Lo que no sabías de los coreanos

corea

Nos quedan apenas dos meses para darnos una nueva escapada a Asia, nuestro continente favorito. Y esta vez hemos escogido Corea del Sur, uno de los países menos visitados por los occidentales y cuyo turismo es básicamente nacional o, como mucho, asiático. Mientras otros países como Japón han realizado fuertes campañas de turismo con vistas a atraer al viajero extranjero, Corea del Sur (y ya no digamos su hermana del norte) continúa siendo una perfecta desconocida para la mayoría de los occidentales: muchos de ellos la pusieron por primera vez en el mapa a raíz de las Olimpiadas de Seúl y para la mayoría de ellos es la única ciudad coreana que les suena. Son muy pocos los que alguna vez se han atrevido con la gastronomía coreana (que, por cierto, es deliciosa y muy elaborada) por lo raro que es poder encontrar restaurantes coreanos, aún menos los que conocen la turbulenta historia del país, su envidiable patrimonio cultural y ya ni hablemos de sus costumbres. Los coreanos, que viven con la cruz de que aún muchos les confundan con japoneses cuando viajan fuera de Corea, están bien orgullosos de su identidad propia como pueblo y de mantenerse fieles como pocos a unas tradiciones milenarias. Pero ¿qué les hace diferentes de sus hermanos asiáticos? ¿Qué extrañas costumbres y hábitos pueden encontrarse sólo dentro de sus fronteras? Pasamos a desvelarte algunas de las más curiosas características de la mentalidad coreana.

– A los coreanos les encanta comer y hay una devoción absoluta a la cuestión culinaria. Y cuanto más picante sea la comida, mejor, pese a que la fama de gastronomías “potentes” la tengan otras como la hindú o la mexicana. El plato ante el que el cualquier coreano se arrodilla (no obstante, es considerado el plato nacional) es el kimchi, col fermentada con sala de chile rojo y pasta de anchoas, del que existen 250 tipos diferentes: cuando un coreano se hace una foto, siempre pronuncia la palabra “kimchi” para salir bien guapo. Lo usan como guarnición pero también como ingrediente indispensable de muchas de sus creaciones. Y como buenos asiáticos que son, les encanta el té y lo toman a todas horas: como los japoneses, también tienen su particular ceremonia del té, el darye.

– Cuando entres a una casa coreana, no olvides descalzarte: no hacerlo se consideraría una falta de respeto a tus hospitalarios anfitriones. Debes entender que los coreanos no sólo utilizan el suelo para apoyar a los pies, también se sientan en él e incluso aquí duermen. Un suelo sucio en un hogar coreano es algo impensable. De hecho, tienen fobia a los gérmenes, hasta el punto de que es raro ver a alguien sentado sobre la hierba de los parques.

– Corea del Sur es un país pequeño (aproximadamente cinco veces menor que España) en el que, sin embargo, viven 50 millones de personas. A veces subir a un autobús se convierte en una auténtica aventura y nadie se corta de empujar y meter los codos, ancianas incluídas. Acostúmbrate a las aglomeraciones, sobre todo en las grandes ciudades, lo que no te excusa de pedir perdón cada vez que debas entrar a un sitio usando la fuerza física. Y ten por seguro que más tarde o más temprano te toparás con alguna manifestación. Los coreanos han luchado duro por conseguir un sistema democrático y salen a menudo a la calle para protestar ante cualquier injusticia.

– Son un pueblo profundamente nacionalista (lo comprobarás si asistes a algún evento deportivo, donde todo el mundo lleva su correspondiente bandera nacional) y sienten una severa aversión a sus vecinos japoneses, ya que Japón les ha invadido varias veces y cuando lo ha hecho, ha llegado a niveles de crueldad extremos, utilizando a muchas coreanas como esclavas sexuales, obligando a los coreanos a hablar japonés y tratando de eliminar su cultura e impidiendo que editaran periódicos propios o formaran partidos políticos. El sentimiento antinipón aún sigue muy vivo en Corea del Sur, hasta el punto de que al Mar de Japón lo conocen como Mar del Este.

– Al igual que en países como Marruecos, es muy habitual ver a hombres tocándose o agarrados de la mano sin que ello implique una atracción homosexual. Detrás de ello hay únicamente una sensación de búsqueda de unión platónica con los amigos que nada tiene que ver con lo físico. Incluso verás que muchos adolescentes se sientan unos encima de otros como si fueran parejas de enamorados.

