ITALIA – Milán

¡A la tercera no va la vencida!

No se me ocurría mejor título para esta entrada del blog.Y es que igual que relato con gusto mis viajes por ciudades que me han apasionado, toca también hacerlo con esas otras que por mucho que lo intentas,no hay manera de que te entren.Y mira que eso es raro en alguien como yo,que a cualquier lugar le encuentro el encanto,por muy escondido que lo tenga.Pues con Milán no hay manera.No he estado ni una ni dos sino tres veces y por más empeño que le pongo…que no.Las tres veces que he viajado allí ha sido para ver tocar a una banda americana, Mötley Crüe.La primera fui con la curiosidad de conocer “la ciudad de la moda”,pese a ir ya avisada de que contaba con pocos atractivos turísticos que ofrecer.Pero aun así, tenía la esperanza de que,tozuda de mí,Milán y yo llegáramos a un “pequeño acuerdo”. Imposible. Cuanto más he ido,menos me ha gustado.Asi que salvo caso de extrema necesidad,dudo que vuelva a pisarla algún día.Y aún así también,por haber formado parte de mis escarceos viajeros, más mal que para bien, justo es hacerla un hueco en este blog,pese a que ya adivinareis que esta entrada va a ser más breve que las que escribo habitualmente.Pero como las meigas en Galicia,esta entrada, haberla, hayla…

De las pocas cosas buenas que tiene Milán es que Easyjet te deja allí por 60 euros ida y vuelta, vamos, lo mismo que te cuesta un Valencia-Madrid en autobús.Quizás por ese motivo no me ha dejado mal sabor de boca al 100% (pero sí a un 90%) porque tampoco me he gastado demasiado en el viaje.Y bueno, también es verdad que como en las tres ocasiones mi presencia allí venía motivada por una razón musical y respecto a ese tema las tres veces me volví a Madrid contentísima, pues busquémosle entonces el lado positivo a cualquier experiencia que uno tenga en esta vida.El trayecto desde el aeropuerto tampoco es demasiado caro, en bus creo que salía por unos siete euros, aunque compensa que cojas el ticket de ida y vuelta para que te hagan descuento.Calcula cuarenta minutos largos,que el bus hace un montón de paradas y las entradas a Milán no se libran de sus buenas dosis de atascos.

Tema hoteles.Pues nefastos los tres,qué queréis que os diga.Y eso que miré, requetemiré y comparé antes de ir las tres veces.Pero el gran problema es que en Italia el alojamiento es caro, más aún en el norte, y los hoteles baratos son pésimos,con personal desagradable y habitaciones menos que correctas.No recuerdo ahora mismo el nombre de los dos primeros que estuve pero este último que reservamos, que sí lo tengo más reciente porque fue hace sólo tres meses,una auténtica calamidad.Y eso que pagamos 75 euros la doble,que tampoco íbamos de hostal (a lo mejor es lo que teníamos que haber hecho,como tantas otras veces). Pues bien, se llama Oro Blu y son unos golfos de cuidado,pese a que te vendan que son un tres estrellas.No os digo yo lo que pienso de sus estrellitas.Tuvimos la mala suerte de ir a Milán en mitad de una ola de calor horrible, de rozar los 40º, y nada más hacer el check-in, nos dicen que “el aire acondicionado sólo funciona de 16:00 a 24:00…PORQUE ES MUY CARO”.Con una humedad en el ambiente de mil demonios.Aparte de un recepcionista borde y estúpido como él solo. Ibamos diez personas repartidas en distintas habitaciones y el tío se pasó por ahí mismo las quejas de todos,que no hay aire acondicionado y no hay aire.Pues nada,con las puertas de las habitaciones abiertas la mayor parte del tiempo.Habitaciones grandes,sí,pero muy cutrillas.Y el desayuno ya ni os cuento.Cuatro tranchettes tirados de mala manera.Vamos,que no os quedeis allí ni hartos de vino.

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Para moverte por Milán,lo mejor el metro.Está un poco viejillo pero es eficiente y llega a casi todos los puntos de la ciudad.Para moverte hasta un poco más tarde,lo mejor los tranvías,que además de cómodos,son bastante bonitos.Hay abonos de un día por menos de cinco euros que siempre os pueden hacer un apaño.Y los taxis ni tocarlos,están por las nubes.

