REPUBLICA CHECA – Praga y Karlovy Vary

Lo malo de las ciudades tan bonitas como Praga es que precisamente por eso,por su encanto irresistible, atraen a millones de turistas haga frío o haga calor (en invierno porque gusta verlas nevadas,en verano porque apetece pasear a pleno sol y en manga corta por las calles).En el caso de Praga,su atractivo turístico se incrementa porque estuvo vetada al turismo occidental mientras la República Checa se encontraba tras el Telón de Acero,como tantas y tantas ciudades del este europeo.Asi que la caída del muro y la desaparición del comunismo convirtieron a Praga en el pastel al que quería hincarle el diente todo viajero.Y eso puede ser algo incómodo a la hora de visitarla,la verdad sea dicha.Pero incluso con ese inconveniente (inconveniente que llevo muy mal,no puedo evitarlo,cada vez me acostumbro menos a encontrarme en sitios turisticos multitudes vociferantes),sigo pensando que Praga merece la pena el esfuerzo.Para mi gusto,junto a París,continúa siendo la ciudad más bella de toda Europa.

Recopilando fotos para el blog,me he dado cuenta de que hice este viaje hace ya más de ocho años,por lo que espero que muchos datos no hayan cambiado demasiado.Lo cierto es que casi llegué a este viaje por casualidad,ya que en un principio iba a ir en un viaje de última hora a Nueva York con tres amigas pero el precio de los vuelos se nos disparó.Asi que decidimos posponerlo para el año siguiente…el problema es que teníamos sólo dos semanas de márgen y estábamos en plena temporada de alta,a finales de Julio,por lo que con los precios de billetes por las nubes,decidimos que la opción más inteligente era acercarse a alguna agencia y ver si nos ofrecían algún paquete interesante de vuelo+`hotel.Después de ojear unas cosas y otras, tiramos por la República Checa,en lo que iba a ser nuestro primer contacto real con la antigua Europa del Este.Particularmente,me encantan las viejas ciudades europeas y Praga era una asignatura aún pendiente.

Antes de nada,quiero desaconsejar a todo el mundo que se quede en el Hotel Hilton.Que mucho cinco estrellas pero vaya gentuza.Antes de volar, les avisamos de que una de mis amigas está en silla de ruedas y la habitación debía estar mínimamente acondicionada.”Sin problema ninguno”, nos dijeron.Y como era un cinco estrellas,nos lo creímos.Para empezar,el Hilton tiene de cinco estrellas el hall y poco más,las habitaciones son minúsculas (más propias de un tres estrellas que un cinco) y en la habitación de mi amiga la silla no cabía en el servicio,con eso os digo todo.Insistimos para que la cambiaran de la habitación y ni caso.Pero eso no es lo peor.Es que encima son unos ladrones.El último día le robaron a una de mis amigas un bote de perfume y como ya nos volvíamos a España,nuestras quejas no servían de mucho.Claro,que si os cuento que el día anterior teníamos en la nevera unos bocadillos de pollo y cuando volvimos por la noche se habían llevado ¡el pollo!¡ni siquiera el bocadillo entero! O las limpiadoras pasan mucho hambre o es simplemente por fastidiar.Pero vamos,que la anécdota es surrealista.

Haciendo balance general del viaje,ahora lo recuerdo y me doy cuenta de que pese a que estuvimos ocho días en Praga,pateando todos desde por la mañana hasta por la noche sin parar,aún así se me quedó la impresión de que nos quedaban un montón de cosas por ver, fijaos si da la ciudad de sí.Por eso me llama la atención mucha gente que sólo va un par de días.Porque o pasan deprisa y corriendo por los monumentos o entonces no acaban viendo casi nada.Pero Praga,en mi opinión,es una ciudad que hay que degustar sin prisas, saboreándola, dejándose empapar por las esencias de sus barrios,tan diferentes unos de otros.Praga es una ciudad donde conviven todo tipo de etnias desde tiempos antiquísimos.Praga tiene mil y una caras que,aún así, siguen cambiando constantemente.