– Les encanta el ruido, como si no tuvieran bastante con ser un montón de gente hacinada en un espacio pequeño. Es habitual darse de bruces por todos lados con altavoces que emiten los más variados sonidos, desde música a parrafadas varias, con un denominador común: alto volumen. Y eso que el gobierno tiene unas leyes muy duras al respecto y cuando las fiestas se van de madre acústicamente hablando, más de un coreano acaba en el calabozo.

– En el metro, jamás, jamás ¡jamás! hagas como he visto a hacer a muchos en España y ocupes los asientos reservados a ancianos, personas enfermas o embarazadas. Incluso aunque estos se encuentren vacíos. Te arriesgas a llevarte una reprimenda de alguna ahjumma (las viejecitas coreanas) y con toda la razón del mundo. Y hablando de honorables ancianas, si en un restaurante una de ellas te ofrece soju (un licor muy popular en el país) o cerveza coreana, no lo rechaces: la estarás diciendo que no quieres ser su amigo. Es de buena educación girar la cara cuando posteriormente bebas en señal de respeto.

– A la hora de comer, nunca apoyes o pinches los palillos en el arroz (curiosamente, es de los pocos países asiáticos donde además de palillos, suelen utilizar también cuchara ¡y algunas veces hasta tijeras!). En Corea hay una tradición, común a otros países asiáticos, en la que se honra al alma de los antepasados poniendo barritas de incienso en recipientes de arena. Hacer lo mismo en un bol de arroz es decirles a tus compañeros de mesa que están criando malvas. Los coreanos son muy supersticiosos con este tipo de cosas. Ninguno de ellos escribe con tinta roja ya que con ella se rotula el nombre de los fallecidos en las lápidas y placas para alejar a los malos espíritus. Tampoco se les ocurre silbar cuando cae la noche debido a que, según sus creencias, esto atrae a los fantasmas y son muchos los que piensan que si tocan a una mariposa y después se rozan el ojo, pueden quedarse ciegos. Literalmente.

– ¿Sabes que cuando nace un coreano instantáneamente se considera que ya tiene un año de vida? Por este motivo siempre celebran su cumpleaños con un año de adelanto.

– A los coreanos les gusta beber (¡mucho!) y es un hábito tan aceptado socialmente que verás a miles de personas bebiendo en mitad de la calle porque su legislación lo permite. No te extrañe toparte con un montón de gente en las estaciones durmiendo la mona sin que a nadie le resulte extraño. Además, hay cientos de bares que abren durante toda la noche y son muchos los que terminan la fiesta a las siete de la mañana desayunando en cualquier cafetería. Lo de abrir hasta tarde es habitual en otro tipo de negocios: muchos centros comerciales cierran ¡a las cuatro de la mañana!

– Mientras que los japoneses se guardan muy mucho de cualquier muestra de afecto en público, sus vecinos coreanos son todo lo contrario en ese aspecto: es muy habitual ver a parejas besándose, haciéndose arrumacos e incluso muchos de ellos vistiendo la misma camiseta. La mayoría de los coreanos no pasan por la experiencia de independizarse y vivir solos (o compartiendo casa) antes de encontrar pareja, por lo que para ellos tener novio/novia es un hecho importantísimo en sus vidas. Son pocos los coreanos que permanecen solteros cuando llegan a determinada edad y se les conoce como Big Babies. En Corea se da mucha importancia a la pareja, considerándose que se forma un equipo indestructible, y hasta se crean paquetes vacacionales, aplicaciones para el móvil y líneas de ropa para que puedan compartir “uniforme”.

– A los coreanos no hay quien les despegue de sus teléfonos móviles (son el país del mundo con mayor porcentaje por habitante, un 78% de la población tiene al menos uno) y hasta en el rincón más apartado encontrarás wifi gratuito. En la mayoría de los cafés al pedir el recibo de la cuenta éste viene con su password correspondiente. En Seúl prácticamente hay wifi en cualquier lugar de la ciudad, incluidos autobuses, metro ¡y hasta en los taxis!

– En Corea (volvemos al tema supersticiones) se tiene fobia al número 4 ya que su pronunciación es similar a la de la palabra muerte. Por este motivo, te sorprenderá ver que en muchos ascensores en el panel de los botones se pasa de la planta 3 a la 3A y de ahí a la 5.

– Para evitarte sorpresas innecesarias, recuerda que pese a lo avanzados que están, su sistema de alcantarillado deja bastante que desear, por lo que cuando entres a un baño comprobarás que el papel se tira en un cubo y no dentro del WC. Lo que se dice muy higiénico no es. Eso sí, encontrarás baños públicos cada dos pasos.

