Trucos para ahorrar en un viaje a Noruega

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Noruega está considerado (con razón) uno de los países más bonitos del mundo. Pero para el viajero que viene de fuera, el precio a pagar (y nunca mejor dicho) por conocer esta joya escandinava es alto. Todo lo que Noruega tiene de bella lo tiene de cara. Hablamos de una nación donde el sueldo medio es de 5.200 euros. Echa cuentas y compara con lo que cobras tú a final de mes. Lo que un noruego gasta en su vida diaria durante una semana es bastante más de lo que probablemente tienes tú para pasar el mes. Es lógico entonces que al viajero medio, aún más el mochilero, le eche para atrás organizar unas vacaciones en estas gélidas tierras. Pero no te desanimes: es difícil pero no imposible viajar por Noruega con un presupuesto ajustado si sabes organizarte y no te importa prescindir de algunas cosas que en la práctica son superfluas.

Hace algunos meses os ofrecimos un larguísimo artículo acerca de nuestro viaje por la capital, Oslo. Puedes echarle un vistazo en la columna de la derecha y comenzar a tomar los primeros apuntes. No obstante, no está de más recordar algunas de las claves que nos permitieron ahorrar en nuestro viaje por Oslo y después continuar dándote unos cuantos consejos para el resto del país.

Los dos aeropuertos principales del país, Gardermoen y Rygge, se encuentran en Oslo y a ambos puedes encontrar buenas ofertas de vuelo durante todo el año, bajando bastante los precios en invierno debido al frío (recuerda que verano está considerada la temporada alta no sólo por el clima sino por las horas de luz). Quizás los vuelos a Rygge sean aún más baratos porque aquí es donde opera Ryanair: nosotros hicimos un vuelo directo Madrid-Oslo por poco más de cien euros ida y vuelta. Tienes que añadir, eso sí, el precio del autobús hasta Oslo, cuyo trayecto dura hora y media y no es barato para tí pero sí para los noruegos: 18 euros el trayecto. En el avión ya puedes comenzar a ahorrar ya que aunque en los aeropuertos no se permite la entrada de líquidos, sí puedes traerte los bocadillos de casa y así comes algo durante el camino, ya que el vuelo dura cuatro horas.

El alojamiento en la capital es caro-carísimo y, sin embargo, en proporción me parece más fácil encontrar hostales asequibles que en otras capitales escandinavas como Copenhague o Helsinki. Cuando los hoteles en las ciudades tienen precios elevados, solemos ojear antes Airbnb. En el caso de Oslo vimos que no nos compensaba: los precios de los apartamentos eran excesivamente altos y eso que ya andábamos por Octubre. Por lo tanto, te aconsejamos la opción que cogimos nosotros: el hostal Anker. Está muy céntrico, a diez minutos andando de algunas de las atracciones más importantes, y con dos puntos importantes a su favor: muy limpio y con baño privado. Las habitaciones son muy espartanas pero para ducharte y dormir cumplen de sobra. Además, cada cuarto cuenta con una pequeña cocina, nevera incluida, por lo que alguna noche puedes comprar algo en el supermercado y hacer cena casera. El wifi es gratuito. El precio de la habitación doble nos costó en otoño 60 euros, una ganga para ser Noruega. Lamentablemente, si miras la misma habitación en el mes más caro, Agosto, el precio por noche se va al doble, 126 euros. Sigue siendo caro pero imagina a qué precios se van los hoteles de mayor categoría.

Aunque en Oslo se puede ir a todos los sitios andando, para zonas más alejadas como la península de Bygdoy, donde se hallan algunos museos imprescindibles como el Museo del Pueblo Noruego o el Kon-Tiki, viene bien el bus y ahorras tiempo que después podrás emplear en otras cosas. Para ello, para el uso del transporte público, te recomendamos hacerte con la Oslo Pass. Para nosotros fue imprescindible ya que además cubre la entrada a prácticamente todos los museos de la ciudad. Teniendo en cuenta que la entrada individual a cada uno solía costar entre 12 y 15 euros, el precio de una Oslo Pass (50 euros) para dos días no nos pareció caro en absoluto. Al menos nosotros lo amortizamos con creces. En la propia Estación Central de Oslo puedes hacerte con la tarjeta en la oficina de turismo. En nuestro caso, la vendían en el Anker, en el hostal, asi que la compramos la primera mañana que salimos a explorar. Y ya que hemos citado los museos: aprovecha los jueves que es el día que muchos de ellos ofrecen entrada gratis. Entre ellos, la Galería Nacional (donde podrás ver “El grito” de Munch), el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de Arquitectura y el Museo de Artes Aplicadas.