Praga fue fundada por los eslavos hace ya más de once siglos,cuando estos pueblos se percataron de que las dos colinas rocosas de la ciudad permitían un acceso inmejorable al río Moldava.Al norte de la orilla occidental se construyó el hrad (castillo) y cuatro kilómetros al sur,en la orilla oriental, el vysehrad (castillo “en lo alto”).Fue entonces cuando aquí empezaron a llegar hordas de rusos, musulmanes y turcos.Y después,los judíos,una pieza importantísima en el desarrollo de la ciudad.

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Para llegar hasta la ciudad desde el aeropuerto,a nosotras en el paquete de vuelo+hotel nos incluían el traslado,asi que nos llevaron en una furgoneta con otros viajeros.En el vehículo iba una guía cubana para ofrecer excursiones e información y fue ella la que nos avisó de que,siendo latinos,notaríamos muchísimo la fama de desagradables que tienen los checos,quienes parecen tener una relación de amor-odio con el turista:por un lado,le necesitan imperiosamente,ya que Praga vive de un modo casi exclusivo del turismo pero por otro,no les hace ni puñetera gracia que ellos,tras salir del comunismo, tengan que malvivir con sueldos de 300 euros mientras viajeros de todo el mundo vienen aquí a derrochar.No he visto otra ciudad del mundo donde sean desagradables hasta los de las tiendas de souvenirs.Parecen estar hartos de tanto visitante en su ciudad,pese a que sean su principal sustento.En cualquier caso,creo que ese es el único punto negativo que le pondría al viaje.Por lo demás, Praga me pareció una ciudad maravillosa como pocas.

Praga es una ciudad que se puede recorrer a pie sin problema ninguno, nosotras apenas usamos el transporte público.También es cierto que como era pleno verano y nos hizo un tiempo espléndido,era lo que más apetecía:caminar.Lo bueno además es que la mayor parte del casco histórico (o cascos históricos,hablemos en plural) está cerrado al tráfico rodado y la mayoría son zonas peatonales.Aun así,la línea de tranvía más usada es la del número 22;desde Pohorelec, cerca del castillo, se dirige hacia Brevnov y Bilá Hora (en un sentido) y hacia Narodní en el otro.Un último apunte:cuando cojais el metro,el aviso que se oye en cada parada es “ukoncete vystup a nastup,dvere se zavírají (“dense prisa en bajar,las puertas se cierran”),seguido del nombre de la “pristi stanice” (próxima estación).

Como Praga es una ciudad con tantísimos lugares para visitar,os voy a proponer distintos itinerarios para que os podais ir repartiendo los días.Y es imprescindible empezar por Staré Mesto (la Ciudad Vieja), el auténtico corazón de la capital checa.

A Praga,aparte de la Ciudad Dorada,se la conoce como la Ciudad de las Cien Torres,y cuando deambules por sus calles viejísimas entenderás por qué.Los orígenes del centro histórico se remontan al siglo XI,cuando los principales edificios de la ciudad se fueron levantando en torno a la Staromestské Namestí:primero fueron los mercados,luego el ayuntamiento y,por último,la Universidad que fundó Carlos IV y los centros de la iglesia nacional husita.En los alrededores se instalaron posteriormente los jesuitas,quienes ubicaron su cuartel general entre las nuevas iglesias católicas (barrocas),mientras que las antiguas iglesias góticas se iban adaptando al estilo arquitectónico italiano que predominaba entonces.El remate lo daría la nobleza del Sacro Imperio Romano,que comenzó a levantar aquí sus residencias.

El núcleo absoluto del centro es la Staromestské Namestí,la Plaza de la Ciudad Vieja.Dentro de este inmensísimo espacio abierto (la plaza es gigante,una de las más grandes de Europa), destaca el monumento a Jan Hus, del escultor Ladislav Jan Saloun,que se construyó entre 1900 y 1905.Jan Hus, considerado el precursor de la reforma protestante, acabó quemado en la hoguera acusado de herejía,y su monumento fue testigo durante su inauguración de violentas revueltas en contra del catolicismo y los Habsburgo.