– Las coreanas van en tacones a todos sitios. Y cuanto más altos mejor. Estas mujeres-trapecistas son capaces de correr, saltar, subir escaleras y hacer senderismo como si fueran ataviadas con unas zapatillas deportivas.

– Los coreanos temen a la lluvia tanto como al sol. Ante la primera gota o el primer rayo ya sacan sus paraguas o sombrillas: junto al inseparable abanico, es el elemento imprescindible de su atuendo. Como en otros países de Asia (y al contrario que en Europa) una piel bronceada es sinónimo de bajo estatus social.

– Aman al K-Pop sobre todas las cosas, un fenómeno único en el mundo. Los grupos musicales se componen de varios adolescentes (tanto chicas como chicos) y las compañías discográficas se gastan auténticos dinerales en la producción de los videoclips. La mayor parte de las modas surgen precisamente de estos ídolos de masas. El estilo se hizo popular en el resto del mundo gracias al tema “Gangman Style”.

– El baseball, por detrás del taekwondo, es el deporte nacional y en Corea se conoce como yagu: los equipos llevan el nombre de las corporaciones que los patrocinan, como Samsung, y cuentan con millones de seguidores. Treinta y ocho de las cien mejores golfistas del mundo son coreanas.

– Una tercera parte de los coreanos se declaran cristianos y además, son muy devotos. Es común encontrarse por las noches cientos de iglesias abiertas con cruces de luces parpadeantes. La iglesia con más miembros del mundo (un millón) se encuentra en Corea del Sur: es la Yoidi Full Gospel Church. La Navidad es muy celebrada, al contrario que en otros países de Asia: aquí a Santa Claus se le conoce como Santa Kulloso.

– Aunque parezca increíble, hay muchos trabajos que son desarrollados por maniquíes, hasta hay prisiones con guardas-robots: el más habitual, señalar al tráfico que hay obras.

– Cuando andes por las calles coreanas, verás muchos carteles con la leyenda CCTV. Te aclaramos que esto significa que estás siendo controlado por cámaras de seguridad. Corea del Sur es uno de los países más seguros del mundo y uno de los motivos es que el Gran Hermano siempre está pendiente de los movimientos de la gente. Tanto de los buenos como de los malos.

– Los coreanos están muy avanzados en ciertos temas pero muy atrasados en otros. Buen ejemplo es que el adulterio ha está penalizado durante 62 años hasta con dos años de cárcel . Esta medida se tomó en un principio para que las mujeres no se sintieran indefensas en caso de divorcio pero fueron muchos los coreanos que pidieron la abolición de dicha ley por considerarla un intrusismo del Estado en la intimidad personal.

– A los coreanos no les gusta esperar ni hacer colas y tienen muy poca paciencia, por lo que gozan de servicio a domicilio para casi cualquier artículo, desde DVDs a reparto de yogur o leche casa por casa. Puedes pedir hasta que vengan a por tus trajes para la tintorería.

– Están obsesionados con la imagen, es común que los hombres se maquillen y es uno de los países del mundo con más operaciones de cirugía plástica por habitante. Una de las más populares es la de redondear los párpados para simular que son occidentales. Sólo en el año 2014 hubo casi un millón de operaciones, lo que significa un total de 20 por cada 1.000 habitantes. Esta industria mueve en Corea millones de dólares al año: lo peor es que es cada vez más gente joven la que suspira por un cuerpo perfecto y en algunos casos se roza la obsesión. Muchos/as de ellos/as acaban pareciendo muñecos de plástico. Por cierto, si en Japón se utilizan mascarillas para no contagiar los resfriados, aquí se usan para que no se vean las marcas de una operación reciente.

– ¡Que vivan las patatas! Es una de las comidas favoritas de los coreanos y se utilizan para absolutamente confeccionar cualquier alimento: leche, ensaladas, postres… hasta caramelos. Sí, echan patata hasta en la pizza.

– En Corea no se estila dejar propina: es habitual que si la dejas, el camarero salga detrás tuya con las monedas para recordarte que has olvidado recoger el cambio.

– Aunque la ley ya lo permite, se sigue considerando tabú que se casen dos personas con el mismo apellido. Se cree que esta costumbre era para evitar en el pasado la endogamia. Así mismo, consideran que el tipo de sangre condiciona la personalidad.

– Después de los tokiotas, los ciudadanos de Seúl son los que menos duermen del mundo: sólo seis horas al día.

– Adoran las algas marinas para elaborar sus comidas. De hecho, son responsables del 90% del consumo de algas en el mundo. Sobre todo las comen las mujeres después de dar a luz por su alto contenido en calcio y la población en general para celebrar el día de su cumpleaños.

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