encanta el alcohol (bueno, y a los del sur de Europa también), por eso sorprende el dato de que la cerveza estuvo prohibida en el país desde 1915 hasta 1989. Maticemos: la cerveza que tuviera más de un 2,25% de alcohol… es decir, LA CERVEZA. Así que los islandeses, que de tontos no tienen un pelo, para saltarse la prohibición, cogían sus pilsner flojuchas y les añadían whisky o vodka para animar un poco el asunto. Aquello debía saber a matarratas pero oye, cualquier remedio es válido con tal de combatir el frío y darle algo de alegría a esas largas noches de invierno. Por cierto, otra cosa que está prohibida desde el año 2010 son los clubs de striptease, debido a las presiones de miles de mujeres: esta medida sí que la aplaudo (la de la cerveza no).

. La policía de Islandia (suerte para ellos) tiene poco trabajo. Los índices de criminalidad son tan absurdamente bajos que los agentes de la autoridad no llevan pistolas encima. De hecho, la primera vez que la policía se vio obligada a disparar a un hombre fue en el año 2013 y ocupó las portadas de todos los periódicos. La cuenta de Instagram de la policía de Reykjavik es de las más bonitas de la red: al contrario de otros países, donde lo habitual es ver a los antidisturbios a porrazo limpio, en Islandia sus policías se fotografían con perros y gatos y montados en bicicletas de colores.

. Existen tan pocas prisiones que muchos condenados realizan servicios para la comunidad en vez de entrar a la cárcel debido a la falta de celdas disponibles.

. Ya lo comentamos con detalle en el artículo que escribimos acerca de la creación de una Escuela de Elfos en la capital: la mayoría de los islandeses creen muy en serio en la existencia de estos seres, así como en los trolls, que para ellos no son criaturas mitológicas sino muy reales. Para un pueblo que vive en contacto constante con una naturaleza que puede llegar a ser tiránicamente despiadada, no es raro lo de convivir con estos geniecillos, a los que tienen en cuenta hasta a la hora de decidir donde se va a construir una casa o por donde va a pasar una carretera. Los islandeses son muy suyos con lo de que alguien se burle de sus creencias paganas. Hace dos años, por poner un ejemplo, construyeron un templo para ir a adorar a los antiguos dioses vikingos Thor, Odin y Frigg, el primero que se levantaba en la isla después de mil años.

. Durante 60 años, desde 1924 a 1984, en Reykjavik no se permitía tener perros domésticos. Aunque en la actualidad un 60% de los islandeses viven en la capital (el país tiene una población similar a la de cualquier ciudad mediana europea, 330.000 habitantes aproximadamente), en el pasado la sociedad islandesa era basicamente rural y la gente vivía en el campo, por lo que los perros eran considerados animales de granja y no se veía muy claro eso de que pudieran adaptarse al entorno urbano. Esta prohibición comenzó a tambalearse cuando alguien denunció que el Ministro de Finanzas Albert Guomudsson tenía un perro en casa y tras la presión popular, la ley fue abolida finalmente en el año 2006.  Curiosamente, quizás por la ausencia de perros durante tantos años, la capital está llena de gatos, cerca de 20.000, es decir, uno por cada diez habitantes.

. Las casas con tejados de hierba son muy habituales en Islandia. Debido a la ausencia de depósitos de cal, en la antigüedad no se podía fabricar mortero, por lo que el césped era el material más adecuado para los tejados ya que es un perfecto aislante.

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. Reykjavik es, junto a Tirana, la única capital europea en la que ¡afortunadamente! no podrás encontrar un McDonald’s, hasta el punto de que el último menú que se vendió en el país en el 2009 ha estado expuesto en una vitrina en el Bus Hostel (a saber qué porquerías le echarán a la comida para que años después no se desintegre). Y además, junto a Roma, también es la única capital europea sin Starbucks. No son tontos estos islandeses.

. En Islandia no hay mosquitos. Seguro que más de un español en pleno verano estaría encantado de vivir allí. Los científicos no han logrado descubrir el motivo, ya que las temperaturas no son tan frías como para ahuyentarlos y el país está plagado de lagos y estanques, unos de los lugares favoritos de estos insectos. Las teorías barajadas son varias: que el clima oceánico no permita desarrollarse a las larvas, que los componentes del suelo islandés no sean beneficiosos para los mosquitos… El caso es que en casa de un islandés jamás encontrarás un matamoscas.

