ESTADOS UNIDOS – Road trip por la Ruta 61 – 1 – Preparativos

Si hay un país por el que realmente es un auténtico placer conducir, dejándose llevar por carreteras interminables con el horizonte como única meta, este es Estados Unidos. La inmensidad del territorio de esta nación-continente es tal y tan variada que las opciones para diseñar diferentes rutas se antojan infinitas. Desde los paisajes helados de Alaska a las palmeras y volcanes de Hawaii, sus 50 estados, tan diferentes unos de otros, nos ofrecen interminables posibilidades y contamos además con un punto a nuestro favor: la gasolina (que allí se mide en galones) se encuentra a la mitad de precio que en España. Nosotros en este viaje, yendo cuatro personas, en tres semanas hemos gastado aproximadamente 50 euros en combustible por cabeza, recorriendo nada más y nada menos que siete estados. Una bicoca. Otro tema es que dejando el tema de la gasolina, que sí compensa, nos hemos encontrado con una USA carísima, a unos niveles que muchas veces rozan los precios en Escandinavia. He notado unas diferencias brutales respecto a mis tres anteriores viajes a Estados Unidos: el dólar está fortísimo, practicamente al nivel del euro. En la fecha de nuestro viaje, te compraban los dólares a 1,30 euros y te los vendían a 1,10. Con el inconveniente añadido de que el precio de la vida se ha incrementado muchísimo, especialmente en ciudades más grandes como Chicago o Nueva Orleans. Incluso en los supermercados más modestos era habitual ver un sólo yogourt a 1,50 dólares o un paquete de jamón york por casi cinco.

Las ofertas de moteles de carretera ya no son esos chollos de antaño, cuando podías encontrar alojamiento con desayuno incluído a poco más de 25 dólares la habitación doble: los precios de los Super 8, los Motel 6, los Days Inn o los Budget, por citar algunas de las cadenas más populares, se sitúan en torno a los 60 / 70 dólares y no porque se hayan mejorado demasiado los servicios. Aviso de todo esto para que, antes de comenzar a desgranar la ruta y aún así proponeros alternativas varias para ahorrar (aunque con más esfuerzo que antiguamente), asimileis que el precio final del viaje ha sido alto, unos 2.400 euros por persona, probablemente el viaje más caro que he realizado nunca, sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos diez años he viajado siete veces a Asia y acostumbrada a los precios de allí (incluso en países con fama de caros como Japón), los de USA me han parecido francamente desorbitados. En mi caso, no obstante, ha compensado porque en mi opinión hemos hecho una de las rutas más bonitas e interesantes del mundo, una de esas imprescindibles que cualquier buen viajero debería llevar a la práctica alguna vez en la vida. Volvería atrás y gastaría hasta el último centavo de nuevo porque merece mucho la pena. Y si tienes en cuenta que un viaje de estos precios lo vas a realizar como mucho una vez cada ocho o diez años, si puedes, permítete el capricho porque vas a regresar a casa con una sonrisa de oreja. Siempre puedes hacer como nosotros: ir pagando los gastos poco a poco, como hemos ido haciendo a lo largo del año. Primero los vuelos, luego reservar los alojamientos, pagar el alquiler del coche y finalmente ya en ruta los gastos finales de mantenerte allí. De este modo, si te vas fraccionando los pagos, te darás cuenta que al final no es tantísimo dinero si lo comparas con lo que se gasta mucha gente en cambiar las llantas del coche o en un abono para ir al fútbol, ahí ya entran las prioridades de cada persona y los míos se centran en viajar. A mi, pese a suponerme un esfuerzo económico importante, me ha parecido un sueño hecho realidad, de esos que se cumplen no tantas veces en la vida.

Primeros preparativos: diseño de la ruta. Analiza de cuántos días dispones, qué zonas quieres cubrir exactamente, lo que te quieres gastar y qué lugares te interesan más que otros. Parece algo no muy complicado pero, como comentaba antes, USA da para tanto que es importante que te centres en qué area elegir, abarcar el país entero es tarea imposible a no ser que dispongas de meses y meses y una buena cifra en la cuenta bancaria. Hay algunas rutas más populares que otras: California, la Ruta 66, la Ruta del Mississippi, la Costa Este, Florida, los estados fronterizos con México… Nosotros en esta ocasión abarcamos un poco de todo porque es lo bueno que ofrece esta zona interior del país: combinamos la Ruta del Blues (la de la Highway 61) con la del Mississippi, añadimos un tramo de la Ruta 66 y algunas partes de estados como Illinois, Arkansas y Texas. A la hora de diseñar el viaje me vi haciendo encajes de bolillos para coordinar todos los días, no quedarme corta en las estancias más largas pero al mismo tiempo no sufrir la sensación de ir con la lengua fuera. Asi que el primer paso que te recomiendo llevar a cabo en el momento de planificar el recorrido es que por medio de Google Maps o aplicaciones similares, calcules la distancia entre unas ciudades y otras y tires por lo alto. La media de velocidad en las carreteras yankees no suele exceder de los 110 kilómetros por hora (aproximadamente unas 70 millas, una milla equivale a 1,6 kilómetros), lo que te va a ralentizar algo el viaje. Es mejor que suprimas algún destino si ves que vas a ir agobiado tiempo. Como siempre digo, mejor ver dos cosas bien que cinco mal. Nuestra ruta quedó finalmente así:

