Vanuatu: 83 islas de ensueño en medio del Pacífico

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Uno de mis libros favoritos de Amelie Nothomb, “Biografía del hambre”, comienza hablando de Vanuatu, un pequeño país conformado por 83 islas al norte de Nueva Zelanda donde nunca ha habido guerras porque sus habitantes nunca han pasado hambre. El clima tropical provee de frutas en abundancia a la población y como no conocen el frío, durante siglos, antes de que llegara la civilización, sus gentes hacían poco más que tumbarse bajo los cocoteros a observar el sol y el mar en el horizonte. Vamos, la vida que todos querríamos ¿verdad?

Llegar al país no es fácil, sobre todo teniendo en cuenta lo lejos que está, casi 18.000 kilómetros, y los precios de los billetes aéreos. Lo bueno es que si eres ciudadano de la Unión Europea, no necesitas visado aunque sí un pasaporte al que al menos le queden cuatro meses para expirar y el billete del vuelo de retorno. La compañía nacional es Air Vanuatu aunque aquí también vuelan Air Pacific o la Qantas australiana (lo mejor es volar hasta Australia o Nueva Zelanda y allí coger otro vuelo). Un taxi desde el aeropuerto a la capital, Port Vila, situada a sólo seis kilómetros del aeropuerto en la isla principal, Efate, sale por unos 15 dólares. En cuanto al clima, lo recomendable es viajar entre Mayo y Octubre, la temporada seca: aunque el clima es tropical todo el año, en estos meses es cuando hay menor riesgo de lluvias. No olvides venir vacunado contra la hepatitis y la fiebre tifoidea.

Te recordamos que Vanuatu cuenta con tres idiomas oficiales: el inglés, el francés y el bislama (que es una mezcla de melanesio e inglés). La moneda local es el vatu (100 vatus equivalen a 80 céntimos de euro): aunque en los sitios más turísticos se suele aceptar tarjeta de crédito, no ocurre lo mismo en áreas más rurales, no olvides llevar siempre dinero en efectivo. Recuerda que, al contrario que en la mayoría de los países del mundo, la costumbre de dar propina no es lo habitual. Y no te vuelvas sin probar el lap-lap, el plato más típico, una patata dulce envuelta en cáscara de plátano.

Port Vila es una ciudad pequeña, de poco menos de 50.000 habitantes. Para moverte, puedes usar los buses locales, el precio del billete es de aproximadamente un euro y medio. Los taxis son bastante baratos: a partir de tres personas, salen más económicos que los propios autobuses. Lo más remarcable es su bonito barrio francés, reducto de la época colonial y donde destaca la iglesia del Sagrado Corazón. También hay un barrio chino, el Qartier Chinoise, donde viven principalmente chinos y vietnamitas, y la calle principal es Kumul Highway, repleta de comercios (aprovecha que los artículos que venden están libres de impuestos). Los mercadillos son una de las grandes bazas de Port Vila: en el Mama’s Market podrás abastecerte de fruta fresca y en el puerto encontrarás un montón de tenderetes con souvenirs.

Puedes acercarte también al Museo Nacional de Vanuatu para irte familiarizando con la cultura melanesia de la isla e incluso hacer una excursión de un día a las cascadas Mele, de 35 metros de altura y a sólo 15 minutos en coche de la ciudad. La isla está llena de lagos, plantaciones de cocoteros y bellísimas playas, tanto blancas como negras. Otra de las excursiones recomendables es a Ekasup Cultural Village, un pueblecito donde te mostrarán las tradiciones milenarias de Vanuatu. Además, desde Port Vila hay excursiones, tanto diurnas como nocturnas, a islas cercanas como Pele, Moso, Kakula, Hat o Nguna.

Alojarse en la capital puede salir muy económico sabiendo qué hoteles ofrecen una mejor relación calidad-precio. En ese sentido, os recomendamos en Port Vila el hotel Central Inn (precio de la doble 35 euros) y el Pacific Paradise (habitación doble a 35 euros, 8 euros más si quieres aire acondicionado).

Lo mejor para moverse entre islas son los vuelos domésticos de Air Vanuatu, aunque te recordamos que la mayoría de vuelos domésticos han de contratarse directamente en las islas. También hay servicio de ferry aunque puntualizamos que ciertos trayectos pueden durar un día entero.

Mas visitas: la isla de Espíritu Santo. La más grande de las islas de Vanuatu, con 4.000 kilómetros cuadrados y a 45 minutos en avión de Port Vila, ofrece larguísimas playas de arena blanca (las mejores son Lonnoc, Golden y Champagne) y algunos de los mejores lugares del mundo para bucear, ya que en este área se encuentran bastantes barcos hundidos debido a que la isla se usó como base militar en la Segunda Guerra Mundial. Si lo tuyo no es estar bajo el agua, siempre puedes hacer algún recorrido en kayak. E incluso a nivel histórico puedes encontrar rincones bien interesantes como Port Olry, el pueblecito que creció alrededor de una misión católica fundada en 1887. Para dormir, en Luganville, al haber menor oferta hotelera, los precios son más altos; aún así, tienes la opción de alojarte en un cuatro estrellas, el Village de Santo, por 77 euros la doble, desayuno incluído.

Si vienes a la isla de Pentecost entre Abril y Junio, podrás ser testigo de una curiosa tradición. Los expertos buceadores locales se lanzan al mar desde alturas que oscilan entre los 20 y 30 metros. La cita semanal es cada sábado. Si vienes durante esas fechas, haz la reserva de alojamiento con antelación ya que suele ser difícil encontrar cama. Durante tu estancia en Pentecost, puedes aprovechar para visitar también la isla Maewo, de playas negras y preciosas cascadas.

La isla de Malekula, montañosa y famosa por su variedad de fauna, principalmente aves, es también conocida por sus episodios en el pasado de canibalismo. Las dos tribus principales son los Big Nambas y los Small Nambas (namba es el nombre que ellos dan al pene). Los Big Nambas practicaron el canibalismo hasta los años 70 (sí,sí, hasta hace sólo 50 años), cuando sus costumbres exigían devorar las cabezas de sus enemigos. Sin embargo, hoy en día son tribus amigables que gustan de enseñar a los visitantes sus tradiciones, que por fortuna ya poco tienen que ver con la antropofagia.

Tanna está considerada una de las mejores islas para hacer snorkel de todo el Pacífico. Además, cuenta con el atractivo del volcán Yasur a sólo una hora de coche del aeropuerto, la posibilidad de admirar a caballos salvajes o la experiencia de presenciar una ceremonia ancestral, la Toka, que se lleva a cabo cada cuatro años, o el Nekowiar, cuando durante tres días y sus correspondientes noches los poblados se llenan de música y danzas tradicionales. En Tanna también podrás encontrar plantaciones de café, pueblos tradicionales como Yakel o John Frum y cuevas submarinas. Para dormir, opta por alguno de los exóticos bungalows que se encuentran desperdigados a lo largo y ancho de la isla: algunos de ellos pueden costar sólo 30 euros la noche.

Y cerramos las recomendaciones con las islas de Banks y Torres, destinos inigualables para disfrutar de la naturaleza. Selvas vírgenes, cocodrilos, volcanes, cataratas… Son de las islas más tranquilas de Vanuatu, ideales para desconectar del estrés y las preocupaciones en uno de los lugares más remotos del mundo.

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