Lugares de USA donde pasar auténtico miedo

Que Estados Unidos es el país del mundo que mejor ha sabido promocionar el “turismo del terror” es algo que nadie pone en duda. Y no ha encontrado mejor forma de hacerlo que mediante el medio que le permite colarse en los hogares de todo el mundo sin que apenas nos demos cuenta: la televisión. El cine, como ya comentaba en el anterior artículo que publicábamos sobre Nueva York y el último libro de Javier Reverte, ha sido desde su creación la mejor forma de acercarnos a la cultura estadounidense. Y no es que esta tenga mucho de cinematográfica sino que es todo lo contrario: la ficción muchas veces es superada por la propia realidad. El ejemplo me trae de recuerdo cuando hace años, durante un viaje a California, visitamos un polvoriento pueblo en mitad del desierto, Calico Ghost Town. Lo primero que pensabas nada más pisarlo era “¡uau!¡es como los de las películas del Oeste!”. Y al instante constatabas que no, que fueron los pueblos de los westerns los que se inspiraron en estos pueblitos de carne y hueso. Bendito Hollywood que no sólo nos ha hecho soñar con tantos y tantos destinos de USA sino que también nos ha empujado a viajar para conocerlos gracias a la pequeña y gran pantalla. Aunque sólo fuera para confirmar que existen y son de verdad.

Si hay algo que les apasiona a los yankees es pasar miedo, que más de uno pensará que vaya forma de sufrir gratuitamente. Pero así de inescrutable es el ser humano: buscamos sensaciones extremas que disparen nuestra adrenalina, a ver cuánto somos capaces de soportar, el más difícil todavía. Buena prueba de esta adicción a los sustos y a los temblores nocturnos es el fervor con el que vive la sociedad norteamericana la celebración anual de Halloween: aunque vayas al país en pleno verano y queden tres o cuatro meses para dicha fecha, ya encontrarás un montón de tiendas vendiendo parafernalia y con las calabazas maléficas como auténticas protagonistas. Las familias pueden tirarse semanas preparando la decoración de viviendas y jardines: en un país donde la competitividad y ser mejor que el de al lado está a la orden del día, cualquier esfuerzo es poco para superar al vecino. El negocio halloweenero mueve cada año millones de dólares y no hay niño que esa noche no recorra el vecindario pidiendo caramelos tras decir lo de “truco o trato”: o me das golosinas o te doy un susto de muerte. Así de adictos son al terror los nenes americanos desde su más tierna infancia. No te extraña que luego películas como las de la propia saga de “Halloween” no sólo sean un éxito de taquilla sino que además conviertan a personajes como Michael Myers en héroes más que villanos. El slasher, ese género cinéfilo que se nutre de jovencitas que huyen aterrorizadas perseguidas con un psicópata cuchillo en mano, continúa 70 años después de su nacimiento siendo el favorito de muchos espectadores de USA. Debo confesar que me identifico con ellos porque yo también me declaro una fan incondicional; aún me pregunto por qué, si por ejemplo “Viernes 13” fue una de las películas que más pesadillas me provocó en mi infancia.

A vista de todo esto, no nos extraña que en los últimos años el negocio turístico se haya aprovechado de dichas circunstancias y haya sacado tajada de ello con la creación de parques temáticos, tours por escenarios de crímenes famosos, visitas a casas encantadas, museos espeluznantes y recorridos por los escenarios de algunas de las películas de terror más legendarias. Público hay de sobra y en ningún otro lugar del mundo podrás encontrar tantos rincones donde desatar tu imaginación mientras aprietas nervioso el brazo de tu acompañante. Rincones únicos con historias horripilantes detrás: en algunos casos ficticios y justificados por las películas que los crearon, en otros mucho más aterradores al ser escenarios de casos reales. Desgraciadamente, aunque la figura del asesino en serie no pertenece en exclusividad a Estados Unidos, es en este país donde se han dado un 95% de los casos. ¿A quién no le suenan los nombres de Charles Manson, Ed Gein, Ted Bundy, John Wayne Gacy, el Caníbal de Milwaukee, Henry Lee Lucas o el Estrangulador de Boston? A mí el tema de los psychokillers siempre me ha fascinado y he leído infinidad de libros sobre el tema; aún así, me cuesta lograr entender por qué hay tantos factores que propician la cantidad de sádicos que hay en USA por metro cuadrado ni qué empuja a alguien a pegarle cuatro cuchilladas al vecino de la granja de al lado y después guardarlo en el congelador del sótano.