Día 1 – Llegada a Chicago. Chicago (Illinois)-Charleston (Illinois). 187 millas / 300 kilómetros.
Día 2 – Comunidad amish de Illinois (Arcola y Arthur)- Saint Louis (Missouri) . 138 millas / 222 kilómetros
Día 3 – Saint Louis (Missouri)
Día 4 – Saint Louis (Missouri) – Nashville (Tennessee) . 308 millas / 495 kilómetros
Día 5 – Nashville (Tennessee)
Día 6 – Nashville (Tennessee) – Memphis (Tennessee) . 213 millas / 342 kilómetros
Día 7 – Memphis (Tennessee) – Nueva Orleans (Louisiana) . 395 millas / 635 kilómetros
Día 8 – Nueva Orleans (Louisiana)
Día 9 – Nueva Orleans (Louisiana)
Día 10 – Nueva Orleans (Louisiana)
Día 11 – Nueva Orleans (Louisiana) – Clarksdale (Mississippi) . 336 millas / 540 kilómteros
Día 12 – Clarksdale (Mississippi) – Murfreesboro (Arkansas) . 250 millas / 402 kilómetros
Día 13 – Murfreesboro (Arkansas) – Fort Worth (Texas) . 263 millas / 423 kilómetros
Día 14 – Texas
Día 15 – Texas
Día 16 – Dallas (Texas) – Eureka Springs (Arkansas) – 381 millas / 612 kilómetros
Día 17 – Eureka Springs (Arkansas) – Springfield (Illinois) – 390 millas / 627 kilómteros
Día 18 – Springfield (Illinois) – Ruta 66 (Pontiac y Joliet) – Chicago (Illinois) . 218 millas / 350 kilómetros
Día 19 – Chicago
Día 20 – Chicago
Día 21 – Chicago – España
Día 22 – Llegada a Madrid

En resumen: cerca de 5.000 kilómetros. Insisto en el gasto bajísimo de aproximadamente 200 euros de gasolina para todo el viaje (50 euros por cabeza al ir cuatro). A priori puede parecer una distancia recorrida bastante grande pero a nosotros no se nos hizo en ningún momento agobiante el itinerario: el propio viaje por carretera ya en un disfrute en sí viendo qué paisajes atraviesas y además en las autovías hay multitud de áreas de servicio bien surtidas (con baños límpisimos, folletos y revistas de turismo del estado correspondiente,lo que nos vino de fábula para ampliar aún más la información que ya llevábamos) y multitud de restaurantes donde hacer una parada y pegarse un descansito.

Más datos. Indispensable (lo primero que debes hacer nada más sacar el billete): complementar por internet el documento, la ESTA, que te permitirá la entrada a USA. Ahí abajo os dejo el link donde hacer los trámites. Sin él ni siquiera te permitirán embarcar al avión aunque no es necesario que lo lleves impreso (no está de más que aún así lleves apuntada la clave de tu número de solicitud), en el momento que pagas los 14 dólares y te dan la aprobación, tus datos quedan en el listado de la policía de aduanas. El documento tiene una validez de dos años por lo que si durante ese periodo de tiempo quieres volver a los States no has de volver a solicitarlo. Una cosa en la que se ha mejorado respecto a hace unos años es que ahora los trámites de aduanas, donde el policía de turno te interrogará acerca de los motivos de tu viaje y formalidades varias, se realizan ahora en los países de orígen del vuelo (nosotros lo hicimos en Dublín) y no al llegar a Estados Unidos: es la primera vez que aterrizo allí sin tener que esperar colas kilométricas para que te dejen pasar. Sobra decir que también necesitas tener el pasaporte electrónico en regla. Y hay que llevar una dirección (la del primer hotel donde estés, por ejemplo) para aportar en la documentación.