. ¿Sabes cuál es el manjar preferido de los islandeses? El tiburón podrido. Sólo de leerlo se me hace la boca agua. El hákarl, como ellos lo conocen, era uno de los platos preferidos de los vikingos. El problema de la carne del tiburón de Groenlandia, que es el que ellos pescaban, es que es altamente tóxica, por lo que debieron idear un procedimiento que la convirtiera en comestible. Enterraban la carne, la dejaban fermentar entre seis y doce semanas y luego la colgaban para secarla. Y para el buche. Ahora es común encontrarla envasada en muchas tiendas de comestibles, donde es considerada una delicatessen.

. Debo admitir que soy una persona a la que le pone negra la gente que se enorgullece de no leer, como si eso fuera una virtud en vez de una deshonra y un motivo de vergüenza. Por eso admiro de Islandia que sea el país del mundo donde no sólo se publican y se leen más libros por habitante sino también donde hay mayor cantidad de escritores en comparación con su minúscula población. ¿Sabéis cuántos islandeses han escrito alguna vez en su vida un libro? Uno de cada diez.

. Aunque arriba hayamos comentado que en el país hace mucho frío, también es cierto que, por ejemplo, en Reykjavik en invierno las temperaturas son similares a las de Nueva York. Vamos, que en esa época, aunque casi siempre sea de noche, puedes también viajar allí sin problema ninguno. De todas formas, no te confundas, incluso en verano es normal ir abrigado: la temperatura más alta que ha conocido el país fue en 1939, unos bochornosos 30 grados. Normal que luego vengan a España y les veas en chanclas en pleno mes de Enero.

. En Islandia hay tan poquitos habitantes (los mismos que diariamente pasan por Times Square en Nueva York) que estudiantes universitarios han creado una aplicación, la Islendiga, que investiga si estás emparentado, aunque sea de lejos, con otra persona y que en clave de humor te avisa para que te lo pienses dos veces antes de besar a una chica, no vaya a ser prima de una cuñada segunda.

. Que sepas que la plantación de plátanos más grande de Europa no está en las islas Canarias sino en Islandia, aunque esta se encuentra en un invernadero. Quién lo iba a decir.

. Con ese clima que se gastan, es normal que la gente pase mucho tiempo en casa entretenida con el ordenador: un 100% de los hogares cuenta con acceso a internet, incluso en las zonas más remotas. Te recordamos que Islandia es uno de los países más despoblados del mundo, con tres habitantes por kilómetro cuadrado.

. Son pocos los islandeses que utilizan el buzón de voz, por no decir ninguno. Contestar a una llamada de móvil, incluso aunque estés en mitad de una reunión de trabajo, no es considerado una señal de mala educación.

. En un país tan frío cuesta creer que se pirren por los helados. Pero es que además es común que si invitas a una chica (o un chico) a ir a tomar un ísruntur, le estés dejando claro que buscas una cita amorosa.

. Uno de los restaurantes más populares de Reykjavik se encuentra, cuesta creerlo, en la estación de autobuses. Y su plato estrella son las cabezas de oveja asadas.

. Islandia es naturaleza pura, no sólo por sus geyseres (algunos de los más antiguos del mundo) y sus volcanes activos, como el que hace años paralizó el transporte aéreo de toda Europa: aquí también encontrarás la mayor cascada del Viejo Continente, la de Dettifoss.

. Hasta el año 1987, el Estado no permitía que la televisión nacional (que era la única que existía) emitiera programación los jueves para promover la relación entre las personas. Por eso jocosamente los islandeses creen que los niños concebidos antes de 1988 fueron fecundados ese día de la semana.

. No se te ocurra dejar propina: no se estila, está incluida en el precio y quedarás como un turista despistado.

. Si tienes un hijo en Islandia no le puedes poner el nombre que te dé la gana. Éste ha de ser aprobado por el gobierno, que sólo acepta nombres islandeses: tienes para elegir entre 1.753 femeninos y 1.812 masculinos.

. El idioma islandés, único en el mundo y dificilísimo de aprender, ha cambiado tan poco en los últimos mil años que los islandeses actuales pueden leer con facilidad textos que fueron escritos hace varios siglos.

. Uno de los pasatiempos favoritos en Islandia es hacer punto. Y es muy habitual que también lo hagan los hombres, hablamos del que está considerado el país más feminista del mundo. No sólo les relaja sino que les garantiza tener jerseys calentitos para el invierno.

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