Basándonos en toda esta cultura popular y sabiendo que muchos de nuestros lectores son como nosotros adictos a estos destinos cuanto menos atípicos, nos parecía interesante escribir un artículo acerca de cuáles son los lugares más aterradores de USA, por si te sirven de inspiración para un próximo viaje. En algunos hemos estado ya y de ellos te hemos hablado anteriormente, otros llegan de nuevas a este blog y te garantizamos que despertarán tu curiosidad. ¿Estás preparado para un tour en el que pasarás auténtico miedo? Coge entonces tu bol de palomitas y síguenos.

Nueva Orleans

He estado en infinidad de ciudades americanas y creedme: pocas, por no decir ninguna, me ha impresionado tanto ni me ha parecido tan misteriosa como Nueva Orleans. Más de uno pensará que buena culpa la tiene el cine, con películas como “Entrevista con el vampiro” o “El corazón del ángel” ambientadas en la ciudad, pero en mi opinión da muchísimo más canguele esa sucesión de escenarios reales que se encuentran repartidos por NOLA. Partiendo de la base de que es la ciudad del mundo donde con más intensidad se ha vivido desde hace siglos el fenómeno del vudú (nosotros mismos estuvimos haciendo compras, como ya os relatamos en su día, en multitud de tiendas dedicadas a este tema) y que el Cementerio de St. Louis es uno de los más visitados del mundo por estar aquí enterrada la reina del vudú Marie Laveau, ya tienes la atmósfera perfecta para pensártelo dos veces antes de pasear de noche por estas calles (las mansiones victorianas de algunos barrios, muchas de ellas abandonadas, tampoco invitan a ello). La mansión de Madame Lalaurie, la sanguinaria torturadora-asesina de esclavos, el hotel Omni Royal (ubicado en un antiguo mercado esclavista y considerado uno de los lugares con más actividad paranormal del país), el parque de atracciones Old Six Flags, abandonado tras el paso del huracán Katrina, el Barrio Francés (donde se rumorea que aún vagan las almas en pena de más de un vampiro), la mansión de Gardette-Laprete, donde un sultán turco fue asesinado junto a todo su harén, el hotel Provincial, donde aseguran se escuchan lamentos de soldados fallecidos en la Guerra Civil, el Callejón de los Piratas, Le Petit Theatre o el UpStairs Lounge (donde actualmente se encuentra el Jimani Bar), lugar que en 1973 fue arrasado por el fuego y murieron 32 personas: la mayoría eran homosexuales y como nadie clamó justicia por ellos, hoy sus almas en pena se quejan al caer la noche.

Aunque varias agencias de viajes en Nueva Orleans ofrecen siniestros tours por la “ciudad embrujada”, te recomendamos que lo hagas por tu cuenta, que te saldrá gratis (las excursiones en NOLA suelen ser bastante caras). Tienes cerca la plantación Myrtle en St. Francisville, que opera como bed&breakfast y en la que cuentan que se aparecen los espíritus de los antiguos esclavos, en particular los de dos niños asesinados. Para el final dejamos una excursión que a nosotros nos encantó y que también puedes hacer por libre: la de los pantanos de Louisiana. Probablemente el lugar más terrorífico que hemos pisado en Estados Unidos. Estas ciénagas plagadas de cocodrilos y caimanes, donde la neblina envuelve los laberintos de agua, te pondrán los pelos de punta. En uno de los pantanos, el de Manchac, se cuenta que Marie Laveau echó una maldición y un huracán dejó tras de sí miles de muertos y pueblos arrasados.

