“Diario de viaje de un viaje diario” (Xavier Molins y Carme Corretgé)

Xavier Molins y Carme Corretgé, la pareja de Barcelona que llevan el interesantísimo blog Lavueltaalmnudo.net, , nos han hecho llegar muy amablemente los tres libros que han editado con sus experiencias alrededor del mundo, “Diario de viaje de un viaje diario”, “Pasaporte hacia ningún lugar” y “Todo al 69”. La reseña que te traemos hoy es la de “Diario de viaje de un viaje diario”: nos ha gustado tanto que no vemos la hora de continuar devorando sus otras dos novelas.

Xavier y Carme, como muchos de nosotros, llevaban tiempo fantaseando con la idea de cogerse un año sabático, colgarse las mochilas a las espaldas y tirarse doce meses saltando de país en país. En su caso, surgió en el momento más inesperado y a la vez más común: un simple día después de haber estado patinando. Fue en ese instante cuando pensaron “Y si…?” Y sí,se liaron la manta a la cabeza y eligieron Buenos Aires como primer destino.

Como aún no he comenzado sus otros dos libros, no sé si los países recorridos que faltan en esta primera vuelta al mundo son reseñados en ambas novelas. Basicamente porque el periplo que describen cubre buena parte de Sudamérica, Nueva York y San Francisco y sólo cuatro países de Asia (Tailandia, Vietnam, Laos y Camboya), lo que dista bastante de ser una vuelta al mundo completa al no tocarse Oceanía, Europa, Centroamérica ni países como Japón, China o la India. Sin embargo, hay que reconocer que para ser dos escritores amateurs (Xavi es programador y Carme psicóloga) han sabido resumir con mucho acierto y de una manera bastante compensada sus aventuras por tierras lejanas, la tarea de condensar en poco menos de 200 páginas lo que supuso ese año viajero no es tarea fácil y pese a que en algunos tramos te quedas con la sensación de que hubieran podido sacarle más jugo a ciertas partes de la narración (echo en falta, por ejemplo, que se den más detalles de precios en cuanto a buses, comidas y hostales), este libro bien pudiera servir como guía introductoria para lo que supone un viaje por el mundo para un mochilero. Recalco lo de “mochilero” porque los protagonistas de esta aventura, siempre que circunstancias y clima lo han permitido, han tenido como hogar la tienda de campaña que llevaban a cuestas y hay que ser muy valiente para acampar en la Patagonia con temperaturas que asiduamente se encuentran bajo cero grados.

Una de las cosas que más me ha agradado de “Diario de un viaje de un viaje diario” es que, además del ritmo tan ameno que lleva el relato (me he ventilado el libro en apenas una tarde), continuamente ambos autores ofrecen sus puntos de vista a nivel social de los diferentes panoramas económicos y políticos que se van encontrando en los diferentes países (a nivel moral, por poner un ejemplo, evitaron visitar Myanmar, la antigua Birmania, debido al régimen dictatorial que gobierna y que hace caso omiso de los derechos humanos de sus ciudadanos).

En Sudamérica recorrerán Argentina (extasiándose ante la visión del glaciar Perito Moreno), Uruguay, Paraguay, Chile (incluyendo el espectacular Parque Nacional Torres del Paine), Perú (donde se enamoran de Cuzco y colaboran con una organización humanitaria, La Casa Alternativa Joven), viven una mala experiencia en Ecuador, en Quito concretamente, al robarles su ordenador en el hostal donde se hospedaban, lo que les lleva a descubrir lo rematadamente mal que funciona la policía en general, y de allí pegan el salto a Estados Unidos, donde pasarán un par de meses trabajando en Nueva York para seguir costeándose los gastos del viaje y donde también visitarán la Costa Oeste para conocer la mítica San Francisco. Desde allí, su último salto les llevará al Sudeste Asiático, comenzando en Tailandia (siento no coincidir con ellos en sus impresiones sobre Bangkok, una ciudad a la que he viajado tres veces y me tiene completamente enamorada, pese a su polución y su caos infernal), tomándose unos días de descanso para relajarse en algunas de las islas más bellas del mundo (Koh Samui, las Phi phi, Koh Phangan), subir al norte para recorrer Chiang Mai (en mi opinión la ciudad más bonita de territorio tailandés) y desde allí, cruzar la frontera hasta Laos, donde vivirán la experiencia de navegar por el río Mekong, quizás el que mejor representa la exuberancia de los paraísos tropicales.

Llegan entonces a una de las partes del relato que más y mejor disfruté, la de su viaje por Vietnam…¡qué de recuerdos me trajeron de Hanoi, Sapa y la Bahía de Halong! Y es que el país vietnamita es uno de los más fascinantes que he visitado nunca, por ello no pude evitar sonreir cuando describían con tanta nitidez lo difícil que es moverse por Hanoi con tanta moto circulando o la belleza inigualable de los arrozales de Sapa y las islitas de Halong. El tramo final de esta vuelta al mundo se cerrará en Camboya, un país que aún arrastra las secuelas de la guerra tras el régimen de Pol Pot y los Jemeres Rojos, quienes asesinaron a mediados de los 70 a dos millones de camboyanos, en uno de los peores genocidios de la historia de la Humanidad. Allí podrán también visitar las ruinas, semidevoradas por la vegetación selvática, de Angkor Wat, uno de los complejos de templos más impactantes del mundo, regresando a las islas tailandesas para poner un broche de oro a doce meses de sueños cumplidos. Un libro, como digo, altamente entretenido, ideal para leer en las salas de embarque de cualquier aeropuerto y que, sobre todo, invita a soñar. Porque como decía William Shakespeare, “un hombre que no se alimenta de sus sueños, pronto envejece”.

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