El vuelo. Tras mirar y remirar con un montón de compañías (los precios en Septiembre están altísimos, a una media de 850 / 900 euros) conseguimos sacar un Madrid-Chicago ida y vuelta por 730 euros por persona con la compañía irlandesa Aer Lingus con escala en Dublín. Aerolínea de nivel de calidad mucho más bajo que otras con las que he volado allí como Iberia o American Airlines (los asientos eran estrechísimos) pero nos suponía un ahorro considerable y además los vuelos salieron sin problema ninguno de puntualidad. Aviso, eso sí, presentarse en el aeropuerto americano de turno con al menos cuatro horas de antelación. No exagero. Nosotros, junto a otros muchos más pasajeros del mismo vuelo, estábamos facturando las maletas dos horas y media antes y tardamos más de una hora en lograr pasar los trámites de los escáneres (miles de personas esperando a escáner de cuerpo entero, pruebas de explosivos en las palmas de las manos, vamos, unos controles de seguridad en los que sólo les falta desnudarte).

Seguro médico: imprescindible. Que te escayolen un brazo puede suponerte 3.000 euros así como quien no quiere la cosa. Siempre aconsejo contratar seguro se viaje a donde se viaje pero si es a Estados Unidos, lo recomiendo con más ahínco. Nosotros siempre lo llevamos con Intermundial (unos 80 euros por persona por 22 días de viaje), afortunadamente no tuvimos que usarlo pero importantísimo tener las espaldas cubiertas.

Dinero: como digo, el dólar está imbatible. Tiramos casi siempre de cajeros, hay ATM automáticos por todos sitios (la media de comisión era de unos 2,75 dólares por cada 200 que sacas del cajero). Las propinas en USA, desde entre un 15% y un 20%, son obligatorias ya que de ellas se nutre el sueldo del empleado, lo que significa que la cuenta se incrementa bastante cada vez que sales a comer o cenar (el 15% de las propinas también se aplica a los taxistas y mozos de hotel). Y ya de por sí no es barato a no ser que vayas a cadenas muy cutres de fast food, que las hay a cientos. Nosotros quitando una vez que no nos quedó mas remedio por pillarnos en mitad de la nada, nos las pisamos: la comida es basurilla y prefabricada. Lo iréis viendo a través del relato del viaje pero la mayoría de los restaurantes en los que estuvimos el precio por cabeza no solía bajar de 25 dólares por persona y os hablo de un plato y una cerveza. Luego está la opción de comprar comidas en los supermercados, que también lo hicimos a menudo (recuerda que las frutas y verduras se miden en libras, no en kilos, una libra son 0,45 kilogramos). Pese a tirar normalmente de cadenas económicas que en España equivaldrían al Lidl o Mercadona, tipo las Dollar Stores, los precios muy abultados si comparamos con España. ¿Ejemplos? Un paquete de pasta 3 dólares, pan de molde 3 dólares, pizza congelada para dos 8 dólares, 2 litros de agua mineral 2 dólares, un paquete de 4 yogures 4 dólares… en esos precios nos movemos y hablamos de sus marcas blancas. Te gastabas 70 dólares y habías comprado cuatro chorradas para día y medio. Aún así, sigue compensando en relación a salir de restaurantes: nosotros las noches que llegábamos muy cansados, nos hacíamos la cena en plan casero o nos traíamos un par de bandejas de sushi (que esas sí que están más baratas que en España). Aviso también que son muchos los restaurantes que no sirven alcohol, muchas veces este sólo puede encontrarse en las licorerías, ahí depende también de las leyes propias de cada estado porque por ejemplo en Illinois sí era normal poder encontrarlo en los supermercados. Las cervezas americanas, por cierto, tipo la Budweisser, Miller o Newcastle, en general bastante mediocres y caras, a una media de 5 o 6 dólares en cualquier local normalito. La mayor parte de las veces compensaba pagar un par de euros adicionales por tomar una artesanal de importación, generalmente belgas.

Alojamiento. Si vas a moverte de motel en motel, puedes ir perfectamente sin reservas porque las carreteras están plagadas, el estadounidense medio viaja muchísimo por su país, tanto por curro como por ocio,y es muy normal alojarse en moteles en vez de hoteles al uso europeo. Tienen la ventaja de ser la opción más económica exceptuando los hostales y el contra de ser bastante impersonales pero eso sí, con habitaciones grandísimas de unos 30 metros como mínimo y todos los servicios (wifi, secador, microondas, frigorífico y un desayuno bastante básico). Como nosotros teníamos la ruta bastante clara, decidimos realizar previamente todas las reservas a través de Booking, en cada etapa del blog os iré detallando cada motel en el que estuvimos. Para Chicago y Nueva Orleans, viendo que los precios de los hoteles eran prohibitivos (unos 150 euros la doble) optamos por Airbnb y alquilamos una casa en cada ciudad. Experiencias super positivas, preciosas ambas casas, bien ubicadas, grandísimas, en plan americano (con su porchecito y todo) y todo tipo de comodidades. Los otros dos hoteles restantes en los que estuvimos, el Shack Up Inn y el Diamond Caves, los reservamos directamente a través de su página (en el primero se paga al llegar y en el segundo te cobran por adelantado la mitad de la reserva). Y otra cosa, si eres alérgico a los ácaros, ten en cuenta que el 90% de los moteles tienen moqueta.