orleans

Nueva York

La Gran Manzana es otra de las ciudades que más misterio guarda en sus entrañas. Ya hablamos en el relato del viaje que hicimos del edificio Dakota, que fue uno de los primeros que fuimos a visitar, donde se rodó “La semilla del diablo” de Roman Polanski (una de nuestras películas favoritas y cuyo propio rodaje estuvo cargado de incidentes extraños) y que está considerado el edificio maldito por excelencia: aquí murió asesinado John Lennon (quien se quejaba de que en su apartamento el fantasma de una mujer llorando le atormentaba por las noches), vivió Aleister Crowley, el más famoso brujo de magia negra, quien llevaba aquí a cabo sus rituales y orgías satánicas, y Boris Karloff, el famoso actor de cine de terror que realizaba en su casa sesiones de espiritismo. Lo curioso es que el edificio se encuentra justo enfrente de la Sociedad de Fenómenos Psíquicos de Nueva York. También se comenta que en el Empire State Building vagan de noche las ánimas de los suicidas que se lanzaron al vacío desde el mirador del edificio.

La casa embrujada de Amityville, que popularizó la saga de películas y más recientemente un interesante documental, se encuentra en el 112 de Ocean Avenue en Long Island. En 1974, una familia entera fue asesinada por el hijo mayor, quien esgrimió que unas voces nocturnas le empujaron a hacerlo; los desafortunados inquilinos que posteriormente intentaron ocupar la casa huyeron despavoridos por los incontables casos de poltergeist. Pero no es la única casa encantada de Nueva York: ahí está Blood Manor (que organiza visitas pero no pueden entrar menores de 14 años), la House of Death en 14 West 10th, donde el fantasma del escritor Mark Twain aterroriza a los visitantes; el fantasma de otro importante literato, Edgar Allan Poe (posiblemente el mejor autor junto a Lovecraft de literatura de terror), vaga por la casa del 85 West 3rd Street, donde acabó de escribir una de sus obras cumbre, “El cuervo”. Justo en el edificio de al lado también se cuenta que se escuchan en el ático los lamentos de un bombero que se suicidó tras descubrir la infidelidad de su esposa.

Continuando con nuestro espeluznante recorrido, tenemos Mulberry Street en Little Italy, donde las mafias se mataban entre ellas, el Washington Square Park, donde los primeros habitantes de Manhattan, los indios nativos, enterraban a sus muertos, la iglesia de St. Mark, donde un fantasma toca las campanas, la estación Grand Central, donde numerosos pasajeros han afirmado ver el fantasma de un hombre con bigote observando a los transeúntes desde las alturas, el teatro New Amsterdam, donde se aparece el fantasma de una doncella asesinada por su marido (los teatros Belasco y Palace, así como el Radio City Music Hall, también son conocidos por sus sucesos inexplicables), el asilo Rolling Hills, que ofrece visitas guiadas y donde se pueden ver aún los juguetes de los niños de hace un siglo, la taberna irlandesa The Ear Inn, habitada por el fantasma de un marinero o el Britanny Hotel, donde es común que las luces se apaguen y enciendan solas.

Pero aún hay más. La Biblioteca Pública de Nueva York fue escenario de una de las escenas más memorables de “Los Cazafantasmas” (el edificio del apartamento de Sigourney Weaver se encuentra en el 55 Central Park West), el hotel Dolphin de la película “1408” era en realidad el hotel Roosevelt y en la Trump Tower se grabó “Pactar con el diablo”. Otros lugares interesantes son la tienda Halloween Adventure, donde encontrarás miles de artículos para esta terrorífica festividad, y cuentas con algunos clubs realmente curiosos como The Headless Horseman, Jeckyll & Hyde o el Beetle House.Y aún no hemos acabado. A apenas una hora en coche de Manhattan está el pueblo de Sleepy Hollow, donde Tim Burton rodó una de sus mejores películas.

San Francisco

San Francisco ha sabido también rentabilizar con ahínco su fama de ciudad siniestra. Buena prueba de ello son los tours que se ofrecen por la cárcel de Alcatraz, situada en una isla, o el lago Stow que se encuentra en Golden Gate Park y donde la leyenda de una mujer que se aparece vestida de blanco cuando cae la tarde ha atraído a multitud de visitantes. Se cuenta también que en la torre del San Francisco Art Institute se dan sucesos extraños desde hace décadas, que en el Curran Theater se esconde el fantasma de un antiguo acomodador y que en el hotel Queen Anne se aparece la profesora Miss Mary, que daba clases en el edificio cuando anteriormente este era una escuela de señoritas. El Hotel Palace también es famoso por su actividad paranormal (lo que les ha venido estupendamente para incrementar los precios) y se cuenta que por el Bay Bridge vagan las almas de muchos fallecidos en los terremotos que destrozaron la ciudad.