En cualquier caso, en Oslo se pueden visitar también un montón de lugares de forma gratuita: el Parque Vigeland, el edificio de la Opera, la fortaleza Akershus (aunque aconsejamos pagar y verla por dentro), el Ayuntamiento de Oslo, el Oslo Botanical Garden, el Museo de la Ciudad, las iglesias que hay repartidas por todo Oslo, pasear por la Karl Johan, la calle más comercial, darte una caminata por el puerto o acercarte al Mercado de Vestkanttorvet, que se celebra cada sábado en la Plaza de Vajorstuen (sólo en verano). Y si quieres fundirte con la naturaleza, recuerda que la Oslo Pass te permite usar los ferries públicos y disfrutar gratuitamente de un paseo por el fiordo de la ciudad.

Para comer, Oslo, ya lo imaginabais, es cara. Pero seguid nuestro ejemplo y haced lo que hicimos nosotros: buscar restaurantes asiáticos buenos,bonitos y baratos. Encontramos un vietnamita y un japonés muy modestos pero con un menú estupendo y no pagamos más de 15 euros por persona. Nosotros nunca aconsejamos pisar un McDonalds o un Burger King pero para gustos, los colores, tal vez os compense; no obstante, también puedes encontrar por el mismo precio que una hamburguesa cadenas donde ofrecen pizza y kebab, que no es tan mala opción para salir del paso. Y lo de la propina no se estila. Perfecto.

Y lo que os comentaba antes: los supermercados. Aunque al principio se os salgan los ojos de las órbitas al comparar los precios de los alimentos si tienes como referencia los españoles, comprar algo de embutido, pasta o salmón (que en Noruega está espectacular y no sale nada caro) puede solucionarte más de una cena frugal. Si no puedes pasar sin una cerveza de vez en cuando, cómpralas en el super (la cadena Rema 1000 suele ser la más barata, seguida por Kiwi), aunque ten en cuenta que una lata de marca bastante mediocre puede costar uno o dos euros. No es mala idea que te olvides del alcohol en tu viaje a Noruega: le darás un descanso de lo más sano al cuerpo y te ahorrarás un dineral vistos los impuestos con los que se grava a la bebida aquí. Pero si no lo haces, no olvides que en los supermercados puedes reciclar las botellas de cristal y te dan una corona por cada una. Y ni se te ocurras comprar agua embotellada: el agua del grifo de Noruega es una de las mejores del mundo.

Vamos a salir de Oslo para empezar a conocer el resto del país. Damos ya por hecho que vas con tu guía debajo del brazo ya que en ella encontrarás un montón de consejos para ahorrar. Nosotros siempre que viajamos las llevamos encima; nuestras preferidas son las de Lonely Planet. La de Noruega es bastante completa y práctica y además ocupa poco espacio. En ella podrás encontrar infinidad de recomendaciones de hostales y restaurantes con precios algo más asequibles.

Ahora has decidir cómo te vas a mover. Si vais varios, pese a que la gasolina sea cara (unos 2 euros el litro), seguramente que os compensará alquilar un coche. Esto os supondrá hacer muchos kilómetros en carretera – te ponemos el ejemplo de que del sur del país al norte son 30 horas de coche, normalmente la velocidad máxima es de 80 kilómetros por hora – si queréis ver el país en profundidad pero también tendrás acceso a lugares más escondidos donde el alojamiento se abarate. Además, Noruega es un país donde la gente va a disfrutar de la naturaleza y nada mejor que un coche para parar donde te apetezca cuando veas un paisaje atractivo y quieras respirar algo de aire puro. Lo bueno de las carreteras noruegas es que son bastante nuevas y debido a la escasa población, sobre todo en las zonas más remotas, apenas existe tráfico si lo comparas con otras carreteras europeas. Además, el gobierno ha creado una Red de Turísticas Nacionales, es decir, itinerarios sugeridos para descubrir los rincones más bonitos del país, lo que te servirá de inspiración para confeccionar tu tour nórdico.

Para alquilar un coche, no necesitas el carnet de conducir internacional, vale con el de tu país de orígen pero algunas agencias te exigirán que tenga una validez posterior de un año. El precio del alquiler de coche suele rondar los 60 euros diarios (si vais cuatro, ya veis que de precio no sale nada mal). Recuerda que algunas carreteras son de peaje: puedes pagar manualmente o evitarte complicaciones y registrarte antes en la página Autopass Visitors’ Payment para que automáticamente te lo vayan descontando de la tarjeta según hagas los peajes (ahí abajo os dejamos el link). No olvides que en Noruega se conduce todo el año con las luces de cruce puestas, pese a que el sol brille en pleno verano.

Si desechas el coche y piensas moverte en transporte público, las opciones son muchas y no excesivamente caras. En el caso del avión, el país está inmejorablemente comunicado y hay aeropuertos por todo el país, incluso en lugares tan remotos como Cabo Norte o las Islas Lofoten: Noruega es el país de Europa con mayor número de aeropuertos por persona. Los vuelos interiores son baratos, una media de unos 50 euros, pero mejor que los reserves con tiempo. Las compañías que los operan son SAS, Norwegian y Wideroe (la ventaja de SAS es que no te cobra por la maleta facturada). Apúntate a las newsletters de este trío de aerolíneas para mantenerte informado de las ofertas que vayan sacando. Wideroe, por poner un ejemplo, ofrece en verano un pase de dos semanas con vuelos ilimitados por toda Noruega por 400 euros. Dividen el país en tres zonas geográficas (norte,centro y sur) y deberás escoger una de ellas para usar tus futuros billetes.