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Como la plaza es tan enorme,voy a detallarte algunos de los sitios más interesantes para visitar.Y voy a comenzar por la Casa al Minuto (o Dum u Minuty), donde vivió la familia Kafka desde 1889 hasta 1896.Franz Kafka, el célebre autor de “La Metamorfosis” (uno de los mejores libros que he leído jamás, una crítica voraz a todos los que marginan a los “diferentes”), es el auténtico orgullo de los checos, el mejor escritor que ha visto nacer el país y su mejor embajador.En la Casa del Minuto tenía su padre la tienda (la familia se mudó de residencia catorce veces pero siempre dentro de esta zona).Los Kafka buscaban la cercanía del barrio judío,ya que ellos eran sefarditas,pese a que luego no eran demasiado practicantes y a Frank había que llevarle a la sinagoga casi a rastras.La vida de Kafka estuvo llena de sinsabores y marcada por la enfermedad (murió con sólo 40 años a causa de una pulmonía) y aunque la obra que dejó como herencia no es muy extensa, se la considera uno de los grandes tesoros literarios europeos,asi que te recomiendo que no te pierdas la visita a su casa por nada del mundo.Si eres muy fan de Kafka, te aconsejo entonces que pases también a rendirle honores en su tumba en el cementerio de Praga-Zizkov.Praga es la ciudad kafkiana por excelencia:hay un museo dedicado a él (en Cihelná 2b – Malá Strana, entrada 120 coronas checas), una plaza, varios monumentos, cafés,restaurantes… el que sea seguidor de Kafka va a encontrar en Praga su particular paraíso.

Casa del Minuto

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Continuando en la Plaza Vieja,uno de los edificios más bonitos es la iglesia de la Madre de Dios de Tyn, popularmente conocida como el Templo de Tyn (en checo Kostel Matky Boží před Týnem).Los 80 metros de altura de las torres gemelas (no son exactamente idénticas, si os fijais bien la de la derecha es un poco más ancha) son un ejemplo fantástico de la belleza del estilo gótico.La gran curiosidad es que la iglesia se empezó a construir dentro del patio de una casa,ya que al principio iba a ser una iglesia de “poca importancia”;dicho patio estaba destinado a alojar a mercaderes que estaban de paso por Praga.En su interior se encuentran las tumbas de miembros de la aristocracia checa,la del astrónomo Ticho Bahe, unas campanas descomunales permanentemente vigiladas por guardias (sus predecesoras fueron robadas por los nazis para fabricar armas).No es la única anécdota siniestra de la iglesia:las vigas de madera fueron usadas para ahorcar a más de 50 husitas,tras la caída de Sión.Posee además el órgano más antiguo de toda la ciudad y está abierta de 10:00 a 13:00 y de 15:00 a 17:00 (los domingos sólo de 10:30 a 12:00).

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La otra gran joya de la plaza vieja es el Staromestska Radnice, es decir, el Ayuntamiento.Se puede visitar (excepto los lunes) de 09.00 a 17:30.En realidad,hoy en día unicamente se utiliza para celebrar bodas (todas sus funciones administrativas fueron trasladadas al nuevo edificio municipal de la Marianské Nemestí) pero aun así,todo el mundo sigue viniendo a admirar el fabuloso Reloj Astronómico. Desde las 08:00 hasta las 21:00,cada hora en punto se abren dos ventanas y desfilan diferentes estatuas policromadas;las que siempre están a la vista son las que representan a La Muerte, El avaro, El Vanidoso y El Turco, y en su parte inferior hay un calendario zodiacal.Podéis subir a la Torre del Reloj, previo pago de 60 coronas, para tener unas inmejorables vistas de la ciudad.

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En cuanto al resto de las construcciones destacables, yo os recomendaría unas cuantas: la Casa del Zorro Rojo (mezcla de románico y barroco con una imagen dorada de la Vírgen), la Casa del Unicornio Dorado (donde Kafka y sus amigos celebraban sus reuniones literarias),la casa renacentista del peletero Mikés,el palacio de Goltz-Kinsky (uno de los mejores edificios rococó de toda Praga),la Casa de la Mesa de Piedra o la Casa del Gallo,donde os proporcionarán información turística.Detrás del Palacio de Goltz se encuentra la iglesia Sv. Jakub,cuya visita tampoco deberíais perderos.