Chicago

La ciudad de los gangsters no sólo ofrece tours por los escenarios de los sangrientos asesinatos que llevaban a cabo estos, también arrastra una leyenda negra debido al naufragio del barco Eastland, que se llevó por delante la vida de 844 pasajeros (el Excalibur Night Club sirvió como morgue improvisada y se le considera el edificio más embrujado de la ciudad) o la tragedia del teatro Iroquois, cuando en 1903 murieron cientos de personas debido a un incendio. El cementerio de Rosehill y el de Graceland, el lugar donde se llevó a cabo la Matanza de San Valentín, el Adobo Grill Building, el Irish Castle o el hotel Congress Plaza son otros de los rincones favoritos de los “buscadores de fantasmas”.

chicago

El Museo de la Muerte de Los Angeles es un lugar realmente peculiar: se fundó en 1995 y expone desde guillotinas a fotos de los crímenes de Charles Manson o los de la Dalia Negra, instrumentos utilizados en autopsias, habitaciones enteras dedicadas a las matanzas de asesinos en serie… vamos, que si tienes hijos pequeños, es preferible que no los traigas. En Los Angeles, por cierto, también puedes contratar el Helter Skelter Tour, que durante tres horas y media te llevará por los lugares que se vieron involucrados en los asesinatos de la lunática familia Manson.

Los túneles de Shanghai en Portland (Oregon) son uno de los lugares más macabros de Estados Unidos. Bajo el centro histórico de la ciudad, se encuentran estos túneles que desde 1870 a 1940 fueron utilizados por indeseables que secuestraban a hombres desprevenidos, los encerraban en los túneles y luego les vendían como esclavos a capitanes de barco (al parecer el nombre viene porque algunos de estos pobres hombres llegaron a puertos tan lejanos como el de Shanghai en China). Por 13 dólares por persona, puedes acceder a los tours guiados.

De la Winchester House, situada en San José (California),  se dice que es la casa embrujada más famosa de Norteamérica. Consta de más de 160 habitaciones y fue mandada construir por Sarah Winchester, la viuda del inventor del conocido rifle. Estaba tan obsesionada porque las almas de los fallecidos por dicha arma la persiguieran que, aconsejada por una medium, durante casi 40 años tuvo a un montón de obreros trabajando en una atípica mansión llena de laberintos, escaleras que terminan inexplicablemente en paredes y puertas que dan al vacío, así como la ausencia de espejos. Todo ello con la intención de ahuyentar a los espíritus. Actualmente es una atracción turística que ofrece visitas de una hora a partir de 20 dólares.

Salem: el pueblo de las brujas

El pueblo de Salem (Massachusetts) fue testigo de uno de los juicios por brujería más famosos de la Historia. En una época en que el fanatismo religioso y las persecuciones encarnizadas eran el pan nuestro de cada día, 19 personas fueron ahorcadas sin pruebas de ningún tipo. Para recordar tan lúgubres eventos, en Salem tenemos el Museo de las Brujas: la entrada cuesta 12 dólares y da acceso a una interesante exposición en la que se narran los hechos y las funestas consecuencias de los rumores infundados y las envidias malsanas. El pueblo parece extraído de un cuento, con sus casas victorianas, pequeñas tiendas donde venden todo tipo de parafernalia y muchos locales disfrazados que trabajan como guías turísticos. En la plaza principal también se realizan obras de teatro basadas en los juicios: es como trasladarse cuatro siglos atrás.

Lizzie Borden: la asesina del hacha

También en Massachusetts, más concretamente en la ciudad de Fall River, tenemos el Lizzie Borden Bed &Breakfast, que por 20 dólares ofrece tours guiados para visitar esta antigua mansión. Y si lo deseas, también puedes dormir allí, aunque avisamos que los precios no son baratos y es complicado encontrar reserva. Lizzie Borden, que en los últimos tiempos ha visto como su vida inspiraba la serie “The Lizzie Borden Chronicles”, es una de las asesinas más conocidas de Estados Unidos: en 1892 mató a su padre y a su madrasta, presumiblemente con un hacha. A pesar de ello, Lizzie Borden fue finalmente absuelta en el juicio.