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Seguridad. Tampoco hay que emparanoiarse cuando uno viaje a USA pero ha de tener una cosa muy presente: cualquiera puede llevar un arma en la guantera del coche. Hay que tener en cuenta que hay 90 armas de fuego por cada 100 ciudadanos. En esta foto de aquí abajo podeis ver un aviso que se ve en multitud de rincones en USA, desde cafeterías, tiendas o hospitales a aeropuertos. Nosotros además viajábamos por algunas de las ciudades más peligrosas de todo el país, como Memphis, Chicago o Nueva Orleans y hay que saber los barrios a evitar, especialmente por la noche. Si tienes dudas, pregunta en tu hotel cuáles son las “zonas calientes”. Aún así, te encontrarás durante todo el viaje, incluso por barrios más céntricos, a cantidad de adictos al crack. Es una lástima ver a tanta gente, generalmente pobre y negra, malviviendo con ese problema. Porque es un problema (y gordo) ante el que el gobierno prefiere mirar hacia otro lado. Sólo unos días antes de ir en Saint Louis, uno de nuestros destinos, habían sufrido disturbios raciales entre policía y población negra: los negros son mayoría en la mayor parte de los estados que visitamos (sobre todo Louisiana y Mississippi) y siguen siendo una de las razas más castigadas a nivel económico y social. Aunque nos vendan la moto de que el racismo es cada vez menor en USA o que sea cierto que en ciudades como Chicago hay mayor integración, en la práctica aún se notan claramente los distintos ghettos: en unos cuantos conciertos que estuvimos, pese a haber mayoría de población de color en la ciudad, el público asistente éramos todos blancos. Nosotros, no obstante, a lo largo del viaje nos hemos sentido inmejorablemente tratados por la gente de todas las razas, incluso en barrios en los que nos hemos alojado en los que éramos practicamente los únicos blancos: el norteamericano medio, pese a su injusta fama, suele ser muy hospitalario y agradable, enseguida te ayudan y te inician una conversación, gente muy amigable y en general bien educada, un gusto para el viajero, vamos.

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Coche de alquiler. Nosotros optamos por la compañía Dollar a través de Rentalcars, que hacen de intermediarios, con recogida y devolución en el aeropuerto O’hare de Chicago. El precio total unos 575 dólares por un Hyundai Elantra (bastante espacioso, con maletero grandote, y bajo consumo). El tema del aparcamiento sí es otro extra que añadir al viaje. Aparcar en el centro en ciudades como Nashville (donde la noche que fuimos a ver a ZZ Top cobraban a todo el mundo 30 dólares por dejarlo seis horas) o Nueva Orleans o Dallas (la mañana te salía por unos 12 dólares aproximadamente) sale caro. Lo que ocurre que nosotros al ir cuatro nos salía igual que cuatro billetes de transporte público de ida y vuelta asi que también compensaba utilizar los parkings. Lo cierto es que en todo el viaje no cogimos ni un metro ni un bus ni un tranvía, lo hicimos todo en coche o pateando. En los moteles no hay problema ninguno para aparcar ya que casi todos cuentan con su propio aparcamiento, por eso también merece la pena alojarse en ellos aunque estén en las afueras: durante el día dejas el coche en el centro mientras la recorres pero no has de pagarlo también por la noche. Nosotros también contratamos un aparatito muy útil que se coloca pegado a la luna delantera y sirve para no parar a pagar peajes ya que te lo descuenta automáticamente cuando pasas por uno. El GPS le llevábamos desde casa con los mapas de USA descargados de internet (esto también te supone un buen ahorro de dinero). En la página de Visit Mississippi también proporcionan mapas gratuitos. Aunque en la agencia de alquiler te digan que no se necesita el carnet de conducir internacional, siempre es mejor llevarlo por si te para la policía. Se tramita en las oficinas de Tráfico de tu localidad. Otra de las cosas buenas de la conducción en USA es que constantemente verás carteles indicando puntos turísticos para visitar que quizás se te habían pasado por alto. Y sobre todo, atento a los animales que se puedan cruzar en la carretera, desde mofetas a ciervos, tortugas, mapaches, nutrias o zorros.