Los trenes noruegos cubren más de 3.000 kilómetros de vías a lo ancho y largo del país. Entre todos ellos, destaca el Bergensbanen, considerado el trayecto ferroviario más bonito del mundo (une Oslo y Bergen y podrás parar en Flam, uno de los pueblos noruegos más impactantes a nivel visual y con unos paisajes de ensueño). Desde Oslo parten trenes a practicamente todo el país y si no van directos al destino que hayas elegido, siempre puedes ir enlazando. Infórmate en la página de los ferrocarriles noruegos porque hay ofertas de pases para varios días que quizás te compensen. Los precios de los billetes individuales, dependiendo de la distancia, suelen ir de los 25 a los 70 euros y es aconsejable reservar asientos con antelación.

La opción de moverte en bus siempre es la más barata. Prácticamente todos los pueblos de Noruega, por pequeños que sean, cuentan con su correspondiente servicio de autobús local (el billete suele costar al cambio 3 euros), otra cosa es que hagan pocas rutas al día por falta de usuarios. Normalmente se puede comprar el billete al mismo conductor, indicándole cual es tu destino. Muchas ciudades y pueblos pequeños ofrecen pases de un día que también merecen la pena si vas a hacer varios trayectos. En algunas ciudades como Oslo o Trondheim sale incluso más barato si compras el billete con antelación en los kioskos. Las compañías más importantes son Tide Reiser y Unibuss. Pero la mejor es Nettbuss: sus precios son similares a los de las demás pero sus autobuses son mucho más cómodos. Operan sobre todo en el sur de Noruega y hay que reservar los billetes anticipadamente. Viajar en bus puede ser una opción económica para conocer el país y te permite extasiarte mientras admiras a través de la ventanilla los fabulosos paisajes noruegos.

Buscar alojamiento barato en Noruega es tarea ardua. Pero en la mayoría de las poblaciones pequeñas suele haber al menos un hostal, lo que ellos conocen como vandrehjem. Si no te importa gastarte un poco más, algunas cadenas hoteleras como Thon ofrecen precios razonables incluso en temporada alta y otras como Best Western en verano tienen la oferta de seis noches al precio de cinco (y tienen casi 30 hoteles distribuidos por el país). Los Scandic Hotels también lanzan descuentos a menudo. Otra opción es ojear Airbnb para alquileres particulares, si vais varios, puedes tener suerte y encontrar apartamentos a buen precio. Y hazte con la Fjord Pass: por sólo 15 euros te ofrece descuentos en hoteles, alquiler de coche y viajes en barco durante todo un año para dos adultos y dos niños.

Alojarse en una cabaña perdida en medio del bosque puede ser una bonita forma de estar en contacto con la naturaleza por no mucho dinero. La Norwegian Trekking Association alquila muchas de ellas: si te haces miembro, los precios se te pueden rebajar considerablemente. y además ofrecen descuentos para niños.

En ciudades como Bergen puedes hacer también infinidad de cosas gratis, desde pasear por su pintoresco puerto a recorrer su casco antiguo, con sus viejas casas de madera, visitar el Mercado de Pescado o explorar los alrededores, naturaleza en estado puro. Desde el mirador de la montaña Floyen obtendrás unas preciosas vistas de la ciudad y gratis. En Bergen puedes alojarte en el hostal Montana, con habitaciones dobles por 80 euros en pleno mes de Agosto. Moverse en bus cuesta 3,5 euros el trayecto pero tienes un pase de viajes ilimitados para un día por 20 euros. Prueba a hacerte también con la Bergen Tourism Card ya que obtendrás descuentos en las entradas a los museos. Además, si tu presupuesto es ajustado y no te puedes permitir subir al norte del país para recorrer los fiordos, cerca de Bergen tienes el glaciar Folgefonni, que tampoco es tan mal premio de consolación.

Pese a que Noruega sea cara, cuenta con una gran ventaja: sus mayores atractivos se encuentran al aire libre y visitar cualquier Parque Nacional es gratuito. Eso ya es un ahorro más que considerable. Y ver las auroras boreales tampoco cuesta nada, pese a que sea uno de los espectáculos más fascinantes del mundo, yo lo he vivido y no hay fenómeno natural que se le acerque. Normalmente las mejores épocas para disfrutarlas son en los meses más fríos, entre Diciembre y Febrero. Y si vienes en verano y te mueves por pueblos pequeños, no es mala idea alquilar una bicicleta por unos 10 euros al día.

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