Hoteles

En Eureka Springs, cuando hicimos la ruta del Mississippi, estuvimos visitando el Crescent Hotel, el que está considerado el hotel “más embrujado” de Norteamérica (os remitimos a dicha entrada de blog ya que la historia es espeluznante). Y es que los hoteles de Estados Unidos (ya ni hablamos de esos siniestros moteles de carretera perdidos en medio de la nada) parecen ser el mejor caldo de cultivo para leyendas de todo tipo. Uno de los más famosos es el hotel Cecil de Hollywood, testigo de suicidios, asesinatos, apariciones fantasmales y hasta el paso de un par de asesinos en serie. Otro hotel de Hollywood, el Roosevelt, es conocido por acoger al fantasma de Marilyn Monroe (la actriz vivió aquí dos años antes de alcanzar el estrellato). En el Logan Inn de New Hope (Pennsylvania) se cuenta que aún se puede oler el perfume de su antigua dueña en la habitación 6, en el Malaga Inn de Mobile (Alabama) los huéspedes se quejan de que las camas se mueven y en el Moana Surfrider de Honolulu (Hawaiii) se dice que el dueño fundador murió envenenado y desde entonces camina a altas horas de la noche por los pasillos. Y estos son sólo unos de tantos: USA está llena de supuestos hoteles embrujados que, sea verdad su leyenda o no, se nutren económicamente hablando de todo el misterio que les envuelve.

Escenarios de películas

Vamos ahora a rememorar unos cuantos escenarios de películas, de esos que ponen los pelos de punta. Empezamos por “El Resplandor”. Stephen King, al igual que el protagonista del libro, se quedó solo junto a su familia y unos cuantos trabajadores en el hotel Stanley de Estes Park (Colorado), experiencia que fue la semilla de la historia que años más tarde Stanley Kubrick llevaría a la gran pantalla. El Stanley ya era famoso por sus sucesos extraños (incluso fue un famoso programa de tv a grabar psicofonías años más tarde) pero el propio King confirmó lo anormal que resultó alojarse en un hotel semejante. Sin embargo, el hotel que se utilizó para la película fue el Timberline Lodge en el estado de Oregon. Y también se puede visitar por dentro, previo pago de 15 dólares.

stanley

Otra de las películas que más nos aterrorizó hace años fue “La matanza de Texas” (la original, no las secuelas). Se rodó casi en su totalidad en Texas: la gasolinera la podemos encontrar en el pueblo de Bastrop, el cementerio en Leander, la casa de la familia en Kingsland (ahora al parecer lo han convertido en un restaurante y tienen colgada la máscara de Leatherface junto a las escaleras) y el matadero en Watterson. Y hablando de películas y sus secuelas (en este caso remake) ahí tenemos el caso de “Evil Dead”, traducida en España como “Posesión Infernal”. La original de 1981 fue rodada en una vieja cabaña de Morristown (Tennessee), aunque muchos fans se llevan la decepción del siglo al acercarse allí y descubrir que dicha cabaña ya no existe. Sin embargo, el remake de 2013, que también supervisó Sam Raimi, no fue grabada en USA sino en Nueva Zelanda.