Conducir en Estados Unidos es bastante más fácil sobre todo por un motivo: no hay centros históricos de origen medieval con callejones estrechísimos, allí muchas autovías tienen de cuatro carriles en adelante. Además, la gente suele ser bastante más respetuosa con las normas de tráfico, debido a que es muy habitual encontrarse coches patrulla en las carreteras. La multa por rebasar la velocidad permitida es de 175 dólares. Y ojo con beber alcohol y conducir. Es una temeridad (para ti,para los que te acompañan y para los otros vehículos) en cualquier lugar del mundo. Pero en USA supone que si das positivo en un control de alcoholemia puedes acabar con tus huesos en la cárcel.

Medicamentos: lleva si quieres un botiquín básico desde España pero por todo el país hay farmacias tamaño supermercado, principalmente las Walgreens (las verás por todos lados). Además, en la aduana te pueden hacer abrir la maleta y no permitir que pases ciertos medicamentos (es recomendable que llevéis las recetas desde España, preferiblemente redactadas en inglés). Venden miles de medicamentos sin receta y para cosas muy normalitas (un catarro, una gastroentiritis), te podrán asesorar los propios dependientes. También tienen una buena sección de droguería e higiene personal con artículos muy bien de precio. Aunque allí hasta llegamos a comprar hasta una placa de matrícula del vudú de Nueva Orleans: venden un poco de todo, rollo los supermercados Todo a 1 euro.

Comidas: lo bueno de Estados Unidos es que pese a que hacen cenas tempranas (en muchos restaurantes el servicio de cenas comienza ¡a las tres de la tarde!) hay muchos lugares donde se puede comer a cualquier hora del día, así como establecimientos abiertos las 24 horas, sobre todo en las lindes de las carreteras. También es común encontrar desayunos buffet en muchos locales. El mito de que en USA sólo se puede tirar de comida basura es falso: como comenté antes, nosotros hemos podido comer todo lo que se nos ha antojado pero eso sí, pagándolo a buen precio. Es cierto que lo que más abunda es la carne y que es raro encontrar ensaladas compuestas únicamente por vegetales pero en USA se puede comer muy,muy bien y de forma variada.

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Guías utilizadas: principalmente la de USA de Lonely Planet (que es un tocho de 1.200 páginas) pero he tirado también de otras como DK Eyewitness, Rough Guides y la Frommers. Para mí, como siempre, la mejor la de la Lonely aunque os recomiendo que también saquéis información de internet. En la página de turismo de Nueva Orleans solicité que me mandaran gratuitamente información y en poco más de una semana tenía en el buzón una revista de lo más suculenta. Yo de todas formas siempre elaboro además mis propias guías, con lugares frikis que no suelen aparecer en las guías convencionales.

Más consejos. No olvidéis echar en la maleta adaptadores para los enchufes (allí son de tres clavijas y de 110 voltios, si el aparato en cuestión sólo acepta 220 voltios has de usar transformador). Y chequead a diario el servicio meteorológico. Nosotros en Illinois corríamos riesgo de tornados por esas fechas y en Nueva Orleans en Septiembre también es época de huracanes. En muchas estaciones de servicio te informan gratuitamente del tiempo en el estado así como en las emisoras de radio. A nosotros nos hizo en general muchísimo calor, sobre todo en Texas y Louisiana, pero era algo con lo que ya contábamos. Repelente contra mosquitos… más que necesario!

Comparad los precios de las cosas en internet antes de partir ya que como comento, en general ví todo a unos precios desproporcionados y muchas cosas no merece la pena comprarlas allí. Parece increíble pero a menudo sale más barato comprar algo en tiendas americanas por internet que en los propios locales físicos. El precio de los souvenirs, un abuso absoluto. El mejor ejemplo es que los imanes para la nevera no solían bajar de cinco dólares. A veces encontrarás cosas más interesantes y baratas en los mercadillos locales y mucho más auténticas.

Teléfono & internet. Desactivad los datos en cuanto entréis al país para que no os cobren una pasta. Podréis conectaros al wifi de los hoteles (también es gratis en muchos bares y restaurantes) y si quereis llamar a España, hacedlo a través del servicio de llamadas del whatssap, que os sale completamente gratis.

En cuanto al idioma, nosotros nos manejamos bien con el inglés pero en Chicago y sobre todo en Texas encontramos a muchísima gente que hablaba castellano, principalmente mexicanos que están allí trabajando.

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