Para ir a la Namesti Republiky,lo mejor es que cojais la calle Celetná,que desde la Edad Media es una de las más importantes de Praga y que forma parte de la antigua Calle Real, esa que recorrían los monarcas hasta el castillo cuando iban a ser coronados.La calle es una acumulación deliciosa de edificios relevantes: el castillo de Carretto de Millesimo,la Casa de Salomón, la Casa de la Madre de Dios (uno de los más importantes símbolos cubistas),el palacio Pachta,que antiguamente se usaba para acuñar monedas y ya casi al final, la Prasna Brana,la Torre de la Pólvora, una especie de arco del triunfo, derruido, restaurado y convertido posteriormente en depósito de municiones.Si quieres visitarla,abre de 10:00 a 18:00 y la entrada cuesta 70 coronas.

Llegamos ya a la Namesti Republiky, donde su edificio más esplendoroso es la Obecní Dum, la Casa de Cultura.El interior incluye un montón de mobiliario y vidrieras que hacen de éste uno de los mejores exponentes del estilo Secese.Recuerda que en sus taquillas puedes reservar entradas para la Orquesta Filarmónica Checa o tomarte un café en la cajovna a kavárna, abierta de 07:00 a 23:00.Justo enfrente se sitúa la Casa de los Irlandeses,un complejo monástico de los franciscanos irlandeses,que fueron quienes introdujeron en el país el cultivo de la patata.

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Cerca de aquí,no dejes de visitar el Clementinum,el complejo histórico más grande de la ciudad vieja (cubre dos hectáreas),donde han estudiado alguno de los más importantes filósofos, músicos y científicos checos.En la misma plaza (Marianske Namestí) se ubica el Nova Radnice,el Ayuntamiento Nuevo.

Dentro de Stare Mesto se encuentra también un barrio único:Josefov, la Ciudad Judía.Aquí empezaron a concentrarse hace diez siglos diferentes comunidades judías pero los gobernantes comenzaron a arrinconarlos y a rodearlos de murallas;la judería nunca alcanzó los 100.000 metros cuadrados y tuvo que verse obligada a crecer entre callejones laberínticos, dejando como único “espacio verde” el cementerio judío.Durante siglos,a los judíos no se les permitía salir de la zona a no ser que llevaran unos gorros amarillos que les identificaran y el racismo hacia ellos era tal que los judíos, acostumbrados a que en su ghetto fueran contínuos los incendios provocados, pasaron a hacer muchas veces de “bomberos” en los barrios cristianos colindantes.Por fin,en 1850 se permitió a la Ciudad Hebrea entrar a formar parte de la administración de Praga de un modo oficial.Aun así,poco a poco se fue expulsando a los judíos de este area, instalándose en su lugar familias burguesas, y unicamente quedaron aquí dos tipos de judíos: los más pobres o los más ortodoxos (en algunos casos,ambas cosas).La puntilla la dieron los nazis cuando en sólo seis años, entre 1939 y 1945, hicieron desaparecer a los pocos supervivientes.

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Dentro de Josefov, destaca el Zidovske Museum (Museo Judío),que agrupa las construcciones más relevantes de la judería.Por un lado, la Klauzova (sinagoga de Klaus), por el otro, el Antiguo Cementerio Judío (Stary Zidovsky Hrbitov),con once mil sepulturas amontonadas unas sobre otras por la falta de espacio.Te llamará la atención que por todos lados se encuentran notas de papel sujetadas por piedras,que son mensajes que dejan los judíos a sus difuntos.Dentro de Josefov se encuentra también el barrio del Golem (el Golem es un personaje ficticio de la cultura judía, hecho de barro y al que los rabinos dieron vida para que ayudara en las tareas domésticas y defendiera a los judíos de sus perseguidores).Aquí se encuentra,al sur del cementerio,la sinagoga Pinkasova,que ha pasado a convertirse en el memorial de los casi 80.000 judíos asesinados por los nazis en Bohemia, la sinagoga Staronova (el edificio más antiguo de Josefov) y al lado la sinagoga Vysoká.Los nazis no terminaron de arrasar Josefov porque querían hacer de él “un museo exótico de la raza extinguida”.