Vamos ya con las (pocas) visitas.Eso sí,no le voy a quitar yo a la Catedral de Milán, el Duomo, el reconocimiento no sólo de ser el monumento más emblemático de Milán sino también uno de los más importantes de toda Italia.Y la verdad sea dicha,cuando le tienes enfrente por primera vez,impresiona y mucho.Y eso que yo la primera vez me le encontré en plenas tareas de restauración,con la fachada practicamente cubierta por lonas y andamios.Pero como compensó en posteriores viajes,que se hallaba ya él tan brillante y reluciente,me doy por satisfecha.Esta inmensa catedral gótica de casi 160 metros de altura se alza imponente en la Plaza del Duomo.Con capacidad para más de 40.000 personas,su cúspide está rematada por la Madonnina,una estatua de cobre de 1774 (el inicio de la construcción del Duomo data de 1386).El Duomo es una iglesia siniestra por fuera (ya lo veis en la imagen de arriba,esculturas en posturas imposibles) y por dentro, donde reposan los esqueletos de varios santos o la estatua de San Bartolomé Apostol,quien está representado con la piel arrancada a tiras.La catedral también es famosa en el mundo entero no sólo por contar con las ventanas más grandes del planeta sino también por guardar como reliquia uno de los clavos de la cruz de Cristo.

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Fijaos la importancia del Duomo para Milán que cuando se echa un ojo a los primeros planos de la ciudad,ya se comprobaba que desde éste surgían todas las vías importantes milanesas,convirtiéndose en el centro absoluto de la ciudad.Curiosamente,quien ordenó la finalización de las obras de la catedral, dando punto final a la fachada,fue Napoleón Bonaparte; es por ello que en gratitud se colocó una estatua de Napoleón en la cima de una de las espiras. La catedral está abierta al público todos los días de 07:00 a 19:00 y aunque la entrada es gratuita,si quieres subir a la terraza panorámica toca pagar (10 euros si usas ascensor, 6 euros por la escalera).

Justo al ladito del Duomo tienes el segundo lugar más visitado de Milán: la Galería Vittorio Emanuele II. Conocida como El Salón de Milán o La Milla de Oro,es una galería comercial diseñada en el siglo XIX donde se encuentran las tiendas más lujosas de todo Milán (los precios de la ropa dan pavor:Prada, Louis Vuitton, Gucci…) Yo a decir verdad me la esperaba bastante más grande,aunque las vidrieras del techado son espléndidas…

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Aunque la galería tiene algunos restaurantes con precios prohibitivos, llama la atención darse de bruces con un McDonalds, eso sí, adaptada su fachada al boato imperante…

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Muy cerquita de aquí, en la Piazza Scala, llegamos a uno de los teatros de la ópera más famosos del mundo:el Teatro alla Scala.Aunque antiguamente funcionaba como casino, hoy en día sólo acoge obras de ópera.La entrada es barata, cinco euros, y te permite el acceso además al museo del teatro, donde se expone vestuario utilizado por los tenores y una colección de pinturas.No dejes tampoco de visitar la Piazza Mercanti,con algunos edificios medievales en muy buen estado como el Palazzo della Ragione,la Casa dei Panigarola o el Palazzo dei Giureconsulti.

A unos quince minutos andando del centro (si vas en metro,la estación a la que has de dirigirte es Cadorna) nos topamos con el castillo Sforzesco, una fortaleza del siglo XIV que actualmente alberga varios museos.Durante años,alternó sus funciones defensivas con su uso como palacio ducal (la familia Sforza se ocupó de su mantenimiento).Hoy en día,en su interior se encuentra el Museo de Arte Antiguo, cuyo gran tesoro es la Piedad Rondanini (inacabada) de Miguel Angel,el Museo del Mueble, una pinactoeca con más de 1.500 pinturas, el Museo Egipcio,el Museo de la Prehistoria,el Museo de Instrumentos Musicales y el Museo de Artes Decorativas.La entrada a los museos cuesta 3 euros pero también puedes acceder a los patios interiores del castillo sin tener que pagar.

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Un lugar al que no van demasiados viajeros pese a ser uno de los pocos conjuntos monumentales en Milán es el Cementerio Monumental,con más de 250.000 cuadrados y unas lápidas y esculturas asombrosas.Cierra los lunes (los demás días abierto hasta las 18:00) y como el resto de la ciudad no exige muchas más visitas,te aconsejo que te des una vuelta porque fue de las poquitas cosas que me gustó.

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Y la verdad que poco más… La iglesia de San Lorenzo Maggiore (la más antigua de Milán y que veis en la foto de abajo),la Pinacoteca de Brera (que sí se encuentra en un palacete bastante curioso), la Estación Central (grandísima y muy original) pero no hay mucho más que estrujar.El Cuadrilátero de la Moda,unas cuantas calles llenas de tiendas de lujo, me dejó igual que estaba,la verdad, me pareció que a Milán se la rodea de un glamour que poco tiene que ver con la realidad,cuando esas tiendas carísimas conviven en una ciudad bastante sucia y con el mayor índice de carteristas por metro cuadrado que yo haya visto nunca en una ciudad europea.

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Eso sí,recomendarte que no te vuelvas de la ciudad italiana sin probar uno de sus famosos helados (están de escándalo y no son caros para los precios que se gastan los milaneses).

 

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