Más lugares clave de los clásicos del cine de terror. Las célebres escaleras de “El Exorcista” podrás encontrarlas en el 36th Prospect Street de Georgetown (Washington): hasta hay una placa conmemorativa. La casa familiar de “Poltergeist” se encuentra en Roxbury Street en Forest Hills (Los Angeles): la casa es privada por lo que intenta tomar fotos desde el exterior pero sin molestar.  ¿Y qué me decís de la terrorífica primera parte de “Viernes 13”, para mí la mejor de toda la saga? El idílico y a la vez aterrador campamento de Crystal Lake era en realidad el Nobebosco de Hardwick (New Jersey) y el pueblo donde llega la protagonista es Blairsrown y se halla en el mismo estado; también en New Jersey tenemos la Clinton Road, donde al parecer se reunían los miembros del Ku Klux Klan para linchar a los pobres negros que habían capturado. Otro clásico de los 80, “Pesadilla en Elm Street”, fue grabado en West Hollywood (la casa de Heather Langenkamp se encuentra en el 1428 de Genessee Avenue y la de su novio, que encarnaba Johnny Depp, en el 1419 de la misma calle) y el instituto es el John Marshall High School de Silverlake; otro instituto bien conocido era el de “Carrie”, en realidad el Palisades Chater High School de Los Angeles. En el estado de Pennsylvania podemos encontrar el Evans City Cemetery que usó George A. Romero para “Night of the living dead” así como la casa victoriana de “El silencio de los corderos” en el pueblo de Perryopolis. “El proyecto de la bruja de Blair” fue rodada en el bosque de Seneca Creek en Maryland y la casa de Michael Myers en “Halloween” se encontraba en South Pasadena pero ante el riesgo de ser derribada, fue trasladada al California Historical Landmark. La casa de “Psicosis” no era una casa real sino que fue construida expresamente para la película: actualmente se expone para regocijo de los fans de Hitchcock en los Universal Studios de Los Angeles, donde también se puede disfrutar de la mansión de la familia Munster; otro de los clásicos de Hitchcock, “Los pájaros”, fue rodado en Bodega Bay, a dos horas de San Francisco. La casa de “Paranormal Activity”, que curiosamente era la del propio Oren Peli, director de la película, se encuentra en el 13339 de Bavarian St. en San Diego. En Los Angeles podemos encontrar también las mansiones que se utilizaron para películas como “Christine”, “Ghoulies”, “House of Haunted Hill”, en el 2630 de Lazy Street tienes la casa de la película “Saw”, en el 3871 de Tomales Petaluma la casa de “Scream”,  en el 1300 de Carroll Avenue la que utilizó Michael Jackson para el videoclip “Thriller” (aún recuerdo el miedo que pasé cuando lo estrenaron en España la nochevieja de 1983, creo que se quedó medio país traumatizado), el The Four Aces Motel de “La casa de los mil cadáveres” o el puente, el Iron Horse Trailhead, de otra de mis películas favoritas, “Jóvenes Ocultos”. Cerca se encuentra Lucerne Valley, donde Wes Craven filmó “Las colinas tienen ojos”.

Por último, para los fans de las series, recordaros que “The Walking Dead” ha grabado varias escenas en Atlanta: la casa de Rick se encuentra en el 817 de Cherokee Avenue, Terminus está en el 793 de Windsor Street y el campo de refugiados donde Rick se reúne con Lori y Carl está en la Johnson Road. Otros pueblos de Georgia que sirvieron como localizaciones fueron Newnan, Grantville (donde hasta ofrecen tours temáticos), Sharpsburg y Williamson. En el estado de Georgia también es muy popular Savannah, considerado no sólo uno de los más bonitos de América sino también de los más misteriosos: el edificio más siniestro es el de la Moon River Brewing Company.

Pero si realmente lo que quieres es pasar miedo, echa entonces un ojo a nuestro reportaje “Detroit: una ciudad apocalíptica”. Porque por mucho terror que pretendan inspirarnos las películas (y algunas como “It Follows” se grabaron precisamente en Detroit), te aseguramos que en casos como este la realidad supera de largo a la ficción.

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. aubescrit dice:

    ¡Me encanan los artículos de este blog! me transportan siempre a todos esos sitios increíbles!

    Yo que soy una aficionada de los viajes y el terror ya me creo que me gustaría conocer algún día todos esos lugares.

    ¡Saludos!

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    1. Millones de gracias, me hacen muy feliz tus palabras… Me encanta que te gusten los artículos y que seas tan fan del blog… Un abrazo!

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      1. aubescrit dice:

        Un abrazo de regreso 🙂

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  2. Miguel Martín dice:

    Genial. .me encanta conocer todos estos lugares que hemos visto en cine y tv…
    Es como estar allí desde el sofá de casa.

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    1. Es lo bueno de USA, que es muy cinematográfica!

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