Una de las calles principales de la judería es Maislova,donde aún permanece el ayuntamiento hebreo: allí puedes disfrutar en su restaurante de la comida kosher (la aprobada por las autoridades israelitas).Muy cerquita se encuentra la sinagoga Maislova,con la mayor colección a nivel mundial de piezas de plata de culto hebreo.Otra de las calles relevantes es Parizská,una elegante avenida del siglo XIX levantada tras las demoliciones de antiguas casas en Josefov.A poca distancia se halla la Spanelská, la Sinagoga Española,de estilo árabe y situada en el 12 de la calle Dusní.Su nombre se debe a que aquí se refugiaron los judíos expulsados por los Reyes Católicos.En la misma calle se levantan las iglesias del Espíritu Santo y la de San Salvador.

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Nos vamos ya a la preciosa zona de Malá Strana (“parte pequeña”).Ésta se extiende a lo largo de la orilla occidental del río Moldava,a los pies de la colina del castillo.Está llena de zonas verdes y su gran tesoro es el Puente de Carlos, el Karluv Most.El puente tuvo una importancia vital en la vida de Praga,ya que aquí se realizaban las negociaciones,se recaudaban los impuestos e incluso se ejecutaba a los condenados.Actualmente,se encuentra siemple plagado de visitantes y sirve puntualmente como escenario de actuaciones musicales (aparte de los músicos perennes que te vas a encontrar a lo largo de su más de medio kilómetro de longitud.El puente está lleno de estatuas (algunas las sustituyeron debido a desbordamientos del Moldava) y entre ellas destaca el Turco del Puente,que vigila una celda con tres prisioneros cristianos,la del caballero Bruncvik,la de Juan Nepomuceno (quien según cuenta la leyenda fue arrojado al río) y la de San Vito.

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Iglesia de Sv. Mikulás (San Nicolás).A sus pies se encuentra la Malostranské Namestí,donde se encuentra el antiguo ayuntamiento de Malá Strana,que actualmente se utiliza como teatro y centro cultural, el palacio Smiricky,el de los Liechtenstein y la Columna de la Peste.Muy cerca se encuentra la calle Nerudova, en homenaje al escritor Jan Neruda (y sí,lo habéis adivinado, Pablo Neruda,que en realidad se llamaba Ricardo Elecier, tomó su pseudónimo de este poeta).Aquí destacan el Morzinsky Palac,actual sede de la embajada de Rumanía, y el palacio Thun Hohenstein,donde se ubica la embajada de Italia.

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Subiendo por la citada Nerudova llegaremos a la zona de Hradcany y Strahov.Este barrio recuperó su elegancia después del colosal incendio de 1541 y pasó a convertirse en una de las areas más bonitas de Praga.Dentro destaca el Palacio Arzobispal (Arcibiskupsky Palac) y casi pegado,el palacio Sternberg,la sede de la Galería Nacional de Praga (la mayor colección artística de Chequia).No dejes de darte una vuelta por la Plaza de Loreto antes de subir al castillo, que tiene construcciones muy interesantes (la iglesia de la Natividad o el palacio Czernin).

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Más que un castillo, es considerado una fortaleza, la mayor fortaleza medieval de toda Europa,con más exactitud.La entrada cuesta entre 250 y 350 coronas (dependiendo del tour que elijas) y permite el acceso a todo el recinto,que es grandísimo.Tiene mil años de antigüedad y recorrerlo te va a ocupar una mañana larga.El Palacio cuenta con varios patios:en el primero de ellos, exterior,montan guardia los centinelas;en el segundo,se ubicaban los fosos para las labores defensivas;en el tercero se concentran los más importantes edificios políticos y religiosos.Aparte de la Capilla de la Cruz (Kaple Sv. Krize),aquí se encuentra también la Real Escuela de Equitación,la Basílica de San Jorge, la antigua prisión (Torre Daliborka) y la admirable Catedral de San Vito,una de las más importantes de toda Europa.

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Cuando termines la visita,no dejes de pasear por el Callejón de Oro bajo las murallas del castillo.Es un encantador barrio popular del siglo XIX donde también residió Kafka (en el número 22 exactamente).Parecen pequeñas casitas de muñecas,ahora reconvertidas en tiendas y flanqueadas por la Torre Blanca y la Torre Dalibor.

Es turno ya para Nové Mesto (Ciudad Nueva), la parte moderna de Praga,aunque lo de moderno es relativo ya que su fundación data del siglo XIV.Su centro es la Plaza de Wenceslao,donde se encuentra el Museo Nacional.

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Si quieres ir de compras,estás en el lugar ideal:la Na Prikope,la avenida peatonal más grande de toda Praga, está llena de tiendas de todo tipo.Aquí se encuentra también la estación central de Praga (muy cerquita la Jerusalemská,una curiosa sinagoga de estilo árabe de principios de siglo),la Asamblea Federal,la Iglesia de San Enrique y el Teatro Nacional.En la zona meridional,tengo que decir que nos encantaron los Jardines de Karlovo,preciosísimos..

Por último, no olvides acercarte a la colina de Vysehrad para visitar el antiguo castillo;según cuenta la leyenda,de aquí viene el nombre de Praga (Praha),cuando la princesa Libuse ordenó a un carpintero que construyera un umbral (prah).

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La Casa Danzante. ¡Un edificio francamente excepcional!

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Ya que estábamos ocho días en Praga,decidimos dedicar uno de ellos a visitar la preciosa ciudad de Karlovy Vary, o más conocida como Karlsbad (“Termas de Carlos”, fue el emperador Carlos IV,o más exactamente su perro,quien descubrió el primer manantial).Durante años fue uno de los mayores balnearios del mundo,ubicado en un paraje único:los preciosos bosques de Bohemia, exactamente a los pies de los Montes Metálicos y extendiéndose en el estrecho valle del río Teplá (que literalmente quiere decir “caliente” porque en los meses de invierno no se hiela).

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Aunque la ciudad no es muy grande,poco más de 50.000 habitantes, os recomiendo que si tenéis tiempo suficiente vengais a gastar un día aquí,ya que sólo se encuentra a unas tres horas en coche de Praga.La ciudad vive practicamente del turismo,que es el que copa sus hoteles.Aquí los viajeros buscan los efectos beneficiosos de los más de 80 manantiales que ofrece Karlovy Vary (15 son de libre acceso). La temperatura del agua puede llegar hasta los 73º, da miedo hasta acercarse.

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Lo bueno es que prácticamente todo el centro de la ciudad está cerrado al tráfico,por lo que es un gustazo poder pasear por allí,aunque casi todo Karlovy Vary esté en cuesta.Aunque la ciudad es pequeñita,la verdad es que es muy acogedora y elegante, en especial el Grand Hotel Pupp (del 1700), que puedes entrar a visitar aunque no te alojes allí.

En las calles Stará Iouka y Nová Iouka se concentra el mayor número de tiendas.Te aconsejo que si quieres llevarte a casa algo típico de la zona,aproveches para comprar aquí alguna pieza del reputado cristal de Bohemia (es caro,sí,pero también venden figuritas pequeñas más asequibles),los sabrosísimos barquillos dulces (lazenské oplatky) o el Becherovka,un licor súper potente (yo me traje unas cuantas botellas a España y no veais cómo pega).No desaproveches tampoco la ocasión para pasear por Sadova, la calle del parque, flanqueada por antiguas casas pertenecientes a los curas y donde se encuentra la bellísima iglesia ruso-ortodoxa de los santos Pedro y Pablo, o los paseos por Puskinova Stezka, un boulevard que discurre paralelo al río.Puedes terminar la visita en el Vridlo (el Surtidor),de donde surgen cada día tres millones de litros de aguas termales expulsados a más de doce metros de altura.

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Por último,no quiero terminar sin recomendarte que logres encontrar hueco para pasarte por alguno de los numerosos mercadillos callejeros de Praga (el mejor es el Mercado de la calle Havelská).Yo aproveché para traerme a España uno de los productos más típicos checos (y más entrañables):una marioneta de una bruja totalmente artesanal.Si no te convencen las de los mercadillos,dirígete entonces a la tienda Antikva Burger en Betlemská Náměstí (entre la Plaza de la Ciudad Vieja y el Puente de Carlos):¡te las querrás llevar todas!

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